José Ludwig Rubio, en el Encuentro latinoamericano y caribe de entrenadores

2025 – CEPALAC

República Dominicana.

Entrenador con medallistas olímpicos y mundiales de Republica Dominicana y Barein en 400 Mts planos.

Juan Luis Carter (JLC): Un saludo para José Ludwig Rubio muy famoso, gracias por estar con nosotros en este sueño, en este vuelo de hacer de Latinoamérica algo importante en el atletismo. Uno de los inspiradores de este movimiento es Ludwig. Yo hace mucho tiempo vengo conversando con él en diferentes instancias y había una inmensa necesidad de dar este espacio, de generar algo más allá de la institucionalidad, que sin lugar a dudas es muy importante, pero muchas veces tiene su propio timing, sus propios intereses también. Y creo que los entrenadores siempre han ido quedando un poquito de lado. Ahora es una muy buena oportunidad. Así que yo creo que Ludwig es uno de los inspiradores de este movimiento y de nuestra idea.

Ramiro Varela (RV): Uds. han hecho historia en el mundo y que siguen irrumpiendo muy fuerte. Hoy, siguiendo esa línea profesional, después de haber tenido todos los niveles anteriores, brillando en el concierto mundial del atletismo con medallas olímpicas y mundiales de oro, que ponen muy alto el proceso de entrenamiento atlético deportivo de Latinoamérica y, por supuesto, de República Dominicana. Un saludito.

José Ludwing Rubio (JLR): Gracias por todos esos halagos. Somos soldados del atletismo desde muy temprana edad y no hacemos más que trabajar incansablemente en procura de ayudar a esos jóvenes que están diseminados en nuestros pueblos a buscar junto a ellos la consecución de sus sueños y sus metas en el atletismo.

RV:. Para informarte, en este encuentro latinoamericano y del caribe se inscribieron 1.286 entrenadores, profesores y líderes del atletismo de Latinoamérica, diariamente se conectan en promedio 430, le mandé a José, el volumen de 19 entrenadores de República Dominicana que se inscribieron.

JLC: Sí, como bien tú decías, creo que hemos ido cumpliendo cada una de las etapas que teníamos planificadas, pero no dimensionábamos bien hasta dónde podía llegar esto. Cada vez ha sido más motivante, ya sea por los invitados, el nivel que tienen y darnos cuenta de que entrevistamos a un entrenador exitoso con medallista olímpico trabajando en India 8 Luis Fernando Lopez) ; luego a una colombiana en Estados Unidos en las universidades, Emperatriz Gonzales; a Ludwig, viajando por diferentes partes del mundo.

Yo conozco bien el caso de una doble medallista reciente, alumna de Ludwig en 200 m, que obtuvo medalla de oro, y en 100 m, medalla de plata. Esa es parte de lo que constituye el trabajo que hace Ludwig y muchos otros. Como dice: soldados del atletismo. Y la verdad es que sí, porque los grandes entrenadores también son grandes porque reconocen el apoyo de otros, son solidarios al máximo. Donde más solidaridad hay es en los entrenadores de alto nivel.

A veces buscamos arquetipos y modelos sociales en atletas, pero yo también buscaría modelos y arquetipos en entrenadores, maestros. No puede ser que se busquen solo modelos externos, cuando tenemos entrenadores que deberían reflejarse en los nuestros. Cuando un atleta de República Dominicana, de Chile o de Colombia obtiene resultados, no es el sistema el que está detrás: son los entrenadores. Yo lo sé bien, porque fui presidente de un país con cierta organización, pero ni el Estado ni los privados sacan adelante el atletismo, lo hacen los entrenadores.

Entonces resumo: creo que nunca sospechamos las dimensiones y ahora seguimos pensando que acertamos. Y ya estamos pensando en cuál será el siguiente paso. Que no quede solo en esta conversación, sino que tengamos una red real de entrenadores y que impulsemos el deporte universitario, porque las universidades siempre exigen cambios hacia afuera en la sociedad, pero son las últimas en cambiar sus propias prácticas. Lo sé porque trabajo ahí hace muchos años. De alguna manera, nosotros podemos ayudar a la universidad y luego ellos nos ayudarán a nosotros.

RV: Damos inicio recordando la presencia aquí de Emperatriz González, quien fue una de las primeras entrenadoras de Latinoamérica exportada al mercado universitario de los Estados Unidos, como lo dijo Juan Luis, Fernando López, marchista, entrenador campeón mundial, también exportado en India; José Luis, en Bahréin. Y hemos conversado aquí con Jefferson Pérez, campeón olímpico, campeón mundial muchas veces, en seis Olimpiadas de marcha atlética; su entrenador Andrés Chocho; Daniel Pintado, único oro de Sudamérica en París 2024.

