En almuerzo ayer viernes, en la oficina del ex presidente Ivan Duque , con el congresista más votado , Daniel Briceño y 2 empresarios, se hizo la polla del dia de elecciones: Ganador  ADL Espriella y JM Resprepo, diferencia promedio de más de 2 millones de vostos frente a I Cepeda.

Recordamos que Caliescribe, con riguroso análisis de ciencia política e ingeniería social, sustentado en las encuestas más confiables, Atlas Intel publicadas por Semana, y la lectura de las 4 curvas de tendencia de junio derivadas del resultado del 31 de mayo, declaró ganador para este domingo 21 de junio al binomio conformado por Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo. Y tambien pronostica más de 2 millones de votos de diferencia.

Gracias a una formulación filosófica del poder como equilibrio entre energía política y razón técnica. En este cruce de caminos, la contienda de 2026 dejó de ser un simple ejercicio democrático para convertirse en un debate sobre el sentido mismo del Estado. Allí donde unos ven continuidad, otros observan agotamiento histórico, y en ese vacío emerge la posibilidad de refundar el acuerdo político desde la eficacia, la autoridad y la legitimidad. Y es lo que representan ellos.

Convirtió la política en acontecimiento histórico

La irrupción de Abelardo de la Espriella redefinió el lenguaje de la política como fenómeno cultural y emocional. Su liderazgo no se limitó a la competencia electoral, sino que se expresó como acontecimiento colectivo, donde la ciudadanía se reconoce a sí misma en una narrativa de restauración nacional. La política se convertió en experiencia simbólica de pertenencia y destino. La campaña no solo convocó votantes, sino que articuló emociones históricas: frustración, esperanza y deseo de orden. Desde esta perspectiva, el poder no se explicó únicamente por programas, sino por la capacidad de encarnar un relato nacional. Así, la figura del candidato adquiere dimensión casi fundacional, en tanto tradujo el malestar social en impulso de transformación estructural y reconfiguración del horizonte institucional colombiano.

La arquitectura racional del poder futuro

Si el liderazgo político se mide por su capacidad de movilización, su legitimidad de gobierno depende de su densidad técnica. En ese equilibrio se inscribe José Manuel Restrepo, quien representa la racionalidad administrativa del proyecto. Su trayectoria académica y gubernamental introduce un principio de gobernabilidad que trasciende la coyuntura electoral para situarse en el terreno de la planificación del Estado. En él, la política adquiere un carácter casi epistemológico: transformar la emoción social en política pública verificable. La dupla se completa porque donde uno moviliza voluntades, el otro estructura instituciones; donde uno acelera la historia, el otro la ordena. Esta complementariedad sugiere una nueva gramática del poder: no la sustitución de la técnica por la emoción, sino su integración como condición indispensable para un modelo de gobierno estable, eficiente y proyectado hacia el futuro.

Colombia ante dos visiones de futuro

La segunda vuelta presidencial entra en sus horas decisivas con dos campañas que reflejan estrategias completamente opuestas. Abelardo de la Espriella llega al cierre electoral administrando una ventaja que le atribuyen diversas mediciones de opinión, consolidada a partir de un discurso de modernización institucional, seguridad y libertad económica. Su campaña transmite confianza, gobernabilidad y cercanía con sectores empresariales nacionales e internacionales. En contraste, Iván Cepeda enfrenta el desafío de movilizar electores suficientes para revertir las tendencias. Mientras uno busca preservar una posición favorable y evitar errores de última hora, el otro recurre al voto a voto, a la movilización territorial y a la activación de sus bases para intentar alterar el rumbo de una elección que parece entrar en su fase definitiva.

La sombra de Petro y el choque de dos modelos de Estado

La campaña también ha estado marcada por la influencia permanente del presidente Gustavo Petro, principal referente político del sector que respalda a Iván Cepeda. Sus intervenciones públicas  como ayer en Cali, ocuparon buena parte de la agenda nacional, alimentando un debate sobre el papel presidencial durante el proceso electoral. En el fondo, la elección enfrentó 2 concepciones distintas de país. De un lado, la propuesta de modernización, fortalecimiento de la seguridad, reducción de cargas estatales y promoción de la inversión privada. Del otro, la continuidad de un modelo basado en una mayor intervención gubernamental, redistribución económica y expansión del papel del Estado. La Casa de Nariño aparece así como el escenario donde se definirá no solo un gobierno, sino la orientación política e institucional de Colombia para los próximos años.

La revolución digital, una nueva política

Más allá de los resultados, esta elección deja una transformación profunda en la manera de hacer política. Abelardo de la Espriella construyó gran parte de su crecimiento electoral desde las plataformas digitales, reduciendo la dependencia tradicional de maquinarias, directorios partidistas y liderazgos regionales. La conversación en redes sociales se convirtió en un espacio de movilización tan influyente como las plazas públicas o los medios tradicionales. Al mismo tiempo, la ausencia de debates presidenciales privó al país del principal escenario de confrontación de ideas. El domingo, Colombia no solo escogerá un presidente. También evaluará dos estilos de liderazgo, dos modelos de comunicación política y dos visiones de futuro: modernización, seguridad y libertad económica frente a continuidad estatal, redistribución e intervención gubernamental.

