En Cali, la formación técnica laboral se ha consolidado como una vía directa para ingresar al mercado de trabajo. Más que acumular tiempo en un aula, estos programas priorizan el aprendizaje práctico y la adquisición de competencias que las empresas requieren hoy. La oferta, tanto presencial como virtual, responde a una demanda creciente de personal calificado en sectores clave de la economía local.

Los programas técnicos laborales se diseñan bajo un enfoque por competencias. Su objetivo es que el estudiante aprenda a hacer una tarea específica con estándares definidos. A diferencia de la educación tradicional, el plan de estudios se ajusta a perfiles ocupacionales concretos.

La duración suele estar entre 600 y 1.800 horas, equivalentes a uno o un año y medio. La estructura se divide en dos etapas:

  • Fase lectiva: formación técnica básica y desarrollo de habilidades transversales como trabajo en equipo y comunicación.
  • Fase práctica: aplicación de lo aprendido en empresas mediante contratos de aprendizaje o pasantías.

En Cali, instituciones como el SENA, la Universidad Santiago de Cali (USC) y el CIPET ofrecen modalidades presenciales, virtuales e híbridas. Las áreas con mayor componente práctico, como mecánica automotriz o auxiliar de enfermería, se desarrollan principalmente de forma presencial. Programas como software, contabilidad o marketing permiten mayor virtualidad, lo que facilita estudiar y trabajar al mismo tiempo.

Entre 2023 y 2025, la educación técnica en Cali mostró resultados claros. Tras la pandemia, aumentaron los programas de acceso con apoyo público y alianzas institucionales.

Uno de los principales impulsores fue la estrategia “Todas y Todos a Estudiar” de la Alcaldía de Cali. A través de esta iniciativa, jóvenes de distintos sectores accedieron a programas técnicos sin costo en instituciones aliadas. Las certificaciones obtenidas les permitieron vincularse a empleos formales o continuar su formación.

Por su parte, el SENA en el Valle del Cauca incorporó herramientas tecnológicas para fortalecer la práctica. En programas de mecánica, electricidad e industria, los aprendices utilizan simuladores y entornos virtuales antes de pasar a equipos reales, lo que mejora la preparación para el trabajo.

En términos de empleabilidad, los técnicos en salud especialmente auxiliares de enfermería y en tecnología como desarrollo de software registran altos niveles de vinculación laboral. Empresas de servicios, BPO y zonas francas de Cali participan activamente en la formación práctica y reclutan estudiantes antes de su graduación.

Para acceder a estos programas es clave conocer las rutas disponibles:

  • SENA (Sofía Plus): principal oferta gratuita. Las inscripciones se abren varias veces al año a través de su plataforma. También se brinda orientación presencial en sedes como el Complejo Salomia.
  • Secretaría de Educación de Cali: publica convocatorias de becas y cupos en programas técnicos con instituciones aliadas.
  • CALI (Centros de Atención Local Integrada): ofrecen información sobre la oferta educativa y apoyos complementarios como transporte o alimentación.
  • Instituciones privadas: centros como CIPET o Compuedu cuentan con planes de financiación y bolsas de empleo propias.

Antes de inscribirse, es importante verificar que la institución tenga resolución de la Secretaría de Educación. Esto asegura que el certificado sea válido.

La formación técnica laboral se ha convertido en una opción concreta para mejorar las oportunidades de empleo en Cali. Con programas enfocados en la práctica y una conexión directa con las empresas, esta modalidad responde a las necesidades actuales del mercado. Para quienes buscan insertarse rápido al trabajo o actualizar sus competencias, el acceso está disponible y las rutas son claras.

 

Nubela Meneses