La Semana de la Biodiversidad en Cali celebró con entusiasmo el compromiso colectivo por la naturaleza, ofreciendo una programación diversa de actividades educativas, culturales y ambientales que fortalecen la conciencia ciudadana y proyectan un futuro sostenible, pero su mayor escenario, gran sede, el centro de Cali, mostró un estado critico.
Hoy es la prueba más dolorosa de la incoherencia urbana. Hace un año, la ciudad fue sede de la COP16 de biodiversidad y se habló de un legado que los ciudadanos estamos esperando. Ahora, en plena Semana de la Biodiversidad, la alcaldía organiza en el Centro de la ciudad, eventos en el Bulevar del rio, el Parque de Caycedo, el Teatro Municipal, la Plaza de San Francisco, el Banco de la Republica, edificio Coltabaco y el Centro Cultural de Cali, etc. ¿Pero qué ven los ciudadanos al salir de esos escenarios? Deterioro urbano, basuras, miseria, abandono social y ambiental.
La realidad golpea a cualquiera que camine por el área entre las carreras 1 y 15, con Calles 5 y 15 : Andenes destrozados, basurasnen mal estado, la presencia masiva de habitantes de calle, con olores insoportables por los orines y las heces humanas, que dibujan un panorama, que ninguna tarima oficial puede ocultar.
El problema no es nuevo ni invisible. De octubre de 2024 a octubre de 2025 nada ha cambiado. Los discursos sociales y ambientales de la alcaldía y el Concejo no se traducen en acciones. Según Planeacion de Cali 2023, son más de 4.000 habitantes de calle en Cali, y cuarta parte sobrevive en el centro. A muchos se les llama con desprecio “desechables”, reflejo de una ciudad que prefiere ignorarlos en lugar de atenderlos. Causan para unos tristeza, dolor y miedo en una ciudad, violenta e insegura.
La Sociedad de Mejoras Públicas calcula que se necesitan más de $150.000 millones en cinco años para recuperar el corazón de la ciudad: albergues, baños públicos, rehabilitación de andenes, programas sociales. Y solo atender dignamente a cada habitante de calle costaría $20 millones al año, es decir $20.000 millones, cifra inferior al costo para la alcaldia de los 2 años de “francachela”, en COP 2024 y Semana de Biodiversidad 2025.
Mientras tanto, el deterioro ambiental avanza, la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos recoge más de 1.200 toneladas de basura al mes en el centro, pero las calles siguen atestadas de desechos. Claro que falta cultura ciudadana, pero falta también un Estado que funcione. En el Bulevar del Río, los vendedores ambulantes, el ruido, la rumba, las prostitutas de día en la Plaza de Caycedo, los habitantes de la calle, y los travestis de noche convierten lo que debería ser un espacio de orgullo en una postal de caos.
¿Dónde está la prioridad de ciudad, la voluntad política para enfrentar este reto social y de infraestructura urbana?. La alcaldía debe informar, cuánto cuesta atender este problema del cntro, en lo social, basuras malolientes, andenes y separadores centrales públicos, etc, para organizar el problema.
El centro de Cali funciona hoy como un distrito de rumba sin planeacion. Desde el Bulevar del Río hasta los viejos edificios de la Plaza de Caycedo, de la Caja Agraria o el Hotel Aristi, se han instalado grandes discotecas que convierten las noches en un carnaval, como en la Cra 3a, que atrae gente, solo es ver los parqueaderos. El impacto ambiental es brutal:
Ruido ensordecedor hasta la madrugada, desechos de botellas y comida regados por las calles. Nadie responde, ni los empresarios del entretenimiento menos la Alcaldía e instituciones, area que alberga los bancos, las notarias, la alcaldia en su perimetro, la gobernacion, la CCCali, la SMP, las iglesias mas importantes, la historia de la ciudad.
El contraste es brutal: dentro de los auditorios,se celebraron debates, compromisos de la biodiversidad, afuera, la ciudad en su anillo central, exhibe pobreza, suciedad y abandono. Esa es la paradoja que hiere a Cali:
Dialogos verdes en medio de un centro urbano, que se desangra fisica, social y ambientalmente.
Mensaje al alcalde Eder: Menos discursos y más acción.
El centro requiere una intervención urgente y de choque:
Planeacion , gobierno y seguridad en lo suyo. cierre parcial de sectores críticos, intervención militar-policial temporal para recuperar el orden, y un plan social real que saque de la calle a quienes hoy malviven en ella. Salvemos el corazón urbano de Cal, para que no siga latiendo entre la basura y la miseria, menos discursos, más acción.

