Esos documentos oficiales importantes pero que desafortunadamente quedan guardados en estanterías donde nadie los consulta y cumple, solo sirven como disculpa a funcionarios para salir del paso y no realizar gestiones administrativas reales.
Hoy como consecuencia del terremoto del 10 de agosto, deberían ser desempolvados Y ACTUALIZADOS porque gran parte de lo ocurrido no es solo consecuencia del movimiento de la tierra, sino también de la omisión de servidores públicos y de particulares que BURLARON lo establecido en esos POT – EOT.
Estos, no son únicamente instrumentos técnicos de regulación del suelo, son también una decisión ética sobre las condiciones de vida que heredaran las siguientes generaciones porque en ellos quedan determinadas situaciones como las siguientes:
- Donde se puede construir y de qué manera,
- Que zonas deben protegerse,
- Donde se deben localizar las infraestructuras esenciales,
- Las amenazas que deben incorporarse en la planeación,
- Como debe de ser el crecimiento urbano y rural
Esto sin duda puede afectar a los actuales y futuros habitantes, por ello una administración seria, responsable debe estudiar las consecuencias sobre las personas que habitarán el territorio dentro de 30, 40 o más años.
Por ello las Oficinas de Gestión del Riesgo, deben formar parte de una ética de la responsabilidad territorial, un hospital y una entidad educativa no son simples edificaciones, son bienes esenciales para la continuidad de la vida social.
Hoy resulta oportuno citar a Hans Jonas, filósofo alemán, conocido por sus investigaciones sobre la responsabilidad, la filosofía de la vida y las consecuencias éticas del desarrollo tecnológico, comprendió que la ética no podía quedarse en una concepción tradicional y que debía ampliar el horizonte y se hizo entre otras la siguiente pregunta:
¿Qué consecuencias tendrá mi actuación sobre las condiciones de vida de quienes existirán mañana?
Es sin duda una responsabilidad ampliada hacia el futuro y la continuidad de la humanidad y la afectación a personas que hoy no tienen la posibilidad de intervenir en ellas, pero se le afecta o se le comprometen riesgos ambientales, fiscales, sociales.
Por ahora dejo las cinco (5) grandes dimensiones de la Responsabilidad en Hans Jonas para que los administradores públicos las tengan muy en cuenta en la revisión, actualización del POT – EOT:
- Responsabilidad por lo que hacemos y por lo que dejamos de hacer,
- Responsabilidad por las consecuencias no intencionadas,
- Responsabilidad frente a quienes no pueden defenderse,
- Responsabilidad por el uso de la ciencia y la tecnología,
- Responsabilidad por la irreversibilidad.
En próximos escritos continuaré analizando lo que unos llaman la heurística del temor: aprender a pensar desde los riesgos, que no es gobernar mediante el miedo, paralizar el desarrollo, sino saber aprender y utilizar la previsión de las posibles consecuencias negativas como una herramienta de conocimiento y prudencia, así estaremos lamentando menos dolor y daños.
Hoy sí que debemos estudiar lo afirmado por Hans Jonas.