Cali no es solo la capital del Valle; es, por dinámicas migratorias y de conflicto, el principal receptor de población víctima y en proceso de reincorporación en el suroccidente colombiano. En este contexto, las Instituciones Educativas (IE) han dejado de ser simples espacios de alfabetización para convertirse en nodos de atención integral. Transformar el tejido social en una ciudad con más de 150.000 víctimas registradas requiere más que voluntad: exige programas técnicos y rutas de atención claras.

La atención a estas poblaciones en el entorno educativo local se articula principalmente a través de la Secretaría de Educación Municipal y la Secretaría de Paz y Cultura Ciudadana. El modelo no se limita a otorgar un cupo escolar; se basa en tres ejes operativos:

  1. Nivelación Académica (Modelos Flexibles): Muchos jóvenes y adultos llegan con años de rezago escolar debido al conflicto. Se utilizan modelos como “Caminar en Secundaria” o el sistema de Ciclos (CLEI), que permiten completar el bachillerato en tiempos ajustados sin perder calidad.
  2. Acompañamiento Psicosocial: Las IE cuentan con orientadores escolares capacitados en enfoque diferencial. El objetivo es identificar traumas derivados del desplazamiento o la vida en armas para evitar la deserción.
  3. Inclusión Productiva: En alianza con el SENA, diversas instituciones técnicas en sectores como Aguablanca y la zona de ladera vinculan a los estudiantes con programas de formación para el empleo, buscando que el egresado tenga una alternativa real frente a las economías ilegales.

En los últimos dos años, Cali ha implementado estrategias que han servido de referente nacional. Una de las más relevantes es el fortalecimiento de los Centros de Orientación a Víctimas (CRAV), que ahora trabajan en red directa con las instituciones educativas para garantizar que ningún niño o adolescente víctima se quede por fuera del sistema.

Durante 2024, se consolidaron proyectos de “Escuelas de Paz” en comunas como la 13, 14 y 15. En estos espacios, excombatientes en proceso de reintegración y víctimas del conflicto comparten aulas en programas de formación técnica. Esta coexistencia, que inicialmente se percibía como un riesgo, ha demostrado ser una herramienta de reconciliación efectiva. Las cifras de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) en el Valle indican que la formación académica es el factor número uno que previene la reincidencia en grupos armados.

Otro hito reciente es la implementación de la Cátedra de Paz con un enfoque territorial. No se enseña una paz teórica, sino que se analiza el conflicto urbano en Cali, permitiendo que los estudiantes de sectores vulnerables reconozcan su historia y encuentren rutas de salida legales.

Si usted es víctima del conflicto o se encuentra en proceso de reincorporación y reside en Cali, el acceso a la oferta educativa y social no requiere intermediarios ni pagos.

Para Educación Formal (Niños, jóvenes y adultos):

  • Acérquese a la Institución Educativa oficial más cercana a su lugar de residencia.
  • Presente su documento de identidad y el Registro Único de Víctimas (RUV) o la certificación de la ARN, según sea el caso.
  • Si no tiene documentos escolares previos, la IE realizará una prueba de caracterización para ubicarlo en el grado correspondiente.

Para Apoyo Social y Psicosocial:

  • Visite las instalaciones de la Secretaría de Paz y Cultura Ciudadana (ubicada en el Centro Administrativo Municipal – CAM). Allí podrá consultar la oferta de proyectos productivos y formación en artes y oficios.
  • Acuda a los Puntos de Atención a Víctimas. En Cali, el punto principal se encuentra en el barrio San Vicente (Zona Norte), donde hay personal dedicado exclusivamente a vincular a las familias con la oferta del municipio.

Canales de Contacto:

  • Línea de atención de la Secretaría de Educación: (602) 8982444.
  • Página web: www.cali.gov.co/pazycultura (Sección programas sociales).

La deserción escolar en población víctima suele ocurrir por falta de recursos para transporte o alimentación. Por ello, la Alcaldía de Cali ha integrado el Programa de Alimentación Escolar (PAE) con prioridad para estos grupos.

La educación en Cali hoy se entiende como el principal mecanismo de reparación. No basta con entregar una ayuda humanitaria; el objetivo real es que el ciudadano desarrolle habilidades que le permitan competir en el mercado laboral y cerrar el ciclo de violencia que lo trajo a la ciudad.

Nubela Meneses