Hemos reiterado que cualquier proyecto de una obra importante, llámese carretera, hidroeléctrica, hospital o edificio de varios pisos, su prospección, planeación y construcción toma más de cuatro años. Por causa de la improvisación de los gobiernos de cuatro años, el país esta lleno de elefantes blancos y las obras esenciales para el desarrollo ordenado del país, departamentos y ciudades se quedan muchas veces en el tintero porque no dan ocasión a cortar la cinta de su inauguración.

Por lo anterior, es urgente y fundamental, si queremos que nuestro país abandone el subdesarrollo, crear verdaderas oficinas de planeación para la Nación, los departamentos y municipios. Deben ser oficinas autónomas, dirigidas por una junta directiva integrada por representantes del sector privado como son los gremios y por delegados de la Presidencia para lo nacional y de gobernadores y alcaldes para lo departamental y municipal, con un director nombrado por esa Junta. Solo pensando y analizando las necesidades y las obras esenciales para el desarrollo y funcionamiento del país, sus regiones y ciudades, con base en la demografía y los recursos disponibles, se pueden programar las obras para un funcionamiento ordenado del país, regiones y ciudades; obras que en su ejecución sobrepasan los cuatro años de gobierno y a las cuales deberán supeditarse los nuevos gobernantes.

Solo con esa planeación de largo plazo y no las improvisaciones de los gobiernos de turno podremos avanzar con paso firme hacia un futuro promisorio cuando el mundo se muestra cada vez más desordenado y confuso con propuestas sin valores ciertos.

O planeamos pensando en el largo plazo o antes que progresar seguiremos en un creciente subdesarrollo. Planear es fundamental pues ninguna obra importante se improvisa durante su construcción y menos se acomete sin planos y estudios completos. Igual sería como predicar en el desierto o arar en el mar.

Nicolas Ramos Gómez

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP