La política y el periodismo de Cali es el reflejo de una ciudad llena de posibilidades, pero atrapada en problemas institucionales que se repiten de administración en administración, que profundiza su tercermundismo. El balance de la política local puede resumirse en tres dimensiones: lo bueno, representado por el sueño de transformación, expresadas huecamente por todos los alcaldes; lo malo, materializado en la pésima gestión pública; y lo feo, relacionado con las prácticas políticas de los alcaldes , el concejo, sin que los organismos de control hagan algo, los remios y empresarios ven y los medios, esconden la verdad, por la pauta y que deterioran la confianza ciudadana.
Lo bueno: la esperanza que se transmite
Cali tiene una ciudadanía diversa, organizaciones sociales, líderes comunitarios, empresarios y profesionales capaces de contribuir a su transformación. La elección popular de alcaldes y concejales ofrece la posibilidad de renovar el liderazgo, debatir prioridades y exigir resultados. Asimismo, la existencia de medios críticos contribuye a mantener abiertas las discusiones sobre el manejo de los recursos públicos, la contratación y la responsabilidad de los gobernantes.
La llegada de Alejandro Eder a la Alcaldía, en 2024, despertó expectativas de renovación, transparencia y eficiencia administrativa. Su discurso de cambio representó para muchos ciudadanos la oportunidad de superar prácticas tradicionales. Lo bueno, sin embargo, no consiste solamente en las promesas ni en los anuncios de proyectos, sino en convertirlos en resultados verificables para los caleños. Y ese un problema de el , sus periodistas y los medios que reciben la pauta.
Lo malo: transmitir lo de gobiernos, que no resuelven los problemas estructurales
Cali continúa acumulando problemas que atraviesan diferentes gobiernos, y los medios tapan la verdad. La crisis financiera, las dificultades del sistema de transporte masivo MIO, las megaobras pendientes, la inseguridad y las desigualdades sociales evidencian la distancia entre los planes políticos y las necesidades ciudadanas, que no investigan los medios locales ni nacionales
A esto se suma la relación entre la Alcaldía y el Concejo Distrital, de cooptación, que no transmiten los periodistas. Las alianzas políticas debilitan la independencia del Concejo cuando predominan los acuerdos burocráticos sobre el control político, mas negocios y esto derrumbó la ciudad. En lugar de examinar rigurosamente los resultados de la administración, algunos sectores pueden terminar privilegiando la estabilidad de sus coaliciones. Y es la falla del periodismo político de la ciudad
Lo malo es que los problemas se conviertan en herencias permanentes: cada alcalde recibe dificultades anteriores, anuncia soluciones y deja nuevos compromisos pendientes. Los medios olvidan escrutar , entra el nuevo gobierno, nuevos negocios con deuda ytapen tapen. Todo Sin planeación rigurosa, disciplina fiscal y evaluación pública, el desarrollo de Cali permanece condicionado por decisiones de corto plazo, que los medios no transmiten
Lo feo: la pérdida de confianza
Lo más preocupante aparece cuando el periodismo político deja de entenderse como servicio social y público, se convierte en una disputa por pauta y hasta algunos cargos, contratos y cuotas de poder, como con algunos directores de medios. No se cuestiona las relaciones negociales entre la administración municipal y los concejales, tapando, callando o admirando el resultado final, de la conquista política. Estas críticas deben examinarse mediante investigaciones periodísticas , para que lleguen a las autoridades competentes; no toda denuncia equivale a una responsabilidad judicial, pero que sirva el peiodismo politico. Sin embargo, la sola percepción de que los intereses particulares prevalecen sobre el bienestar colectivo erosiona la legitimidad institucional, lo que los medios dejan pasar
Lo feo es que la ciudadanía termine pagando las consecuencias de la improvisación administrativa, corrupción y la falta de rendición de cuentas real, mientras las soluciones a sus necesidades se aplazan, porque no hay una prensa activa
El cuarto poder y el fracaso del periodismo político en Cali
El periodismo es considerado el cuarto poder de la democracia porque tiene la responsabilidad de vigilar a los gobernantes, investigar el manejo de los recursos públicos y defender el derecho ciudadano a la información.
El periodismo político fracasa cuando reemplaza la investigación por la reproducción de comunicados oficiales, confunde publicidad institucional con información periodística o convierte el debate público en una disputa de intereses económicos y políticos. Cuando los medios callan frente al poder, omiten privilegian la cercanía con los gobernantes, la ciudadanía pierde un instrumento esencial de control democrático.
Cali necesita medios independientes, periodistas rigurosos y opinión pública informada. El verdadero cuarto poder no consiste en influir sobre los políticos, sino en vigilarlos sin miedo ni compromisos indebidos.