En Cali, la salud infantil y la nutrición se han convertido en uno de los ejes más sensibles de la política social. En una ciudad marcada por profundas desigualdades territoriales, el acceso a una alimentación adecuada y a controles de salud oportunos sigue definiendo las oportunidades de desarrollo de miles de niños y niñas, especialmente en los sectores populares y rurales del municipio.

Durante los últimos dos años, Cali ha mantenido y ajustado varios programas orientados a la atención integral de la primera infancia, la niñez y la adolescencia. Estas acciones se concentran principalmente en la prevención de la desnutrición, el seguimiento al crecimiento y desarrollo, la atención materno-infantil y la promoción de hábitos alimentarios saludables, tanto en el entorno familiar como en instituciones educativas.

Uno de los pilares de esta estrategia ha sido la red de atención primaria en salud. A través de las Empresas Sociales del Estado (ESE) y los centros de salud de la ciudad, se han fortalecido los controles de crecimiento y desarrollo, la suplementación con micronutrientes y la detección temprana de riesgos nutricionales. En zonas priorizadas del oriente y la ladera, brigadas extramurales han permitido llegar a hogares donde históricamente el acceso al sistema de salud ha sido limitado.

En paralelo, el Programa de Alimentación Escolar (PAE) ha seguido siendo una herramienta clave para garantizar al menos una ración diaria balanceada a niños y adolescentes del sistema educativo oficial. En los últimos dos años se han incorporado ajustes en los menús, con mayor control nutricional y seguimiento a la calidad de los alimentos, además de esquemas diferenciales para jornadas únicas y zonas rurales. Aunque el programa no está exento de retos administrativos, su impacto en la permanencia escolar y en la seguridad alimentaria infantil es reconocido.

Otra experiencia relevante ha sido el trabajo articulado con los Centros de Desarrollo Infantil (CDI) y hogares comunitarios del ICBF. Allí, la atención nutricional se combina con procesos pedagógicos y de acompañamiento familiar. En estos espacios se han reforzado prácticas como la educación alimentaria para cuidadores, la promoción de la lactancia materna y el seguimiento individualizado a niños con bajo peso o riesgo de malnutrición.

En el ámbito comunitario, distintas iniciativas barriales y rurales han cobrado fuerza. Huertas escolares y comunitarias, talleres de preparación de alimentos saludables y jornadas de sensibilización sobre nutrición han permitido involucrar a familias, líderes sociales y organizaciones locales. Estas experiencias, aunque de menor escala, han mostrado que la prevención de la desnutrición no depende solo de la oferta institucional, sino también del conocimiento y las prácticas cotidianas en los hogares.

Pese a estos avances, los desafíos siguen siendo importantes. Cali enfrenta una doble carga nutricional: mientras algunos niños presentan desnutrición crónica o aguda, otros comienzan a mostrar problemas de sobrepeso y obesidad asociados a dietas poco equilibradas y al sedentarismo. Esta realidad obliga a que las políticas públicas no se limiten a suplir alimentos, sino que incorporen educación nutricional, actividad física y entornos saludables.

Para las familias que necesitan apoyo, existen varias rutas claras para pedir ayuda. La primera es acudir al centro de salud más cercano y solicitar la valoración de crecimiento y desarrollo del niño o niña. Allí se puede acceder a controles médicos, orientación nutricional y, de ser necesario, a remisiones especializadas. También es posible preguntar por programas de suplementación y apoyo alimentario disponibles en la zona.

En el caso de niños en edad escolar, las instituciones educativas oficiales pueden orientar a los acudientes sobre el acceso al PAE y otros apoyos complementarios. Para la primera infancia, los CDI, hogares comunitarios y sedes del ICBF son puntos clave de información y atención. Adicionalmente, la Secretaría de Salud y la Secretaría de Bienestar Social del municipio cuentan con canales presenciales y virtuales donde se pueden consultar programas vigentes y requisitos.

La experiencia de los últimos dos años muestra que la salud infantil y la nutrición en Cali avanzan cuando existe articulación entre el sistema de salud, la escuela y la comunidad. El reto es sostener estos esfuerzos, ampliar la cobertura y asegurar que ningún niño quede por fuera de una atención básica que no es un favor, sino un derecho fundamental.

Ana Lucia Arango M