Para que una ciudad como Cali no crezca al azar, existen herramientas técnicas y legales que definen qué se puede construir, dónde se deben plantar árboles y cómo se deben priorizar las inversiones. A menudo, estos documentos parecen lejanos, pero son los que deciden si en tu barrio habrá un parque, un centro de salud o una nueva vía.
La planificación en Cali no es un proceso improvisado; se estructura a través de una jerarquía de normas y documentos técnicos liderados por el Departamento Administrativo de Planeación Municipal (DAPM).
- El Plan de Ordenamiento Territorial (POT): Es la norma mayor. Define el uso del suelo (residencial, comercial, industrial) y las áreas de protección ambiental.
- Unidades de Planificación Urbana (UPU): Cali se divide en estas unidades para aterrizar el POT a una escala intermedia. Cada UPU agrupa comunas con características similares para definir proyectos específicos.
- Planes de Desarrollo Comunitario y Corregimental (PLADECO): Aquí es donde entra la voz del ciudadano. Son documentos donde las Juntas de Acción Comunal (JAC) y las Juntas Administradoras Locales (JAL) priorizan las necesidades más urgentes de su territorio.
El proceso de creación de estos documentos suele seguir un ciclo: Diagnóstico, Formulación Consulta Ciudadana y Adopción.
En los últimos dos años, Cali ha pasado por un proceso de transición política y administrativa que ha puesto el foco en la recuperación del espacio público y la seguridad territorial.:
- Actualización de los PLADECO: Se ha trabajado en renovar los planes de desarrollo de comunas del oriente y la zona de ladera. Esto permite que los proyectos de pavimentación y mejora de parques tengan sustento técnico para recibir presupuesto.
- Laboratorios Urbanos en el Centro: Se han implementado pilotos de urbanismo táctico para peatonalizar vías y mejorar el flujo comercial, basados en estudios de movilidad del centro histórico.
- Planificación frente al Cambio Climático: Documentos recientes han priorizado la creación de “corredores ambientales” para conectar los ríos que atraviesan la ciudad con las zonas urbanas, buscando mitigar las islas de calor en sectores como Aguablanca.
- Gestión del Riesgo en la Ladera: Se han actualizado mapas de amenazas y vulnerabilidades, fundamentales para que las familias en zonas de riesgo puedan acceder a programas de reasentamiento o mitigación.
Si usted es un líder comunitario o un ciudadano que busca que su barrio sea incluido en estos programas de mejora, el camino no es solo esperar a que la Alcaldía actúe, sino activar los canales oficiales:
- A través de la JAC o JAL: La vía más efectiva es el presupuesto participativo. Los líderes locales presentan proyectos basados en los planes de desarrollo de su comuna.
- Peticiones Técnicas al DAPM: Usted puede radicar una solicitud formal en la Ventanilla Única de la Alcaldía (Centro Administrativo Municipal – CAM) o a través de la página web oficial. Puede solicitar, por ejemplo, el “Concepto de Uso de Suelo” o información sobre si su barrio está en una zona de intervención prioritaria.
- Asesoría en el CAM: El Departamento de Planeación cuenta con equipos de participación ciudadana que brindan talleres para explicar cómo leer un mapa del POT o cómo formular un proyecto de inversión local.
- Veedurías Ciudadanas: Existen organismos que acompañan a los vecinos para vigilar que lo que dicen los documentos de planificación realmente se ejecute en el territorio
La planificación territorial no es solo un asunto de arquitectos o políticos; es la herramienta que tienen los caleños para exigir que su barrio sea digno y funcional. Conocer los informes y saber dónde pedir ayuda es el primer paso para pasar de la queja a la gestión real de soluciones.