Un saludo muy especial a José Ludwig. Hacer una introducción de lo que ha sido ese desarrollo tan brillante en República Dominicana y luego, desde 2017, esos grandes resultados hasta el oro mundial con esa marca en el Mundial, que vimos con el profesor Carter: 48:14

JLR: Bueno, de manera formal, muy buenas noches a todos los colegas latinoamericanos, especialmente a mis colegas de República Dominicana que veo que hay muchos acá conectados y agradezco que hayan seguido mis pasos, capacitándose y participando en este tipo de actividad. Gracias Juan Luis y Ramiro por la invitación.

Lo más importante que siempre le he inculcado a los colegas es el diálogo, la conversación, la experiencia vivida de cada uno de nosotros, ya que estamos prestos a compartirla. Porque si venimos aquí a compartir mi historia, necesitaríamos dos o tres meses de diálogo, la pasión para poder terminarla.

La mayoría me conoce, pero para los que no: soy José Ludwig Rubio, un joven humilde de República Dominicana, de Santiago de los Caballeros, segunda ciudad del país. Traté de ser atleta, muy disciplinado y talentoso podría decir, pero no tenía entrenadores con las herramientas que hoy tenemos muchos de nosotros. Llegué a niveles juveniles en medio fondo, 800-1.500, pero no logré los tiempos que soñaba como joven.

Gracias justamente a eso, seguí soñando y lo llevé a otra dimensión: la dirigencial. Fui presidente provincial de la Asociación de Santiago por muchos años, luego presidente de la Federación Dominicana de Atletismo, también vicepresidente de la CAC. Pero mi pasión y corazón siempre estuvieron en el entrenamiento. Aun siendo presidente, nunca dejé la pista ni el campo, y me mantuve entrenando. Yo decía a mis compañeros del ejecutivo y al Comité Olímpico que el entrenador es como el atleta. Si me aislaba durante mis años en la federación, al salir iba a perder forma y estar desfasado. Y como mi norte era ser entrenador y soñar con una medalla olímpica, me mantuve. Gracias a Dios pude lograr ese sueño, manteniendo las dos funciones al mismo tiempo. Justo saliendo de la federación, mis resultados como entrenador se dispararon, fruto del tiempo dedicado a mis atletas y la planificación. Salí en 2010 de la federación y en 2012 ya tenía la medalla de plata olímpica con Luguelín Santos en los Juegos Olímpicos de Londres. Y a partir de ahí, muchos jóvenes han pasado por nuestras manos. En 2017, Salwa Eid Naser se interesó mucho en mi trabajo, fruto de lo hecho con Luguelín. El mismo manager los unía. Ella pidió un cambio de entrenador y él me contactó. Yo acepté. Ahí se inicia un periplo de 8 años en Bahréin, hasta hoy, con muchos éxitos no solo con Salwa, sino con otros atletas y equipos de relevo. Obtuvimos medalla de bronce en el Mundial de Doha en relevo mixto, y a nivel asiático siempre dominamos.

Cuando llegué a Bahréin encontré un país con muchos recursos y talento humano, pero nada de organización ni objetivos a mediano o largo plazo. Se trabajaba año por año, solo pensando en los Juegos Asiáticos. Traté de hacerles entender que para masificar resultados se necesitaba un gran proyecto. El presidente me pidió un plan a 8-10 años, que hoy guía al atletismo de Bahréin.

Dentro de los proyectos, propuse una academia de jóvenes talentos de escuelas. Al inicio fue rechazado, porque decían que los árabes no eran talentosos para la mayoría de eventos. Yo les mostré ejemplos como Morceli y otros, de la misma raza, que fueron estrellas. Ahí cambió su visión. Hoy uno de los hijos del rey apadrina la Academia de Talentos Deportivos.

El año pasado, fruto de ese proyecto, Bahréin dominó los Juegos Escolares Mundiales. En ese entonces, cuando llegué, el 98% de los atletas eran extranjeros. Gracias a este plan, hoy hay un semillero local que sostiene a la federación, justo cuando están vetados hasta 2028 para contratar extranjeros. De no ser por este proyecto, el atletismo en Bahréin habría desaparecido.

RV: La prueba de 400 mts planos de Doha, Catar, damas, donde ese milagro que hace José Luis con su atleta evidencia que el trabajo de largo plazo funciona. Lo arrancaba a construir en Bahréin, una población de tan solo el 10% de República Dominicana, 1,6 millones, con una sola ciudad capital. Haced los comentarios de la prueba, por favor.

JLR: Salida bien agresiva, táctica rápida en la primera parte y apostando a lo que trabajamos día a día: resistencia a la velocidad, tolerancia al ácido láctico, al sufrimiento de la última recta. Una característica de Salwa es su estilo relajado, su amplia zancada a pesar de ser de las más pequeñas en el evento, y la confianza en sí misma. Para mí, una de las mejores corredoras en la historia de este evento, por su constancia en las ejecuciones, algo muy difícil en 400 m.

