Desde el 2016 con Armitage , hasta la fecha, Cali lleva 3 gobiernos “ botando la plata “ en ciclo rutas , es urgente una reflexión crítica sobre la improvisación en la política de movilidad y la falta de cultura ciudadana que amenaza las nuevas ciclo bandas. La intervención de la Secretaría de Movilidad de Cali en el centro de la ciudad, con la implementación de 1.2 km de ciclo banda en la calle 8ª entre las carreras 1ª y 15, más tramo adicional de 3 km en el sur, sobre la calle 16 entre carreras 100 y 86, presentada hacia movilidad sostenible y moderna, persiste una falta de visión estructural. Cali vuelve a invertir recursos en infraestructura para bicicletas sin haber :
- Generado una cultura por la bicicleta
- Construido primero una verdadera cultura ciudadana del motociclista , que garantice el uso y respeto del área de los ciclistas..
La propuesta fomenta la movilidad activa y el deporte, corredores de ciclistas, franja azul, y tachas reflectivas, 4.2 km de ciclo banda en el 2025, esfuerzo con roblema de sustento cultural, social, normativo y operativo. No es la primera vez que Cali intenta consolidar una red ciclística. Con el alcalde Maurice Armitage 2016–2019, se demarcaron decenas de corredores con taches, bolardos para bicicletas para impulsar una movilidad alternativa. Sin embargo, invadidas por las motos, vehículos mal estacionados y creciente desinterés institucional. Las líneas que prometieron seguridad para los ciclistas se borraron, bajo indiferencia de la autoridad, que nunca garantizó el cumplimiento de las normas.
Y recordar que entre 2012 y 2015, Guerrero II, la experiencia de Cali con los carriles exclusivos para motos se describió como un experimento fallido de movilidad, marcado por accidentes y falta de control, que llevó a su rápida suspensión. Más plata botada….
Hoy, el panorama es similar, se repite la inversión, pero no se corrige la raíz del problema. La Secretaría de Movilidad parece haber olvidado que, sin control ni pedagogía, cualquier infraestructura se convierte en un gasto más, no en una transformación urbana. La historia reciente demuestra que la demarcación sin cultura se empieza a evaporar con el primer aguacero y el ruido del primer escape de moto.
Una política de movilidad no se reduce a pintar calles, el cambio empieza por el comportamiento colectivo, en Cali, , sin una campaña educativa fuerte, vigilancia y sanciones, las nuevas ciclo bandas nuevamente condenadas a repetir el destino de las anteriores.
A priorizar un programa de formación y control, en los motociclistas y conductores, antes de seguir con kms de pintura. No basta con hablar de sostenibilidad si el ciudadano promedio no comprende ni respeta los derechos del ciclista. La inversión pública en movilidad debe responder a un plan de ciudad, la bicicleta es símbolo de salud urbana, su promoción exige coherencia institucional, pintar de ciclo banda no cambia una ciudad la anarquía vial es norma, los ciclistas vulnerables y la autoridad es reactiva.
Eder no aprende del pasado, del intento frustrado bajo Ospina II, Armitage y Guerrero II, los nuevos corredores azules serán solo otra franja borrosa sobre el asfalto, recordatorio de política pública sin continuidad. Todo por la inexperiencia de los secretarios de movilidad, quienes no entienden que Cali no se transforma con cemento y pintura,
Necesitamos una movilidad basada en respeto, planificación y coherencia. Las ciclo-bandas son un componente valioso, sin cultura vial, sin fiscalización y sin un compromiso real de las autoridades para ordenar el uso del espacio público, cada peso invertido es oportunidad perdida. La Secretaría de Movilidad debe pintar de civismo la conciencia ciudadana. Solo entonces, la bicicleta dejará de ser una víctima del caos urbano para convertirse en protagonista del futuro sostenible que Cali merece.
