Las emergencias y desastres en salud son una realidad permanente en una ciudad como Cali, donde confluyen riesgos naturales, accidentes de tránsito, eventos climáticos extremos y situaciones de salud pública. Para atender estos escenarios, el Distrito cuenta con un programa de Emergencias y Desastres en Salud que articula a la Secretaría de Salud, organismos de socorro, hospitales públicos y privados, y autoridades locales, con el objetivo de proteger la vida y garantizar atención oportuna a la población.
En los últimos dos años, Cali ha enfrentado situaciones que han puesto a prueba su capacidad de respuesta. Entre 2023 y 2025 se registraron emergencias asociadas a temporadas de lluvias intensas, deslizamientos en zonas de ladera, inundaciones en sectores del oriente y aumento de atenciones por accidentes de tránsito. A esto se sumaron alertas sanitarias como brotes de dengue, incrementos de enfermedades respiratorias y eventos de concentración masiva que requirieron planes especiales de atención en salud.
Una de las experiencias más relevantes ha sido el fortalecimiento de la red hospitalaria para responder de manera coordinada ante picos de demanda. Hospitales como el Universitario del Valle, el Isaías Duarte Cancino y centros de salud de la ESE Oriente y Suroriente activaron planes de emergencia para ampliar servicios de urgencias, optimizar traslados y priorizar casos críticos. La articulación con el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (CRUE) permitió mejorar la asignación de ambulancias y camas hospitalarias en momentos de alta presión.
Otro avance ha sido la mejora en los sistemas de información y alertas tempranas. En los últimos dos años se consolidaron protocolos de comunicación entre la Secretaría de Salud, el DAGMA, Gestión del Riesgo y los organismos de socorro, lo que ha facilitado respuestas más rápidas ante eventos climáticos y emergencias colectivas. También se han realizado simulacros distritales de atención de desastres, que permiten identificar fallas y ajustar los planes de contingencia.
En materia de salud pública, el manejo de brotes y emergencias epidemiológicas ha sido una prioridad. Las campañas de prevención, la vigilancia activa en barrios priorizados y la atención oportuna en centros de salud han reducido complicaciones graves en eventos como el dengue. Estas acciones han mostrado que la respuesta a emergencias no se limita a la atención hospitalaria, sino que incluye prevención, educación comunitaria y seguimiento territorial.
Ahora bien, ¿cómo puede la ciudadanía pedir ayuda en una emergencia de salud o desastre? El primer paso es identificar si se trata de una urgencia vital. En estos casos, la recomendación es comunicarse de inmediato con la línea 123, donde se activan los servicios de ambulancia, bomberos o policía según el caso. Esta línea funciona como puerta de entrada al sistema de emergencias de la ciudad.
Si la situación no es de riesgo vital inmediato, las personas pueden acudir al centro de salud u hospital más cercano. Cali cuenta con una red de atención primaria distribuida en comunas y corregimientos, que actúa como primer nivel de respuesta. En casos de emergencias colectivas o desastres, la Secretaría de Salud suele habilitar puntos de atención temporales e informar a la ciudadanía a través de canales oficiales.
Para situaciones relacionadas con eventos climáticos, inundaciones o deslizamientos que afecten la salud de la comunidad, también es posible comunicarse con los organismos de gestión del riesgo del Distrito, quienes coordinan acciones con el sector salud. La participación comunitaria es clave: reportar a tiempo, seguir las recomendaciones oficiales y apoyar los procesos de evacuación o atención reduce riesgos mayores.
En balance, las experiencias recientes muestran que Cali ha avanzado en su capacidad de respuesta ante emergencias y desastres en salud, aunque los retos persisten. La presión sobre los servicios de urgencias, la informalidad urbana y la exposición a riesgos naturales exigen fortalecer la prevención y la coordinación interinstitucional. Informarse y saber cómo actuar sigue siendo una de las herramientas más importantes para salvar vidas.