Cali volvió a ponerse en modo Feria. Y lo hizo como mejor sabe: bailando, cantando y celebrando su identidad, incluso bajo la lluvia. El Salsódromo, desfile inaugural de la Feria de Cali en su versión número 68, marcó el inicio oficial de la fiesta más importante de la ciudad y dejó claro que la capital del Valle no solo resiste los aguaceros, sino que los convierte en parte del espectáculo.
A lo largo de la Autopista Suroriental, entre las carreras 56 y 39, cerca de 32.000 personas se congregaron en graderías y andenes para presenciar un evento que reafirma año tras año una certeza compartida por caleños, nacionales e internacionales: Cali es la capital mundial de la salsa. El frío de la noche lluviosa fue neutralizado por el aplauso constante, el grito colectivo y ese calor humano que distingue a la ciudad cuando entra en temporada de Feria.
La puesta en escena de este año, titulada ‘De Cali para el mundo’, rindió homenaje a la cultura popular salsera y evidenció el crecimiento del evento. En escena participaron 2.200 artistas, un incremento del 40 % frente a la edición anterior. Este aumento no fue solo cuantitativo, sino profundamente simbólico: la presencia del semillero de la salsa se duplicó, pasando de 200 a 400 niños y niñas bailarines, confirmando que en Cali la salsa no es moda, sino herencia viva que se transmite de generación en generación.
El desfile se abrió con el tradicional grito de “¡Hay Feria en Cali!”, pronunciado por el alcalde Alejandro Eder, dando paso a un recorrido cargado de luces, trajes brillantes, acrobacias, repiques salseros y música en vivo. En la carroza de ‘Cali Distrito Cultural’ hizo su entrada la Vieja Guardia, esos bailarines que dieron origen al estilo caleño, seguidos por el ala infantil del Salsódromo, una imagen poderosa del pasado, el presente y el futuro de la salsa reunidos en una sola avenida.
Desde la administración distrital se destacó el crecimiento y la proyección internacional del evento. El alcalde subrayó que la masiva participación artística reafirma cómo la cultura y la identidad unen a los caleños y posicionan a la ciudad ante el mundo. En la misma línea, la secretaria de Cultura resaltó que el Salsódromo es el resultado de procesos culturales que se trabajan durante todo el año, y que hoy permiten a Cali liderar la consolidación de la Ruta Americana de la Salsa, como epicentro cultural del continente.
La logística también estuvo a la altura del espectáculo. Corfecali entregó un balance positivo del evento, garantizando condiciones óptimas pese a la lluvia. El Puesto de Mando Unificado reportó una Feria ordenada y segura, sin novedades graves, lo que permitió que artistas y público disfrutaran plenamente del desfile inaugural.
Más allá de la tarima y el baile, la Feria de Cali demuestra su impacto en la ciudad. Con más de 110.000 turistas, una ocupación hotelera del 82 % y 46 millones de dólares en ingresos, la fiesta se consolida como un motor clave del turismo y la economía local. Cultura, tradición y desarrollo se dan la mano durante esta semana que transforma a Cali.
El Salsódromo abrió oficialmente seis días de Feria, con 54 actividades culturales, musicales y tradicionales: el Encuentro de Melómanos y Coleccionistas, las casetas, la Feria del Obrero, los desfiles, y la Feria Rural y Comunera que llega a las 22 comunas y 15 corregimientos. El cierre de la noche, con las orquestas de Ángel Lebrón, Son de Luz y Guayacán, puso el broche de oro a una jornada cargada de salsa, emoción y sabor.
Así arranca la Feria de Cali 68: con lluvia, con música y con una ciudad entera bailando. Porque cuando hay Feria, Cali no se mira: se vive.


