El deporte volvió a ocupar un lugar en el debate presidencial colombiano. En medio de una campaña marcada por las discusiones sobre seguridad, economía, política y salud, el candidato presidencial Abelardo de la Espriella ha construido un discurso en el que el deporte aparece como política de Estado, herramienta de prevención social y mecanismo de reconstrucción nacional.
No es una idea nueva en la historia de Colombia. Desde los I Juegos Nacionales de 1928, la creación de Coldeportes en 1968, los Juegos Panamericanos de Cali 1971, la Constitución Política de 1991 que reconoció el deporte y la recreación como derechos sociales, la expedición de la ley del deporte 181 de 1995 , que creó las bases del sistema nacional del deporte, los medallistas de oro olímpico desde el año 2000, hasta la creación del Ministerio del Deporte mediante la Ley 1967 de 2019, el país ha entendido que el deporte trasciende la competencia y se convierte en instrumento de integración, salud pública y convivencia ciudadana.
En ese contexto, Abelardo de La Espriella propone una agenda que busca conectar el deporte competitivo y recreativo con la seguridad, la juventud y la salud preventiva. Su planteamiento central es impulsar un “Pacto Nacional por el Deporte 2026–2030”, articulado “a través del Ministerio del Deporte, con los deportistas, entrenadores, federaciones, ligas y clubes”.
La propuesta aparece acompañada de un enfoque financiero y social. “Buscaré fondos internacionales para fortalecer el presupuesto del deporte”, afirmó el candidato, al tiempo que defendió una visión más amplia de la política pública deportiva. “Usar el deporte como prevención del consumo de drogas y la delincuencia juvenil”, dijo en una de sus intervenciones más comentadas.
El discurso conecta con una realidad histórica del país: durante décadas, barrios populares, escuelas y ligas deportivas han servido como espacios de protección para miles de jóvenes en territorios afectados por violencia, narcotráfico y exclusión social. De allí que una de sus frases más citadas haya sido: “Hermano, el mejor antídoto contra el crimen y las drogas es el deporte”.
La narrativa deportiva de Abelardo de La Espriella también incorpora un componente de salud pública. “Relacionaré actividad física, salud preventiva y disciplina social”, sostuvo. Y agregó: “La alimentación, el deporte y la prevención deben ser pilares para reducir las cargas del sistema de salud”.
Esa visión parte de una idea de causalidad estructural: “Todo el mundo habla de la causa final, que es la causa financiera, pero hay que irse a las causas primeras de las cosas”. Bajo esa lógica, considera que la prevención mediante actividad física puede reducir enfermedades, violencia y deterioro social.
En varias regiones del país, el candidato insistió en que “el deporte es una herramienta de reconstrucción del tejido social” y complementó esa tesis con otra afirmación: “Hay que hacer de la salud preventiva una herramienta de desarrollo”.
En el terreno práctico, propuso recuperar escenarios abandonados y ampliar la infraestructura comunitaria. “Hay que recuperar toda la infraestructura deportiva que está abandonada, crear otra infraestructura”.
Y dentro de sus programas: “A todos los barrios de Colombia, gimnasios populares, con los empresarios, obras por impuestos, con acceso gratuito”. Según explicó, estos espacios tendrían además un componente de bienestar emocional: “El tema de los gimnasios es fundamental para la salud mental”.
La visión deportiva del candidato también tiene un fuerte contenido simbólico y nacional. “El tema de los campeones es una simbología que ayuda mucho, vamos a apoyarlos”, expresó al referirse al impacto inspirador de los atletas colombianos sobre niños y jóvenes.
Para Abelardo de La Espriella, el deporte tiene además capacidad de unir al país por encima de las diferencias políticas. “Cuando todos nos ponemos la camiseta de Colombia estamos unidos, independientemente de lo que cada quien piense”. Y resumió esa idea en una frase corta: “El deporte cohesiona”.
Precisa de oportunidades para la juventud. “Quiero una patria donde los jóvenes no se tengan que ir”, afirmó al relacionar recreación, formación y proyectos de vida. En esa misma línea, aseguró que “un pelado que hace deporte no empuña nunca un fusil ni se mete nunca en las drogas”.
A pocos días de la primera vuelta presidencial, el deporte quedó incorporado como eje visible de su propuesta social. Todo ello dentro de una narrativa política más amplia resumida en una frase que ha repetido durante la campaña: “Yo vine a cambiar la política para siempre…..deporte popular, escolar, universitario, competitivo y recreativo”.
En una Colombia que históricamente ha encontrado en el deporte momentos de unidad nacional, el candidato plantea ahora convertirlo en política pública de prevención, salud, convivencia y desarrollo social.