De hecho, ahora tenemos un pequeño problema con ella por cambios en el entrenamiento y por haber estado tres años apartada. Estamos reinventándonos, trabajando principalmente en la parte mental y en recuperar la confianza. Esperamos tenerla lista para el campeonato mundial, donde luchará por medallas.

JLC: Tu carrera como velocista en República Dominicana, con resultados que no fueron los que querías, ¿cómo influyó en tu filosofía de entrenamiento actual? ¿Qué fue lo más difícil de cambiar de lo que tenías y creías a lo que haces ahora?

JLR: Esa pregunta me da risa porque siempre digo lo mismo: hoy hago todo lo contrario a lo que me ponían antes. Así me hice entrenador, haciendo lo contrario.

El sistema de entrenamiento en los 80 y 90 distaba mucho. Yo era semifondista, especialista en 800. Por la falta de especificidad en el entrenamiento, llegué a correr 30 31 en 10 km siendo corredor de 8, pero no bajaba de 1:50. En fuerza, levantaba 240-260 kilos, pero eso hipertrofiaba demasiado mis piernas y hombros para un 800. Dominaba hasta el 600, luego sentía las piernas como dos edificios. Algo andaba mal.

Ese tipo de cosas me llevó a hacer autoanálisis, a extrapolarlo a mi filosofía, probando ensayo y error hasta lograr un plan ideal para mí y mis atletas. No hay plan ideal universal, pero sí podemos crear nuestro propio sistema con resultados tangibles. Lo que funciona no se cambia, solo se ajusta con pinceladas que beneficien el día a día y el desarrollo del atleta.

JLC: Los que seguimos de cerca tu carrera y tus atletas vemos una forma bastante especial de entrenar, de enfrentar algunas cosas en los volúmenes, en los saltos, en los descansos de repente, cuando toman descanso los deportistas. ¿Qué diferencia hay con lo tradicional que uno ve normalmente en tus planes, en tu planificación?

JLR: Lo que distingue mi sistema es algo que me enseñaron en mis andanzas por tantos cursos, charlas y seminarios. Es algo que pocos entrenadores, principalmente de 400, se atreven: la densidad. La densidad no es más que la combinación de la intensidad con los volúmenes y las pausas.

A veces arriesgamos poco, y el 400 m es una distancia de todo o nada. Ese es mi lema con el 400, siempre tomando en cuenta la salud de nuestro deportista y que nuestra planificación esté acorde con todas las herramientas que tenemos a mano, con las leyes que podemos aplicar, para no llegar al sobreentrenamiento o, en el peor de los casos, a la lesión de nuestros atletas.

Soy un entrenador que, aun manteniendo una densidad bien alta, donde siempre, casi desde el inicio de la temporada predomina la intensidad en los trabajos, tengo muy pocos casos de lesiones en mis atletas. Por ejemplo, la niña que tú mencionaste ahorita, Irangi Alonso, que acaba de obtener dos medallas: plata en el 100 y oro en el 200 con marcas personales, ya hizo clasificación directa en el 100 y en ambos eventos rompió el récord de los Juegos Panamericanos Juniors. Esa niña no ha tenido ni un dolor en la temporada entera, y para un corredor de 100 m pasar una temporada completa sin un día parado es un logro tanto del atleta como del entrenador.

Lamentablemente se dice mucho que las lesiones son parte de nuestro día a día, de nuestro deporte. Yo entiendo que no. En ningún momento te enseñan en la planificación que “en este mes se va a lesionar”. Entonces no tiene por qué ser obligatorio. Si sabemos planificar y organizar nuestras cargas de la manera más acorde, más cercana a lo ideal, nuestros atletas no tienen por qué lesionarse.

Independientemente de que tengo la fama de que trabajo duro, siempre hay atletas que quieren entrenar conmigo. Quiero decir que no es masoquismo: es deseo de mejorar. Al fin y al cabo, el atleta busca ir donde entienda que su talento va a ser explotado al máximo y que eso se refleje en mejores marcas y resultados.

RV: Profesor José, los colombianos allá en Doha estuvimos sentados en la salida de los 400, es decir, en la llegada, y pudimos percibir cuando Salwa llegó que estaba muy firme. No estaba agotada, pero sí impactada por la marca. Eso es lo que pudimos percibir. Ahora que volvimos a ver el video, igualmente observamos lo mismo. Ese parcial de 200 y 300 fue impresionante, y en el final vimos que se reguló. ¿Esa apreciación, profesor José, para usted es correcta?

JLR: Claro, 100 x 100. Lo que pasa es que hay cosas fuera de cámara. Ese año teníamos récord mundial en la mano, en cuanto a los parámetros que arrojaban los entrenamientos. Creo que públicamente es la primera vez que lo voy a decir: Salwa todo el mes de agosto no duró parada con una lesión que no era lesión, porque nunca le encontraron nada.

