La sesión fallida  en el Concejo de Cali, donde solo 6 concejales asistieron a la elección del contralor ( Edison Lucumí Presidente y los concejales Ana Erazo, Roberto Ortiz, Flower Rojas, María del Carmen Londoño y Rodrigo Salazar, expuso con una claridad que la crisis real de Cali es del binomio Alcalde Eder–Concejo, una coalición que ha gobernado la ciudad durante dos años, se fractura por intereses políticos y económicos de las 2 partes y que ahora se desploma ante los ojos de todos. Lo que ocurrió no es un incidente administrativo, sino el resultado de un sistema político corroído que ya no logra sostener ni su narrativa ni sus acuerdos internos y no les importa la ciudad, como ocurrió con la aprobación del endeudamiento bancario de $3.5 billones y el tren de cercanías por $1.7 billones, sin el respaldo técnico  economico y  financiero suficiente. Se han sostenido, repartiendose 15.000 contratos PS ( prestacion de servicios ) en 2 años, con costo, tambien billonario.

  1. La crisis abierta del binomio Alcalde–Concejo

Que 15 concejales varios aliados de primera y segunda generación del alcalde Alejandro Éder, decidieran no asistir a una plenaria crucial para elegir Contralor, revela que la coalición que supuestamente garantizaba gobernabilidad está fracturada. Es una señal inequívoca de que el alcalde lideró la división de la misma estructura que lo ha acompañado en las decisiones referidas; los 15 concejales han debido asistir y plantear los errores en el proceso de convocaroria para la eleccion del contralor.

El binomio que durante dos años actuó como un bloque monolítico, hoy exhibe fisuras profundas. La ausencia de quórum es el síntoma más visible de una gobernabilidad artificial, basada en compromisos que ya no son sostenibles, ni técnica ni políticamente, porque los bloques buscan el posicionamiento electoral, político y económico, para el 2026 y ganr elecciones.

  1. Un proceso que desnuda la descomposición institucional

La elección del Contralor 2025–2028 era, desde su origen, un proceso fallido: convocatoria irregular, universidad cuestionada, pruebas con errores, impugnaciones sin resolver, alertas de la Procuraduría con intereses y presiones cruzadas dentro del Concejo. Es decir, un concurso diseñado para estallar, donde el mérito quedó subordinado, como siempre  al reparto de cuotas políticas. Se creyó que con Eder, esto iba a cambiar, pero derrumbó su  gran plataforma conceptual, expresada despues de su triunfo: ” Se acabaron las sinvergüencerías del Concejo… “ y en la practica, son las mismas.

El hecho de que la plenaria se hundiera por falta de quórum confirma que la descomposición ya no es solo del proceso, sino de toda la estructura institucional, porque ya quedan 3 dias de sesiones ordinarias. La Contraloría , órgano llamado a vigilar los recursos público, que nunca ha controlado, si “extorsionado” con los socios de su coalicion edilicia,  se convirtió en objeto de disputa entre el alcalde y su propia coalición. El binomio pierde legitimidad porque el control fiscal, lejos de fortalecerse, se desnuda más,  mientras se reacomodan fuerzas políticas y la coalicion, liderada por el presidente del Concejo y ex concejal de confianza del alcalde Eder, pareciera llegar a su fin.

  1. El agotamiento definitivo del viejo modelo político de Cali

Lo ocurrido es la prueba irrefutable de que el viejo modelo político que ha gobernado a Cali durante más de dos décadas llegó a su fin. El esquema de alianzas entre alcalde y concejo, basado en cuotas, pactos informales debajo de la mesa, negocios  y acuerdos sin transparencia, ya no funciona. La generosidad de los concejales botando todo…la improvisación del gobierno distrital, la crisis fiscal acumulada que destapará el próximo alcalde, el deterioro del MIO, las megaobras inconclusas y la quiebra institucional alimentan una ruptura interna que el sistema no puede ocultar más. Porque?. Sencillo, nadie le responde a la ciudad.

Va a llegar una nueva coalición , seguramente liderada por el alcalde A Eder  y la gobernadora D F Toro, donde los concejales van a tomar partido hacia las elecciones del 2027, nuevo alcalde ( sa) y gobernador . Todo porque  el binomio alcalde–concejo está agotado: Perdió coherencia, perdió legitimidad y, sobre todo, perdió la capacidad de sostener la ciudad, en viabilidad politica, fiscal, economica, social y ambiental. La falta de quórum no fue un error: fue la fotografía exacta del colapso político que Cali viene arrastrando y que ya nadie puede disimular.

¿Y qué falta para la nueva coalición? Arreglar puestos de nómina, de PS  y el control fiscal de la ciudad. Y los ciudadanos que?

Redacción