Ingresar a la Universidad del Valle en 1980 representaba una oportunidad invaluable para formar parte de una institución con un sólido prestigio académico e institucional, en un momento en que Cali experimentaba un acelerado desarrollo urbano, industrial y social. Me transporto a ese año1980, como estudiante del plan de Ingeniería Química Univalle, cuando logré obtener uno de los cuarenta cupos anuales que otorgaba la universidad y al cual aspiramos aproximadamente 400 jóvenes bachilleres.

Fue probablemente la primera de muchas alegrías que iba a recibir en el alma mater.

El impacto recibido como primiparo por el alto nivel de exigencia académica y el esfuerzo que significaría poder al menos sostenerse como estudiante activo, aunado a todas las facilidades encontradas, tales como grandes cafeterías, residencias universitarias, enormes escenarios deportivos, grandes auditorios, la gran biblioteca, etcétera. Todo esto en sus dos sedes de Meléndez y San Fernando

El choque que significó el ambiente político y social que se vivía la universidad, evidenciado con la presencia de diferentes grupos sociales, culturales y políticos, incluyendo los clandestinos y quienes sin duda lideraban las protestas que usualmente terminaban con enfrentamientos con la fuerza pública y que trajeron como consecuencia hechos como el cierre definitivo de las residencias universitarias, de las cuales tuve la fortuna de ser beneficiario, que obliga a una primera nostalgia.

Poseo grandes recuerdos, siendo uno de ellos que el ciclo circadiano era invertido, puesto que era absolutamente normal la actividad en la noche y parte de la madrugada, mientras que la calma y el silencio eran en horas de la mañana y hasta el mediodía cuando se colmaban los escenarios deportivos, siendo éste el horario más factible en general para la comunidad universitaria incluyendo las diferentes selecciones en sus procesos de preparación para los campeonatos zonales y nacionales.

La exigencia académica de Univalle, rememoró los enormes esfuerzos y hasta sacrificios que se vendrían para lograr obtener la calificación suficiente que nos dieran el visto bueno para cumplir los pre-requisitos de avanzar con las materias del siguiente semestre; tengo recuerdo de varias noches en vela de materias como Transferencia de Calor o Termoquimica y obtener tan solo un tres sobre cinco de calificación, pero que no obstante era motivo de celebración porque significaba estar aprobado.

Cómo no recordar también los exámenes a libro abierto donde el profesor permitía que ingresaremos cualquier tipo de ayuda (calculadoras, libros, notas de clase, exámenes de semestres anteriores, etcétera), o que en una ocasión el profesor y dada la complejidad de la prueba nos dijo , llévense el examen para la casa y me lo traen resuelto después del fin de semana.

A propósito de profesores, siguen en el recuerdo apellidos que eran toda una institución en la facultad de ingeniería tales como: Gensinni, Dierolf, Prado, Marulanda, Castellanos, Del Vasto, Zapata, Gaviria, López y muchos más cuya sabiduría e inteligencia eran superlativas, pero por sobretodo su vocación de maestros, en ese entonces división de ingenierías, hoy facultad.

Evidentemente son muchos los recuerdos que el alma mater produce y correría mucha tinta al tratar de escribirlos, especialmente y en lo que coincidimos en el grupo de egresados de la carrera de esa generación es que tuvimos la oportunidad más que decir que pasamos por la universidad , tuvimos la oportunidad de sufrirla pero sobre todo de vivirla  y disfrutarla.

En lo particular eternamente agradecido y bendecido por esa oportunidad que me brindó Univalle y doble satisfacción que mis dos hijas sean egresadas de la misma facultad en las carreras de Ingeniería Química y de Ingeniería de Materiales.

Orgulloso de Univalle, reconozco los problemas actuales que enfrenta, según las pruebas Saber Pro, estoy convencido que la fortaleza institucional de Univalle, historia y capacidad de evolucionar, superará estas dificultades. La universidad cuenta con el respaldo de sus egresados, quienes siempre estaremos dispuestos a contribuir al crecimiento y desarrollo de nuestra comunidad univalluna

Considero fundamental recuperar el deporte masivo recreativo y competitivo para fortalecer la formación de los estudiantes y   que se priorice el aprendizaje del inglés de nivel avanzado, permitiendo que los estudiantes sean competitivos, accedan a oportunidades laborales en multinacionales, como sucedía antes o en el extranjero.  Servirá para mejorar resultados académicos y posicionar nuevamente a Univalle como institución líder en Colombia.

*Promoción 1986

Hoover Salazar