Ante campaña política 2027 a “mordiscos”, los últimos 9 meses del gobierno Eder del 2026, es la evidencia de un fracaso sin matices. La administración llega sin resultados tangibles, atrapada en una agenda, que devora una gestión seria. Todo se convirtió en un proyecto individual, muchas omisiones, excusas sin dar y continuismo. No hay legado en construcción en seguridad, educacion, planeación, gobierno, infraestructura, movilidad, transparencia, deporte, bienestar social, servicios públicos, ni en relación con el Concejo, etc. El desgaste estructural es acumulado. Todo fue perfecto hasta el libro blanco (marzo del 2024), alli, nervioso , cabizbajo, sin aceptar preguntas, cambió el camino.
La ciudad no percibe avances estructurales, la alcaldía perdió el control del tiempo, decidió endeudamiento billonario, sin aceptar cambios de ciudadanos ni del Concejo. Allí enterró futuro, dejando la credibilidad como eje, un cuento que lo cree su gabinete, aún convencido del triunfo de campaña, pero ahora el rival es una ciudad incendiada en problemas sociales y realidades fiscales.
Este tramo del 2026, no proyecta ni visión, ni ejecucion: exhibe una alcaldía en proyectos, que ante la magnitud de la realidad, parecen inconclusos, por las inviabilidades fiscales y técnicas. Lo peor sin interes de corregir el rumbo.
Un ciclo político agotado
Cali vuelve a caer en su trampa histórica: la ilusión inicial que se desvanece en una gestión incapaz de romper inercias politicas , fiscales y sociales. La administración de Eder prometió ser distinta, pero terminó en los mismo vicios que criticó. La narrativa de cambio fue absorbida por la realidad de una política tradicional que sigue intacta, concertada tácitamente con el Concejo. No hubo ruptura, hubo adaptación al sistema. Las decisiones, los contratos, nombramientos, despilfarro, corrupción y las alianzas reflejan continuismo.
La ciudad no avanzó como se prometió, confirmó que sus administraciones siguen atrapadas en dinámicas repetitivas. Cada alcalde llega con discurso renovador, Eder fue la esperanza y terminó en lo mismo. La decepción no radica en la falta de intención, sino en la incapacidad de sostener coherencia frente a las presiones del poder económico , empresarial, gremial y politico.
Colapso de confianza
Lo más grave no es la ineficiencia, es el colapso de la confianza. La ciudadanía no duda: Desconfía abiertamente. Y cuando eso ocurre, el problema ya no es político, es de legitimidad. El alcalde ejecuta su proyecto y administra el deterioro. No toma decisiones estructurales, evita el costo político y gobierna desde la cautela, no desde la verdad.
La promesa de combatir la corrupción y despolitizar la administración quedó reducida a retórica frente a prácticas que generan desencanto. La desconexión con la ciudad es profunda. En lugar de asumir errores, se recurre a narrativas defensivas que agravan la percepción de debilidad. Cali enfrenta así un gobierno sin autoridad real, ni dirección estratégica, donde la política de nuevo no es herramienta de cambio, es norma.
Eder puede posicionarse de nuevo? Si, pero no va a rectificar. No es su estilo.
Un empréstito irresponsable desde…
Este no es un proyecto que se haya desviado: es un proyecto que nació mal. El empréstito de Cali fue aprobado por el Concejo en diciembre del 2024, sin el mínimo rigor técnico exigible para una decisión de semejante magnitud. No hubo estudios definitivos, no hubo estructuración sólida, y lo más grave: no hubo responsabilidad institucional para frenar lo que desde el inicio era una apuesta fiscal temeraria e inviable. Asi algunos ciudadanos se lo dijeron al alcalde y al Concejo, pero se ignoraron advertencias técnicas claras y documentadas, reemplazándolas por optimismo político y narrativa de conveniencia. Lo mismo de las 21 Megaobras , del MIO, etc: una ciudad más endeudada e inviable social y fiscalmente.
.No fue un error de cálculo, una falla grave e irresponsable de gobernanza pública. Lo que se vendió como transformación, desde el origen fue una ilusión mal sustentada.
El “ajuste” desnudó el fracaso
Reducir en cerca del 40% un empréstito de $3,5 billones no es un acto de prudencia: es la confesión de un fracaso. Es aceptar, sin decirlo abiertamente, que el proyecto fiscalmente nunca fue viable en las condiciones en que se aprobó. La improvisación quedó expuesta en cada modificación, en cada obra que entra y sale, en cada decisión tomada sin coherencia estratégica.
La exclusión de las obras en el Acuerdo, fue el pecado del Concejo y del gobierno , lo que reveló un manejo opaco y riesgoso, por eso rebajaron $1.5 billones (US400 millones). Aquí no hay ajuste técnico serio, hay correcciones fiscales forzadas para contener un problema que ya desbordó su diseño original.
Crónica de otro fiasco anunciado en Cali
Lo más preocupante no es solo el presente, sino la repetición de una historia que la ciudad se niega a corregir. Cali acumula 2 décadas de proyectos mal concebidos, mal ejecutados y nunca terminados. Este empréstito no rompió ese ciclo: lo profundizó. La ciudad volvió a endeudarse sin garantizar resultados, repitiendo un patrón donde la ambición supera la capacidad real de ejecución.
