En el sistema de salud colombiano, la referencia y contrarreferencia es un mecanismo clave para garantizar que los pacientes reciban atención oportuna, continua y acorde con la complejidad de su condición. En Cali, este proceso se ha convertido en un eje central de la gestión en salud pública, especialmente en los últimos dos años, cuando la ciudad ha enfrentado retos asociados a la congestión de servicios, el aumento de la demanda y la necesidad de mejorar la coordinación entre niveles de atención.

La referencia ocurre cuando un paciente es remitido desde un servicio de baja o mediana complejidad hacia uno de mayor capacidad resolutiva, como hospitales de segundo o tercer nivel. La contrarreferencia, por su parte, permite que ese mismo paciente regrese al nivel inicial una vez ha sido estabilizado o tratado, asegurando seguimiento, controles y continuidad del cuidado. Este flujo, que en teoría es sencillo, en la práctica requiere coordinación administrativa, capacidad instalada y voluntad institucional.

En Cali, la Secretaría de Salud Distrital ha venido fortaleciendo este programa a través de protocolos unificados, mesas técnicas con EPS e IPS, y el uso progresivo de plataformas digitales para el seguimiento de casos. Entre 2023 y 2025 se han priorizado áreas críticas como urgencias, salud materna, enfermedades crónicas no transmisibles y atención a población vulnerable. Una de las experiencias más relevantes ha sido la articulación entre la red pública hospitalaria —como los hospitales Carlos Holmes Trujillo, Joaquín Paz Borrero y Primitivo Iglesias— y clínicas de alta complejidad, lo que ha permitido reducir tiempos de espera en algunos servicios priorizados.

Otro avance significativo ha sido el fortalecimiento del Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (CRUE), que cumple un papel clave en la coordinación de traslados y referencias, especialmente en situaciones de alta demanda. Durante los últimos dos años, el CRUE ha ampliado su capacidad operativa y ha mejorado los canales de comunicación con ambulancias, hospitales y EPS, lo que ha permitido una mayor trazabilidad de los pacientes remitidos.

Sin embargo, los desafíos persisten. Usuarios y veedurías ciudadanas han señalado demoras en autorizaciones, dificultades para acceder a especialistas y fallas en la contrarreferencia, especialmente cuando el paciente debe regresar a su IPS primaria para controles o entrega de medicamentos. Estas fallas no solo afectan la experiencia del usuario, sino que pueden generar reingresos innecesarios a urgencias y sobrecarga del sistema.

En los últimos dos años también se han documentado experiencias comunitarias positivas, especialmente en programas de atención integral a pacientes con enfermedades crónicas, donde la contrarreferencia ha permitido que los centros de salud barriales retomen el seguimiento clínico, con apoyo de equipos interdisciplinarios. Este modelo ha mostrado resultados favorables en adherencia al tratamiento y reducción de complicaciones evitables.

Para los ciudadanos que necesitan activar un proceso de referencia, el primer paso es acudir a su IPS primaria, ya sea un centro de salud o clínica asignada por su EPS. El médico tratante evalúa la condición y, si considera que se requiere atención especializada, emite la orden de referencia. A partir de ahí, la EPS es responsable de gestionar la autorización y asignar la IPS receptora. En casos de urgencia vital, la atención no puede ser negada y el traslado debe realizarse de manera inmediata.

Cuando se presentan barreras, el usuario puede acudir a los canales de atención de su EPS, interponer una queja ante la Superintendencia Nacional de Salud o solicitar apoyo a la Secretaría de Salud de Cali, que cuenta con oficinas de atención al usuario y líneas de orientación. Además, las personerías y las veedurías ciudadanas en salud siguen siendo actores clave para acompañar a los pacientes en la defensa de su derecho a la atención.

La referencia y contrarreferencia no es solo un trámite administrativo: es un indicador de qué tan bien funciona el sistema de salud como red. En Cali, los avances de los últimos dos años muestran una ruta en construcción, con mejoras puntuales, pero también con tareas pendientes. Lograr que el paciente transite sin obstáculos entre niveles de atención sigue siendo uno de los principales retos para una ciudad que busca un sistema de salud más eficiente y centrado en las personas.

Ana Lucia Arango M