La selección Colombia Sub-20 se prepara para uno de los duelos más exigentes del Mundial juvenil: los cuartos de final ante España. El equipo ha mostrado carácter, pero también falencias que deben corregirse si quiere seguir avanzando.
El primer reto está en la regularidad: los jugadores deben sostener el nivel los 90 minutos. Los altibajos de concentración han permitido que los rivales generen peligro innecesario.
El segundo ajuste pasa por reforzar la banda izquierda, una zona que ha sido vulnerable. España aprovechará cualquier desequilibrio, por lo que será vital una mejor coordinación entre defensa y mediocampo.
Finalmente, la ausencia de Simón García, suspendido, obliga a reinventar la salida desde el fondo. Weimar Vivaz deberá asumir liderazgo y precisión en la construcción del juego, evitando pérdidas cerca del arco.
Si Colombia logra compactarse, proteger su costado débil y mantener serenidad con el balón, podrá competirle de igual a igual a una España potente. La ilusión sigue viva: el sueño de una semifinal mundialista está al alcance de un equipo que tiene talento, pero necesita equilibrio y cabeza fría.

