Para los humanos existen muchos universos: el cotidiano donde vivimos y trabajamos y los desconocidos que percibimos en una noche, lejos de las luces de la ciudad, cuando observamos en un cielo despejado miles de estrellas, que son solo una pequeña fracción de las millones que existen en el Universo. Solo observamos una parte del firmamento que rodea la pequeña pelota en donde habitamos y que llamamos Tierra.

Se llaman exoplanetas a los planetas que orbitan estrellas por fuera de nuestro Sistema Solar y en la Vía Láctea hay confirmadas más de 6,000.

El universo se expande constantemente y a gran escala por la distancia entre los millones de galaxias que no observamos a simple vista y que se descubren cada día con los nuevos telescopios de mayor capacidad. Esta expansión fue descubierta en la década de 1920 por Edwin Hubble, que ocurre porque el tejido mismo del espacio se estira. Desde 1998, se sabe que esta expansión se acelera debido a una misteriosa fuerza llamada energía oscura.

La principal evidencia de cómo se expande el Universo proviene del corrimiento al rojo: cuando la luz de galaxias lejanas viaja a través del espacio en expansión, su longitud de onda se estira y se desplaza hacia el extremo rojo del espectro electromagnético.

Cuanto más lejos está la galaxia, más rápido parece alejarse de acuerdo con la relación descrita por la Ley de Hubble-Lemaître).

En este Universo, para nosotros infinito, y sin posibilidad hasta el presente de conocerlo en su dimensión, los orgullosos humanos no alcanzamos a ser una minúscula partícula de arena del desierto del Sahara.

Nicolas Ramos Gómez

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP