La historia tiene una extraña costumbre: cuando los dirigentes se niegan a aprender de ella, termina cobrándoles la factura con intereses. En Cali ya ocurrió una vez. En 1999, el entonces ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, reconoció la dramática realidad de las finanzas públicas y la ciudad sufrió una de las mayores derrotas de su historia moderna: el Metro de Cali, respaldado por un documento CONPES de 1997, quedó archivado. Fue intervenida la ciudad fiscalmente y sus cuentas pasaron a sus deudores: La banca. Ya lo olvidaron, que en junio de 1999, Cali y su alcalde Cobo, suscribieron un Plan de Desempeño con el Gobierno Nacional para recuperar su viabilidad fiscal?

Como premio de consolación llegaron unas cuantas obras de plataforma urbana: la Avenida Ciudad de Cali, la Troncal de Aguablanca y otras intervenciones que sirvieron de consolacion. En 2002 nació el CONPES del MIO. Lo que debía ser el complemento del Metro terminó convertido en su reemplazo definitivo. Cali pasó de soñar con un sistema férreo a conformarse con buses articulados, mal diseñados peor presupuestados y pesimamente construidos , bajo la dirección de Metrocali ( Lease junta de Metrocali, alcaldes, concejo, contralor, personero, etc ) . Hoy 20 años después de iniciada la construcción, sigue en quiebra técnica y nunca ha tenido cierre fiscal.

La verdad fiscal vuelve a tocar la puerta

Veintisiete años después, la ciudad enfrenta un escenario inquietantemente parecido. El nuevo Gobierno Nacional, que se posesiona en 7 días, ha prometido privilegiar “la verdad sobre el verdadero estado de las finanzas públicas”. Si ese compromiso se cumple, Cali tendrá que enfrentar una conversación que durante años fue aplazada: la inviabilidad de su Marco Fiscal de Mediano Plazo, para concluir en la QUIEBRA FISCAL DE CALI, de la que hablo el alcalde, varias veces en el 2024 y 2023.

No se trata solamente de una discusión contable. Es el reconocimiento de una realidad construida durante 2 décadas de endeudamiento creciente, salvamentos ficticios al MIO, acuerdos fiscales, obras inconclusas, subsidios permanentes y decisiones políticas que hipotecaron el futuro para financiar el presente.

Cuando las cifras dejan de obedecer a los discursos, aparece la palabra que nadie quiere pronunciar: quiebra.

El Tren de Cercanías será el nuevo Metro de Cali

La ironía resulta inevitable. Hace veinte años la quiebra fiscal enterró el Metro.

Hoy podría ser la misma realidad financiera la que sepulte el Tren de Cercanías.

El proyecto, impulsado durante años por ProPacífico y promovido por Alejandro Eder desde 2016 y nuevamente como alcalde desde 2024, se convertirá en otro monumento a las buenas intenciones y a las malas cuentas.

Porque los trenes no circulan sobre discursos. Circulan sobre presupuestos sostenibles. Y ninguna locomotora puede avanzar cuando las finanzas públicas permanecen descarriladas. Nuevamente la ciudad recibirá consolación y es poner a rodar el MIO eficiente, eficazmente, con corre financiero, a su terminación.

La política del autoengaño tiene fecha de vencimiento

Durante años fue más cómodo anunciar megaproyectos que reconocer déficits estructurales. Era políticamente rentable inaugurar renders, celebrar estudios, contratar consultorías y prometer inauguraciones futuras. O recibir premios a sueños, como el recibido por el tren de cercanías esta semana, ordenado por interesados internacionales en el negocio.

La contabilidad creativa terminó sustituyendo la planeación responsable. Pero los mercados no votan. Los bancos tampoco. Las calificadoras menos. Todos leen balances y llegaran al nuevo Minhacienda, con un congreso que privilegiará la verdad, para poder sacar los proyectos, ante una oposición férrea a todo. .

Quizá la quiebra sea el comienzo de la recuperación

Paradójicamente, declarar la verdadera situación fiscal podría representar la mejor noticia para Cali. No porque la quiebra sea deseable, sino porque ningún paciente se recupera mientras insiste en negar el diagnóstico.

En 1999 la verdad acabó con el Metro. En 2026 la verdad terminará con el Tren de Cercanías, para que en el 2034, nazca el METRO PARA CALI.

A comenzar a construir un proyecto de ciudad sustentado en cuentas reales, prioridades claras y responsabilidad fiscal.

La historia ya dio la primera lección. Sería imperdonable repetir exactamente el mismo examen… esperando un resultado diferente.

Ramiro Varela Marmolejo