El deporte colombiano enfrenta un momento exigente, pero no necesariamente pesimista. La ministra del Deporte, Juliana Gutiérrez, asumió su cargo en medio de una realidad fiscal compleja y ha llevado esa discusión a las instancias donde se define el presupuesto nacional. Ante las comisiones económicas del Congreso defendió la necesidad de mantener programas de deporte y actividad física en los 32 departamentos.
El proyecto de presupuesto para 2027 contempla $634,9 billones y asigna inicialmente $297.700 millones al Ministerio del Deporte, frente a $496.100 millones en 2026. La reducción es cercana al 40 %, una situación que obliga a tomar decisiones difíciles, pero también a replantear la manera de financiar y gestionar el deporte nacional.
Una gestión que debe convertir la restricción en oportunidad
La ministra ha planteado públicamente que Colombia debe cuidar sus finanzas sin renunciar a la inversión social, al deporte y a las regiones. Esa posición adquiere especial relevancia frente a Hacienda y el DNP: el desafío no consiste únicamente en defender una cifra presupuestal, sino en demostrar que cada peso destinado al deporte produce resultados sociales, educativos, económicos y competitivos.
La nueva etapa puede significar pasar de un modelo altamente dependiente de la apropiación anual del presupuesto nacional a uno con mayor capacidad de articulación entre Nación, departamentos, municipios, empresas, universidades, federaciones, clubes y comunidades.
Del presupuesto al modelo deportivo
El verdadero cambio no debería medirse solamente por cuánto dinero recibe Mindeporte, sino por cómo se utiliza, qué prioridades financia y qué nuevos recursos consigue movilizar.
La propia hoja de ruta anunciada por la ministra plantea alianzas entre el Estado, el sector privado y las comunidades, junto con mayor impulso al talento desde la infancia.
Esto abre una perspectiva positiva: fortalecer el deporte escolar, conectar la formación con clubes y ligas, proteger el alto rendimiento, ampliar la actividad física y utilizar mejor la infraestructura existente. El deporte puede convertirse así en una política transversal de educación, salud, inclusión, juventud, turismo y desarrollo regional.
Colombia tiene talento; ahora necesita un sistema más eficiente
El ajuste presupuestal no elimina el talento colombiano ni la experiencia acumulada por atletas, entrenadores, federaciones, ligas y organizaciones deportivas. Tampoco debe significar abandonar los procesos que han permitido al país obtener resultados internacionales.
El reto consiste en priorizar, medir y asociar. Priorizar los programas con mayor impacto; medir resultados y no solamente ejecución presupuestal; y asociar al sector privado y a los territorios en la financiación y operación de proyectos.
La experiencia de la nueva ministra en gestión empresarial y articulación público-privada puede ser especialmente relevante para esa transformación. El Ministerio señala que uno de sus objetivos es precisamente construir alianzas que generen mayores oportunidades para los deportistas.
Una oportunidad para modernizar el deporte colombiano
La discusión presupuestal debe ser seria, pero no tiene por qué convertirse en una visión derrotista. El Gobierno ha presentado el presupuesto de 2027 dentro de un escenario de ajuste fiscal y sostiene que debe atender obligaciones que, según su explicación oficial, no estaban suficientemente financiadas en el presupuesto anterior.
En ese contexto, la gestión de Juliana Gutiérrez puede ser valorada por su capacidad para defender las prioridades deportivas ante Minhacienda y el DNP, ordenar la inversión y abrir nuevas fuentes de financiación.
El gran desafío será transformar la escasez relativa de recursos en una reforma positiva del modelo.
El futuro: menos dependencia, más alianzas y mejores resultados
Colombia necesita conservar su ambición deportiva. Los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, los ciclos internacionales, el deporte escolar y la actividad física de millones de ciudadanos requieren continuidad.
También necesitan innovación.
Si la actual restricción fiscal impulsa un Ministerio más estratégico, una mayor corresponsabilidad de los territorios, más inversión privada, mejores alianzas con universidades y empresas y una selección rigurosa de proyectos, el deporte colombiano puede salir fortalecido.
El momento exige prudencia financiera, pero también visión. El desafío de la ministra no es solamente conseguir más recursos: es lograr que cada peso produzca más deporte, más talento, más oportunidades y mejores resultados para Colombia.
*Presidente del Centro de pensamiento deportivo de latinoamerica CEPALAC, de la Federación colombiana de atletismo 2010 – 2022 y de los Campeonatos mundiales de atletismo sub 18 y sub 20 Cali 2015 y 2028.
