En Cali, las bibliotecas, los centros culturales y los museos funcionan como puntos de encuentro para las familias. Además de prestar libros o exhibir colecciones, desarrollan actividades de lectura, talleres, espacios de formación para cuidadores y orientaciones básicas sobre rutas sociales. Estas instituciones se articulan con programas distritales y con organizaciones comunitarias para llegar a distintos barrios.

Las bibliotecas públicas mantienen programación infantil y familiar durante todo el año. Incluyen lectura en voz alta, cuentacuentos, talleres sencillos y actividades que fortalecen el acompañamiento entre padres e hijos. Varias cuentan con salas infantiles y horarios de fin de semana. La información se publica en la Red de Bibliotecas y en redes sociales institucionales. La mayoría de actividades no tiene costo.

Los centros culturales —tanto públicos como privados— realizan escuelas de padres, talleres de crianza, sesiones sobre prevención de violencias y actividades artísticas para grupos familiares. Estas acciones buscan atender necesidades específicas como el manejo de la adolescencia, el fortalecimiento de habilidades de cuidado o alternativas de ocupación del tiempo libre. En muchos casos se desarrollan en coordinación con la Secretaría de Bienestar Social o programas del Valle del Cauca.

Los museos y centros interactivos, especialmente los vinculados a la Manzana del Saber y a la Biblioteca Departamental, organizan jornadas familiares, visitas guiadas y talleres de ciencia y arte. Suelen aumentar la oferta en vacaciones escolares y fechas especiales. Funcionan como espacios de aprendizaje donde niños, jóvenes y adultos participan en conjunto.

Un elemento importante es la conexión con las rutas de atención social. Bibliotecas y centros culturales sirven como puntos de referencia para orientar a familias hacia servicios de salud mental, protección de la niñez u otros apoyos. La Secretaría de Bienestar Social y el programa Familia y Niñez realizan jornadas itinerantes en bibliotecas y centros culturales para facilitar el acceso a orientaciones y remisiones. Esto permite identificar casos, derivarlos y activar rutas cuando es necesario.

También hay iniciativas de organizaciones sociales y fundaciones. Estas lideran proyectos de apoyo psicosocial, acompañamiento a cuidadores, talleres para fortalecer la convivencia y actividades de integración para familias en condición de vulnerabilidad. Algunos centros culturales comunitarios funcionan como puente entre oferta cultural, servicios sociales y proyectos productivos.

En la práctica, el trabajo se organiza en tres líneas: actividades culturales que promueven la participación familiar; formación básica para cuidadores; y rutas claras para acceder a servicios sociales cuando se detectan necesidades. Cuando estos elementos se integran, bibliotecas y museos se convierten en puntos de apoyo accesibles para la comunidad.

Para pedir ayuda en Cali, una familia puede:

  1. Acercarse a la biblioteca o centro cultural más cercano, consultar la programación y preguntar por los puntos de orientación familiar o jornadas itinerantes.
  2. Contactar a la Secretaría de Bienestar Social, en casos de orientación o acompañamiento social.
  3. Dirigirse al ICBF, cuando se trate de protección de derechos de niños, niñas o adolescentes.
  4. Buscar fundaciones o centros comunitarios del barrio, que suelen ofrecer talleres y apoyo directo.
  5. Revisar redes sociales institucionales, donde se publica la agenda de actividades y convocatorias.

En conjunto, estas instituciones ofrecen actividades de lectura, formación básica, talleres y orientación inicial. Aunque su eje es cultural, se han consolidado como espacios que ayudan a las familias a acceder a información, actividades y servicios que fortalecen la vida cotidiana.

Nubela Meneses