Las inundaciones que vienen ocurriendo en la Costa Atlántica obedecen principalmente a los desmontes de las cuencas hidrográficas de los ríos que desembocan al Río Magdalena. Esos montes y los de otras regiones son los que guardan el agua en los periodos de lluvia para que luego tengamos agua en los períodos secos, es decir, son los reguladores del flujo del caudal de los ríos.
El ejemplo de lo anterior lo tenemos en Santiago de Cali con la creación en 1944 de la Junta Proaguas que inició la compra y reforestación de los terrenos de las cuencas de sus ríos. Fue una iniciativa del gran líder cívico Dr. Joaquín Borrero Sinisterra y sus resultados exitosos los apreciamos hoy, pues los terrenos son 80% propiedad del municipio con el máximo aprovechamiento de las aguas del río Cali en la planta de purificación de San Antonio y la regulación de su caudal remanente en su paso por la ciudad.
La topografía del país y sus numerosos ríos permiten la construcción de hidroeléctricas esenciales para atender el crecimiento permanente de la demanda eléctrica, que se incrementará con los vehículos eléctricos cuya función es minimizar las emisiones a la atmósfera de los gases de efecto invernadero, causantes del calentamiento global. Colombia esta en mora de adelantar el estudio y la construcción de las posibles hidroeléctricas ante el fallido desarrollo de las energías alternativas, otro de los fracasos del actual desgobierno que solo cortará la cinta para inaugurar el próximo 20 de Julio el tren aéreo virtual entre Buenaventura y Barranquilla.
El presidente del país debe pensar en su desarrollo y ordenamiento y no andar mostrando su ignorancia acompañado en la tribuna por bandidos sacados de las cárceles.
Los colombianos no podemos equivocarnos en las próximas elecciones eligiendo a quien solo piensa en destruir la democracia para volvernos una nueva Venezuela por no hablar de la arruinada Cuba, dos países ricos en recursos y hoy con sus gentes pasando hambre.