En el corazón de Cali, la educación está dejando de ser un proceso de cuatro paredes para convertirse en el motor de cambio de los sectores más vulnerables. Lo que comenzó como una oferta de formación técnica tradicional ha evolucionado hacia un modelo de intervención social, donde aprender un oficio es solo el primer paso para reconstruir el tejido comunitario.
A diferencia de la educación formal académica, el modelo de formación técnica en Cali se basa en la pertinencia territorial. El programa no se diseña desde un escritorio, sino que parte de un mapeo de necesidades en las Comunas y Corregimientos.
El proceso opera bajo una alianza entre la Secretaría de Desarrollo Económico, el SENA y organizaciones de la sociedad civil. La ruta es clara:
- Identificación de vocación: Se analiza qué necesita el barrio (por ejemplo, mantenimiento de motos, confección o servicios digitales).
- Formación flexible: Los instructores se desplazan a centros comunitarios, polideportivos o salones parroquiales para eliminar la barrera del transporte.
- Componente humano: El 30% del currículo se enfoca en habilidades para la vida, resolución de conflictos y liderazgo, preparando al estudiante no solo para un empleo, sino para ser un referente en su zona.
Entre 2024 y 2025, Cali ha consolidado experiencias que demuestran que la técnica es una herramienta de paz. Tres frentes destacan por su impacto directo:
- Talleres de Economía Circular en el Distrito de Aguablanca: Jóvenes que antes estaban en riesgo de criminalidad hoy lideran unidades productivas de transformación de residuos plásticos y textiles. No solo aprendieron a operar maquinaria; crearon cooperativas que hoy prestan servicios a empresas locales.
- Gastronomía y Turismo en la Zona Rural: En corregimientos como Pance y Los Andes, la formación técnica se enfocó en fortalecer la cadena de valor turística. Esto permitió que familias campesinas pasaran de la informalidad a establecer puntos de servicios con estándares de calidad, mejorando el ingreso promedio del hogar en un 40%.
- Software y Programación en Ladera: La llegada de laboratorios de innovación a las comunas 18 y 20 ha permitido que jóvenes se certifiquen en lenguajes de programación. La transformación aquí es mental: el joven ya no se ve limitado por su geografía, sino conectado con un mercado global desde su propio barrio.
Si usted es un líder comunitario o una persona interesada en transformar su entorno a través de la formación, existen canales institucionales directos para solicitar el ingreso de estos programas a su sector o para inscribirse individualmente.
Para líderes y organizaciones: Usted puede solicitar brigadas de formación o programas específicos radicando una solicitud formal ante la Secretaría de Desarrollo Económico de Cali (ubicada en el Edificio Fuente de Versalles). Es vital sustentar que existe un grupo mínimo de interesados (generalmente entre 20 y 30 personas) para que se desplace una unidad de formación.
Para ciudadanos individuales:
- Plataforma Cali Trabaja: Es el portal principal donde se publican las convocatorias de formación técnica gratuita y becas de empleabilidad.
- CaliIntegra: Diríjase a los Centros de Administración Local Integrada (CALI) de su comuna. Allí, los gestores de desarrollo tienen el cronograma de capacitaciones técnicas que se dictarán mes a mes.
- Oficinas del SENA: La sede de Salomia y el Centro de Diseño Tecnológico en Aguablanca mantienen ventanillas permanentes de información para cursos de corta y larga duración con enfoque comunitario.
El éxito de este modelo en Cali radica en que ha dejado de ver al estudiante como una cifra de matrícula y ha empezado a verlo como un agente de cambio. Cuando un habitante de un sector popular aprende a instalar paneles solares o a gestionar finanzas para microemprendimientos, el beneficio no es solo individual; es una semilla de autonomía para todo el barrio. La transformación comunitaria es, en última instancia, el resultado de poner la técnica al servicio de la gente.