Cali es hoy una de las principales ciudades receptoras de población migrante en Colombia. La llegada de ciudadanos venezolanos, migrantes retornados y personas en tránsito ha puesto a prueba la capacidad institucional del municipio, que en los últimos dos años ha consolidado un esquema de atención enfocado en el acceso a derechos básicos, la integración social y la coordinación interinstitucional.

La atención a población migrante en Cali no opera como un programa único, sino como un conjunto de acciones articuladas desde la Alcaldía, principalmente a través de la Secretaría de Bienestar Social, con apoyo de las secretarías de Salud, Educación, Desarrollo Económico y organismos internacionales. Este modelo busca evitar la atención fragmentada y priorizar rutas claras para quienes llegan a la ciudad en condiciones de vulnerabilidad.

En los últimos dos años se ha fortalecido el Centro de Atención Integral al Migrante, que funciona como punto de orientación inicial. Allí se brinda información sobre regularización migratoria, acceso a servicios de salud, escolarización de niños, niñas y adolescentes, y oferta social disponible. Una de las experiencias más relevantes ha sido la articulación con Migración Colombia para facilitar el acceso al Estatuto Temporal de Protección para Migrantes Venezolanos, lo que ha permitido que miles de personas avancen hacia la regularización.

En materia de salud, Cali ha mantenido la atención de urgencias sin discriminación por estatus migratorio y ha reforzado campañas de afiliación al sistema de salud para población regularizada. Durante 2023 y 2024 se implementaron jornadas de atención extramural en sectores con alta presencia migrante, enfocadas en vacunación, salud materna y prevención de enfermedades transmisibles. Estas acciones han reducido barreras de acceso y mejorado la detección temprana de riesgos en comunidades vulnerables.

La educación ha sido otro eje clave. En los últimos dos años, la Secretaría de Educación ha simplificado los procesos de matrícula para niños y adolescentes migrantes, incluso cuando no cuentan con toda la documentación exigida inicialmente. Esta flexibilización ha permitido la permanencia escolar y ha evitado la exclusión educativa, especialmente en comunas del oriente y ladera de la ciudad.

En el componente económico, Cali ha avanzado en estrategias de inclusión laboral y emprendimiento. Programas de formación para el trabajo, certificación de competencias y apoyo a iniciativas productivas han incluido a población migrante y retornada, bajo el enfoque de integración y no de asistencia permanente. La experiencia reciente muestra que la inserción laboral reduce la informalidad extrema y mejora la convivencia en los territorios.

Un aspecto relevante en los últimos dos años ha sido el trabajo con organizaciones sociales y agencias de cooperación internacional. Entidades como ACNUR, OIM y ONG locales han complementado la oferta institucional con atención jurídica, apoyo psicosocial y ayudas humanitarias temporales. Esta coordinación ha permitido responder a picos de llegada y a situaciones de emergencia sin sobrecargar la capacidad municipal.

Para quienes necesitan acceder a la atención, el primer paso es acudir a los puntos de orientación de la Secretaría de Bienestar Social o al Centro de Atención Integral al Migrante. Allí se realiza una caracterización básica que permite activar rutas según la necesidad: regularización, salud, educación, protección de derechos o inclusión socioeconómica. También es posible solicitar información a través de los canales oficiales de la Alcaldía de Cali y las líneas de atención ciudadana.

Es importante que las personas migrantes conserven cualquier documento de identidad disponible, incluso si está vencido, y que se informen sobre los procesos de regularización vigentes. En el caso de niños, niñas y adolescentes, la prioridad es la matrícula escolar y la afiliación a salud, sin que la falta de documentos sea un obstáculo definitivo.

La experiencia de Cali en los últimos dos años muestra que la atención a población migrante es más efectiva cuando se aborda desde la integración y el acceso a derechos, y no solo desde la asistencia. Aunque persisten desafíos, especialmente en empleo e informalidad, la ciudad ha avanzado en construir un modelo que reconoce la migración como una realidad estructural y no como una situación transitoria.

 

Ana Lucia Arango M