Un sistema integrado de inteligencia política digital

La fórmula ganadora de Abelardo, fue un esquema electoral transformado en  un sistema integrado de inteligencia política digital, donde convergen analítica de datos, arquitectura narrativa y optimización de percepción pública. En este modelo, la campaña funcionó como una plataforma dinámica que procesó información en tiempo real, ajustó mensajes según comportamiento del electorado y maximiza la eficiencia comunicacional. La legitimidad se construyó en el discurso y en la capacidad de sincronizar múltiples nodos de interacción digital. Así, la política se conviertió en un ecosistema algorítmico donde la estrategia se diseñó como flujo continuo de información, segmentación de audiencias y activación emocional calibrada, orientada a la consolidación de una ventaja competitiva sostenible. Y así se sobró Abelardo.

Datos, redes y microsegmentación estratégica

La arquitectura digital del poder redefinió la campaña del tigre, como una infraestructura de datos interconectados, donde cada interacción ciudadana alimenta modelos predictivos de comportamiento electoral. La fórmula ganadora se apoya en sistemas de microsegmentación, IA aplicada a la comunicación política y gestión de narrativas multiplataforma. Las redes sociales dejan de ser canales y se convierten en entornos de operación política en tiempo real, capaces de amplificar mensajes, testear narrativas y optimizar su rendimiento. En este contexto, la estrategia no es estática, sino adaptativa: aprende, corrige y reconfigura su propio impacto. El liderazgo emergió como un nodo central dentro de una red distribuida de información, donde la eficiencia digital determina la capacidad de influencia.

El nuevo paradigma de liderazgo

Abelardo ganó con un modelo algorítmico de gestión política, donde la continuidad no depende de estructuras partidarias, sino de ecosistemas digitales auto-sostenidos. La fórmula ganadora evoluciona hacia una plataforma de gobernabilidad basada en data governance, automatización comunicacional y análisis predictivo del entorno social. Este liderazgo opera como un sistema híbrido entre inteligencia humana y procesamiento digital, capaz de anticipar tendencias y responder con alta velocidad adaptativa. La política deja de ser reactiva para convertirse en proactiva, sustentada en dashboards estratégicos, métricas de influencia y arquitectura de percepción pública. En este escenario, la ventaja competitiva reside en la capacidad de integrar tecnología, narrativa y decisión en un solo flujo operativo continuo.

Sergio Fajardo siguió botando corriente

Fajardo se reafirma como actor “no alineado”, evitando transferir capital político directamente a cualquiera de los dos bloques. Esto preserva su identidad política para el futuro más que para la coyuntura inmediata. Planteó que Colombia no puede seguir atrapada en la lógica de la confrontación entre bandos políticos. Señala que los discursos extremos han deteriorado el debate democrático y que el país necesita reconstruir confianza. Insiste en que su postura no es de adhesión a ninguno de los polos que representan los finalistas, sino de insistencia en una alternativa de centro basada en acuerdos, racionalidad y gobernabilidad.

Adhesión y tensión de coherencia

La adhesión de la exalcaldesa Claudia López a la campaña de Iván Cepeda ha sido como difícil de encajar dentro de su trayectoria reciente. Su discurso previo, marcado por críticas a los extremos contrasta con su acercamiento a una candidatura asociada al bloque más cercano al gobierno de Gustavo Petro. Fue una “adhesión incoherente”, no hubo una continuidad ideológica evidente.

En la recta final, estas adhesiones no solo suman apoyos, sino que también reordenan percepciones, tensan narrativas y reabren el debate sobre la consistencia programática de las alianzas electorales.

ADENDA: 95 AÑOS de EMCALI. – PABLO A. BORRERO V.LUZ BETTY J. DE BORRERO 

 La creación de EMCALI como una necesidad impostergable hace 95 años, para surtir a la ciudad y a sus habitantes de lo que en la actualidad constituye la prestación de servicios básicos fundamentales como son el agua, la energía y las telecomunicaciones, hace parte de todo un proceso jalonado por la expansión urbanística y la lucha social de un sinnúmero de habitantes de los barrios de invasión, que en la actualidad carecen algunos de ellos, de los servicios de agua potable, en tanto que en algunos otros sectores de la ciudad, la prestación del servicio de agua potable demanda de la construcción de un nuevo acueducto local. Lamentablemente esta realidad no está dentro de las posibilidades de la empresa de garantizar dicho servicio en vista de la crisis por la que atraviesa desde hace más de más de 25 años y no obstante los esfuerzos de sus administradores por superarla. Todo ello, debido a las políticas erráticas implementadas sin atender los reclamos de los ciudadanos

Actualmente, la empresa es “rehén” de la bolsa de energía a la que debe acudir para comprar y suplir la necesidad energética en la ciudad, lo cual incide negativamente en el valor de las tarifas que se cobran a los usuarios de este servicio. Además, EMCALI está regazada 30 años en materia de reposición de redes de acueducto y alcantarillado en tanto, la unidad de negocios de telecomunicaciones continúa generando pérdidas que para el 2025 ascendieron a más de 80 mil millones con un acumulado de a.1.1 billones, valor que se cubre con las utilidades de la empresa en sus unidades de energía y acueducto. Y de ahí, el compromiso de los caleños, los trabajadores y directivos de la empresa de generar los cambios estructurales y funcionales que hoy se requieren para sacar a EMCALI de una crisis recurrente que demanda de una visión nueva del desarrollo empresarial de carácter regional y con una visión de futuro para el servicio y bienestar de los caleños y de todo el sur-occidente del país.

VEEDURÍA CIUDADANA POR LA DEMOCRACIA Y LA CONVIVENCIA SOCIAL

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