La salud sexual y reproductiva es uno de los componentes más sensibles de la política pública social en Cali. No solo porque atraviesa todas las etapas de la vida, sino porque incide directamente en la salud pública, la educación, la equidad de género y la prevención de violencias. En los últimos dos años, la ciudad ha consolidado acciones orientadas a ampliar la cobertura, fortalecer la prevención y acercar los servicios a poblaciones que históricamente han tenido barreras de acceso.

Desde la Secretaría de Salud Pública Distrital, la estrategia de salud sexual y reproductiva se articula con la red pública hospitalaria, las EPS, instituciones educativas, organizaciones sociales y colectivos comunitarios. El enfoque ha sido preventivo y de derechos, con énfasis en la atención integral de adolescentes, mujeres en edad fértil, población LGBTIQ+, migrantes y víctimas de violencias basadas en género.

Entre 2024 y 2025, uno de los avances más visibles ha sido el fortalecimiento de la atención en anticoncepción. Cali ha ampliado la oferta de métodos anticonceptivos modernos en los servicios de primer nivel, incluyendo implantes subdérmicos, dispositivos intrauterinos y anticoncepción de emergencia. Estas acciones han estado acompañadas de jornadas extramurales en comunas priorizadas, ferias de servicios y brigadas de salud en instituciones educativas, con el objetivo de reducir embarazos no deseados, especialmente en adolescentes.

Otro frente relevante ha sido la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS). En los últimos dos años se han intensificado las campañas de tamizaje para VIH, sífilis y hepatitis, con pruebas rápidas y confidenciales, tanto en centros de salud como en espacios comunitarios. Estas jornadas han permitido detectar casos de manera temprana y vincular oportunamente a las personas al sistema de salud, reduciendo riesgos y mejorando el seguimiento clínico.

La atención materna también ha mostrado mejoras. Cali ha reforzado el control prenatal temprano, la identificación de embarazos de alto riesgo y la articulación entre niveles de atención para disminuir complicaciones durante la gestación y el parto. A esto se suma el acompañamiento psicosocial a madres gestantes y puérperas, especialmente en contextos de vulnerabilidad social.

En materia de violencias sexuales y de género, la ciudad ha avanzado en la activación de rutas integrales de atención. Durante los últimos dos años se ha fortalecido la articulación entre salud, justicia y protección social para garantizar atención médica inmediata, apoyo psicológico y orientación legal a las víctimas. Aunque persisten desafíos en tiempos de respuesta y acceso oportuno, las rutas están más consolidadas y son más conocidas por las instituciones.

Un aspecto clave ha sido el trabajo educativo. Programas de educación integral para la sexualidad se han desarrollado en colegios oficiales y espacios comunitarios, abordando temas como derechos sexuales y reproductivos, prevención del embarazo adolescente, consentimiento, autocuidado y salud mental. Estas acciones buscan no solo informar, sino también reducir estigmas y promover decisiones responsables.

Ahora bien, ¿cómo puede un ciudadano o ciudadana de Cali acceder a estos servicios? El primer canal es el sistema de salud. Las personas afiliadas a una EPS pueden solicitar atención en salud sexual y reproductiva a través de su IPS primaria. En el caso de la red pública, los hospitales y centros de salud del distrito prestan servicios gratuitos o subsidiados, especialmente para población no asegurada o en condición de vulnerabilidad.

También es posible acudir directamente a las jornadas comunitarias que realiza la Secretaría de Salud, las cuales se anuncian en redes institucionales y en las comunas. Para situaciones de urgencia, como violencia sexual o necesidad de anticoncepción de emergencia, los servicios de urgencias están obligados a brindar atención inmediata, sin barreras administrativas.

Adicionalmente, organizaciones sociales, fundaciones y colectivos juveniles en Cali ofrecen orientación, acompañamiento y, en algunos casos, servicios complementarios. Estas entidades suelen trabajar de la mano con el sector público y son un punto de entrada importante para jóvenes y poblaciones diversas.

En síntesis, la salud sexual y reproductiva en Cali ha tenido avances concretos en los últimos dos años, con mayor presencia territorial, enfoque preventivo y articulación institucional. El reto sigue siendo garantizar que la información llegue a toda la población y que los servicios sean oportunos y de calidad. Conocer las rutas y ejercer el derecho a la atención es el primer paso para que estos programas cumplan su propósito.

Ana Lucia Arango M