La configuración de la ciudad física, en tanto un artefacto, según sea la disposición, uso y forma de sus edificaciones y espacios urbanos, públicos y privados, se debe inicialmente a la geografía de un sitio, al que la historia de sus habitantes y actividades convierten en un lugar urbano. Estos se caracterizan por su emplazamiento, función, construcción y forma de sus diversos componentes, y por su diseño. Todo lo anterior, orientado según sea la política de sus gobernantes, la cultura de sus dirigentes y la educación cívica de sus habitantes.
El diseño integrado de la ciudad se lleva a cabo mediante su planificación, urbanismo, paisajismo, diseño del mobiliario urbano, y arquitectura; profesiones que deben considerar cada una a las demás, junto con ciertos aspectos de la economía, sociología, antropología, anatomía y fisiología, según sea lo requerido en cada caso; y tanto en su aspecto artístico como en el técnico. Arte, mediante recursos estéticos que estimulen emociones a través de los sentidos. Técnica en tanto la aplicación práctica de conocimientos que se derivan de las ciencias.
Lo técnico es un aspecto prioritario en el diseño de varios de los componentes de la ciudad, como lo son las ciertas vías y construcciones y servicios, ya sean públicos o privados, pero sin dejar de lado lo que puede caber de arte en cada uno de ellos. Respecto a la seguridad, procurando siempre lo exento de riesgo en cada proyecto; su ecoeficiencia, a partir de lo que sea más eficaz en ellos para la protección de la naturaleza; y su economía, en tanto la administración eficaz del capital, materiales, manos de obra, y actividades necesarias para su ejecución.
La técnica y el arte, en ese orden, deben obrar juntos para procurar el adecuado diseño de otros componentes de la ciudad. Como lo es el correcto emplazamiento de las diferentes construcciones en ella para que sea apropiado, conveniente, oportuno e idóneo; el reúso de las edificaciones y espacios urbanos públicos y privados, ya sea para usarlos para otros fines o para utilizarlos de otra manera; y, finalmente, la regeneración parcial o total de lo ya construido, en lugar de demoler todo, para que pueda ser reutilizado, ampliado y mejorado.
El arte y la técnica, ahora en este orden, pero de nuevo juntos, son fundamentales para el adecuado diseño estético de los distintos artefactos urbanos que conforman la ciudad física, buscando agradar y dar gusto a sus habitantes, ya sean edificios o casas, o calles, avenidas, plazas, paseos, parques o zonas verdes. Lograr su función y disfrute, es decir su capacidad de actuar y complacer como tales en cada caso; garantizar el confort que brindan en tanto bienestar, comodidad y holgura; y procurar el placer de habitar en ellas o de vivir cerca de ellos.
Finalmente, el arte como tal, pero necesariamente con la técnica para su ejecución, es lo que lleva a la imagen colectiva de la ciudad por parte de sus habitantes o de sus visitantes, las que, paradójicamente, usualmente no coinciden. Se trata de lo regional, es decir lo perteneciente a la geografía e historia de una región; de las emociones que brinda, intensas, pasajeras y agradables o no; y de la armonía urbana, paisajista y arquitectónica: proporción y correspondencia de los componentes de la ciudad, conformando un conjunto de arte y técnica.
Todo lo anterior, en tanto el diseño integrado y a largo plazo de una ciudad, solo es posible a partir de la visión ilustrada, responsable y ética de un gobierno municipal encabezado por un alcalde culto, dotado de conocimientos, viajes, vivencias y experiencias al respecto. Configuración de la ciudad que es entonces definida por su adecuada planeación y diseño urbano, paisajístico, de mobiliario y arquitectónico; conllevando una cultura urbana relativa a la misma ciudad y, con ella, la pertinente educación cívica de todos sus habitantes.
Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011.