La integración y coordinación de la red de servicios de salud es uno de los principales desafíos del sistema sanitario en Colombia y, en particular, en ciudades como Cali. Aunque el modelo está diseñado para funcionar como una red articulada que garantice continuidad en la atención, en la práctica persisten fragmentaciones que afectan la oportunidad, calidad y eficiencia de los servicios.
En los últimos años, la ciudad ha avanzado en el fortalecimiento de la atención primaria en salud (APS) como puerta de entrada al sistema. Centros de salud barriales, programas extramurales y equipos básicos han permitido una mayor cercanía con la comunidad, especialmente en zonas vulnerables. Sin embargo, la coordinación entre estos servicios de primer nivel y los niveles de mediana y alta complejidad continúa siendo limitada.
Uno de los principales problemas es la falta de interoperabilidad de los sistemas de información. La historia clínica electrónica no siempre es compartida entre IPS, lo que obliga a los pacientes a repetir exámenes, valoraciones y trámites administrativos. Esto genera demoras, sobrecostos y riesgos clínicos, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas que requieren seguimiento continuo.
Durante los últimos dos años se han implementado experiencias piloto para mejorar la articulación de la red. Algunas EPS e IPS en Cali han avanzado en rutas integrales de atención para enfermedades como diabetes, hipertensión, salud materno-infantil y salud mental. Estas rutas buscan definir claramente los roles de cada nivel de atención, los tiempos de respuesta y los mecanismos de referencia y contrarreferencia.
Otro avance relevante ha sido el fortalecimiento de la gestión del riesgo en salud. A través del análisis de bases de datos poblacionales, se han identificado grupos de alto riesgo para priorizar intervenciones preventivas y de seguimiento. No obstante, la falta de coordinación entre actores limita el impacto de estas estrategias, ya que no siempre se logra un acompañamiento continuo del paciente a lo largo de la red.
La fragmentación también se evidencia en la contratación de servicios. Los cambios frecuentes de IPS contratadas por las EPS generan rupturas en los procesos de atención y afectan la confianza de los usuarios. Para muchos pacientes, especialmente adultos mayores y personas con discapacidad, esto implica volver a empezar trámites y adaptarse a nuevos prestadores, lo que desincentiva la adherencia a los tratamientos.
Desde el sector público, la Secretaría de Salud de Cali ha promovido mesas de articulación entre hospitales públicos, clínicas privadas, EPS y organizaciones comunitarias. Estas instancias buscan mejorar la coordinación territorial, especialmente en temas de urgencias, referencia hospitalaria y atención a poblaciones priorizadas. Aunque los resultados han sido desiguales, se reconoce un mayor diálogo entre actores que antes operaban de forma aislada.
La pandemia dejó lecciones importantes sobre la necesidad de redes integradas. La coordinación para la atención de pacientes COVID-19, el uso compartido de camas UCI y la articulación de laboratorios demostraron que es posible trabajar de manera conjunta cuando existen objetivos claros y liderazgo institucional. El reto ha sido mantener ese nivel de coordinación en la etapa posterior.
Para la ciudadanía, acceder a una red de servicios integrada sigue siendo complejo. Las quejas más frecuentes están relacionadas con demoras en autorizaciones, dificultades para conseguir citas con especialistas y falta de información clara sobre los recorridos dentro del sistema. Fortalecer los canales de orientación al usuario y simplificar los procesos administrativos es clave para mejorar la experiencia de atención.
Las personas que requieren apoyo pueden acudir inicialmente a su EPS o IPS primaria, donde deben solicitar la activación de rutas integrales de atención. También pueden recibir orientación en los puntos de atención de la Secretaría de Salud Municipal o a través de las veedurías ciudadanas en salud, que acompañan a los usuarios en la defensa de sus derechos.
La integración y coordinación de la red de servicios de salud no depende únicamente de normas o modelos técnicos. Requiere voluntad política, confianza entre instituciones y un enfoque centrado en el paciente. Cali tiene avances y experiencias valiosas, pero aún enfrenta el reto de convertir la red en un sistema verdaderamente conectado, capaz de responder de manera oportuna y continua a las necesidades de su población.