El crecimiento urbano de Cali avanza a un ritmo acelerado, impulsado por la expansión residencial, la demanda de suelo, el desarrollo vial y el aumento poblacional. Sin embargo, este crecimiento ocurre sobre un territorio con fuentes hídricas limitadas y cada vez más vulnerables. Para 2050, la ciudad deberá enfrentar un panorama donde la disponibilidad de agua, la protección de cuencas y la resiliencia climática serán determinantes para su sostenibilidad.

Cali ha triplicado su área urbanizada en las últimas décadas. La expansión hacia el sur, la ladera y el oriente ha generado:

– Mayor demanda de agua potable.

– Urbanización en suelos no aptos.

– Reducción de cobertura vegetal.

– Mayor presión sobre las redes de acueducto.

 

Si el crecimiento continúa sin límites claros, la demanda hídrica podría superar la capacidad del sistema en temporadas secas.

 

Las áreas de recarga hídrica permiten que el agua de lluvia se infiltre hacia los acuíferos. Pero en Cali estas zonas están siendo afectadas por urbanizaciones, deforestación y sellamiento del suelo.

 

Impactos clave:

– Menor infiltración y recarga subterránea.

– Mayor escorrentía y riesgo de inundaciones.

– Dependencia creciente del río Cauca.

– Pérdida de resiliencia en épocas de sequía.

 

Sin protección estricta, estas áreas podrían perder buena parte de su capacidad natural hacia 2050.

Los ríos Cali, Pance, Meléndez y Aguacatal son fuentes limpias que contribuyen a la seguridad hídrica de la ciudad. Sin embargo, enfrentan amenazas como:

– Urbanización en cuencas.

– Contaminación por vertimientos.

– Sedimentación por deforestación.

– Extracción ilegal de agua.

La presión sobre estos ríos compromete una de las principales alternativas frente a crisis del río Cauca.

 

El cambio climático impactará directamente la disponibilidad de agua en Cali hacia 2050:

– Lluvias más intensas → mayor turbiedad en el río Cauca.

– Sequías prolongadas → reducción de caudales en ríos de ladera.

– Mayor erosión y deslizamientos → afectación de bocatomas.

– Aumento de temperaturas → mayor demanda de agua.

Estos factores podrían duplicar el riesgo de escasez en temporadas críticas.

 

Si no se implementan medidas contundentes, Cali será altamente vulnerable debido a:

✔ Dependencia del río Cauca, una fuente altamente contaminada y variable.

✔ Crecimiento urbano que supera la capacidad de las cuencas.

✔ Pérdida acelerada de áreas de recarga.

✔ Ríos de ladera bajo presión.

✔ Impactos severos del cambio climático.

 

Los estudios proyectan fuertes riesgos de racionamiento si la demanda sigue aumentando sin fortalecer la oferta hídrica.

 

Para reducir la vulnerabilidad hacia 2050, Cali debe avanzar en:

– Proteger y restaurar áreas de recarga.

– Controlar el crecimiento urbano no planificado.

– Reducir pérdidas del acueducto (actualmente altas).

– Diversificar fuentes hídricas.

– Fortalecer la protección de los ríos de ladera.

– Implementar infraestructura verde.

– Modernizar PTAP y mejorar monitoreo del río Cauca.

– Promover la educación y cultura del agua.

El equilibrio entre crecimiento urbano y disponibilidad hídrica será uno de los mayores retos de Cali en los próximos 25 años. La ciudad tiene la oportunidad de anticiparse y construir resiliencia, pero requiere decisiones firmes en uso del suelo, protección de cuencas, inversión hídrica y adaptación al cambio climático. La sostenibilidad de Cali hacia 2050 dependerá de cómo se gestione el agua hoy.

Ana Lucia Arango M