La consecuencia inicial de prudencia fiscal, es devastadora: pérdida de confianza, mayor deterioro fiscal y obras que no transforman. Aquí no hay espacio para eufemismos: Este proyecto camina hacia el mismo destino que sus antecesores. Si no se produce una corrección radical e inmediata, Cali no solo perderá nueva oportunidad, sino que consolidará su incapacidad crónica para gestionar su propio desarrollo. Alló lo tienen los precandidatos con opción: Pacto Historico, Clara Luz, El Chontico, etc.
Cali: la violencia se dispara, el discurso oficial se queda corto
La ciudad de Cali vuelve a confirmar una tendencia alarmante: la incapacidad de frenar los homicidios. Entre enero y marzo de 2026 se registraron 267 asesinatos, superando los 254 del mismo periodo de 2025 y muy lejos de los 199 de 2024. El crecimiento sostenido no solo evidencia un deterioro progresivo, sino también la fragilidad de las estrategias de seguridad.
Hablar de un aumento del 5 % resulta casi irrelevante frente a una realidad más grave: la normalización 3 homicidios diarios. La ciudad más violenta del país parece atrapada en una inercia institucional donde las cifras crecen, pero las respuestas siguen siendo débiles, fragmentadas y, en muchos casos, meramente discursivas. Pasamos de ex viceministro de defensa a ex general, la preocupación es la misma.
Oriente de Cali: epicentro del abandono y la muerte
Las cifras no solo crecen, también se concentran de manera vergonzosa en los territorios históricamente olvidados. Comunas como la 15 y la 18 lideran los homicidios, seguidas por la 14, la 21, la 8 y la 13, consolidando al oriente de Cali como un mapa persistente de violencia y exclusión. Barrios como Alto de los Chorros, Mojica y Potrero Grande reflejan una crisis que ya no admite diagnósticos repetidos.
El 80,69 % de los asesinatos con armas de fuego revela un control territorial armado que el Estado no logra desarticular. Más grave aún, la mayoría de víctimas son jóvenes: 94 entre 18 y 28 años. La ciudad no solo pierde vidas, pierde futuro, mientras la institucionalidad parece resignada a administrar la tragedia, que crece y se repite cada 4 años. No leen las actas del ex mindefensa, Carlos Holmes Trujillo: Bloque de Busqueda a los lideres de la delincuencia.
El Municipal, se sobró, se sobró….
El miércoles santo, en el octavo día del Festival de Música Clásica de Santiago de Cali, la ciudad vivió una noche inolvidable en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura, donde la Banda Departamental del Valle del Cauca, dirigida por Miguel Santiago López, conmovió profundamente al público con una vibrante interpretación de la Misa Criolla junto al Coro Spinto y el Grupo Añuritay. La fusión de sonidos sinfónicos y tradicionales creó una experiencia única que puso de pie a los asistentes, reflejando el poder de la música como punto de encuentro cultural. Más allá del concierto, la jornada reafirmó el orgullo por un patrimonio que cumple 88 años, consolidando a Cali como un territorio donde la música clásica también florece, conecta generaciones y fortalece la identidad cultural.
Cali vibró con la música y la espiritualidad
La escena del jueves y viernes santo fue tan poderosa como esperanzadora: filas interminables, expectativa creciente y el Teatro Municipal Enrique Buenaventura completamente lleno antes de iniciar el concierto, confirmando que la cultura sigue viva en Cali. Afuera, decenas aguardaban con ilusión, mientras adentro el silencio daba paso a una experiencia inolvidable. La Orquesta Filarmónica de Cali, bajo la dirección de Francesco Belli y con la narración de Carlos Augusto Albán Vela, en la semana mayor, logró una conexión profunda con el público a través de ‘El Camino de la Cruz’. Más que conciertos, fueron encuentros espirituales y colectivos que dejó mensajes de amor, empatía y reflexión, demostrando que cuando la música se comparte, la ciudad se une y se transforma. Ojo se une….
Éxito inscripción diplomado de ciudad con IA
El primer diplomado de Caliescribe sobre inteligencia artificial aplicada a la creación de negocios con datos de ciudad con 202 inscritos, está logrando gran éxito. Este resultado refleja un entusiasmo creciente por innovar desde los territorios, llegando con fuerza a comunas y barrios. Empresarios, emprendedores, ediles, miembros de Juntas de Acción Comunal, docentes y estudiantes participan activamente en este proceso. El Buscador Inteligente de Ciudad (BUIC) de Caliescribe busca consolidarse como herramienta clave para transformar datos en oportunidades reales, impulsando una Cali más inteligente, participativa y con desarrollo construido desde sus comunidades. Inscripciones cierran el viernes 10 de abril del 2026.
Inscríbete en el Diplomado, legado del BUIC:
https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSf9G7m1O5bhEJFkTWzmua3wqx7RfYlJzTOr4g3n_f-AGFd59g/viewform?usp=dialog.