Estábamos de campamento en Turquía y yo la tuve que regresar a Baréin para que estuviera con la familia, para la parte mental, porque era llorando todos los días. Agosto entero fue así. La final era el 4 de octubre. Recuerdo que me llegó una semana antes de la final de la Liga Diamante en Zúrich. Duré dos días trabajando algo en la grama con ella, un día hicimos pesas. La recuperación fue irse a Baréin con su familia, descansar y olvidarse del atletismo dos o tres semanas.

No sabíamos qué era. Le hacíamos resonancias, todo, y no salía nada. Pero ella decía que le dolía detrás de la rodilla. Regresó, hizo un par de trabajos en grama y faltando cuatro días le dije: vamos a hacer dos 300. “Si me lo haces en 36, tú vas a ser la campeona de la Liga Diamante”. El primero lo hizo en 36 alto, el segundo en 35.20. Cuatro días después fue campeona.

Esa celebración y esa forma de asombro es quizás recordando lo que había pasado un mes atrás, donde incluso decía que todo estaba perdido, que no iba ni a participar en el Mundial. La federación mucho menos creía. El presidente estaba en Doha y se regresó a Baréin antes de la final.

Yo conocía a Salwa como la palma de mi mano y sabía que podía ganar. A medida que avanzaron las rondas y con la facilidad que corría, aumentaban las expectativas. Yo ya sabía la marca que iba a hacer y el lugar que iba a coger. Ya había un trabajo hecho: en agosto apuntaba a récord mundial. Pero ese bajón hizo que el enemigo número uno fuera la parte mental, no la física. Trabajamos en eso y dio resultado: no se logró el récord, pero hasta ahora es la tercera mejor marca de todos los tiempos, la más rápida de los últimos 40 años.

RV: 48.14 seg, impresionante. Todavía retumba en la admiración de todos los asistentes a ese espectáculo en esa noche veraniega de Doha, Catar, que ni el calor se sintió. Profesor, cuéntenos para más de 200 entrenadores de atletismo que nos acompañan: caracterizaciones muy especiales de plan de entrenamiento, de nutrición, de la parte psicológica o lo que usted precise como recomendación para esta prueba de alto rendimiento en niveles tan altos.

JLR: Mira, cosas puntuales. El 400 hoy en día, contrario a lo que se entrenaba en aquellos tiempos, depende mucho del trabajo de fuerza. Hay muchos sistemas de entrenamiento, respetamos cada uno, pero el 400 se ha puesto tan rápido en la primera parte que, si no mejoramos los niveles de fuerza de nuestros atletas, automáticamente estamos en desventaja. Esa fuerza la transfiero a la velocidad y viceversa.

El trabajo de potencia aeróbica con altos volúmenes a ritmos lentos en corredores de 400 casi ha ido desapareciendo. Principalmente los europeos son los que más han mantenido esos sistemas, pero últimamente se han acercado más al modelo americano y jamaicano. Hoy vemos europeos corriendo muy rápido, porque han adoptado ese “castigo” que trabajamos en América.

Otra cosa que identifica mi planificación son las pocas pausas: trabajos con pausas muy reducidas. En mis tiempos uno podía dar una repetición, sentarse, conversar, y luego hacer la otra. En mi sistema eso no existe. Claro, sabemos que hay fases de entrenamiento a lo largo de la temporada, que hay cosas que aumentan o disminuyen, pero siempre con el objetivo de minimizar esas macropausas.

RV: Vamos a ver el video de los Olímpicos damas 400 planos. Le agradecería que lo comentara.

JLR:  Esta carrera quizá no la pudiéramos ganar, pero iba a ser más reñida. Nos traicionó el carril que le asignaron a Salwa en el sorteo, que entendemos no era el que le correspondía. Y un error, que me lo achaco yo, fue la instrucción sobre dónde hacer el cambio. En el carril 8 el parámetro estaba casi a mitad de la curva, y no al inicio.

Como se ve en el video, salimos duros, mantenemos, y ella hace el cambio llegando a mitad de curva. Alrededor de los 250 se para, y eso permitió que Shaunae Miller la alcanzara. Ya cuando reaccionó era tarde. Por eso terminó con tanta fuerza, pero sin celebrar, incluso molesta. Para cualquier atleta, plata olímpica después de tres o cuatro años fuera sería un logro, pero ella sabía que podía más. Reconoció su error. Era la primera vez en siete años que corría en la calle 8, y no supo lidiar con ello.

JLC: El contexto de este conversatorio tiene que ver con tres variantes: una fundamental, los entrenadores; otra, el deporte escolar, que tú hablaste muy bien en torno a lo que hicieron en Baréin al anticiparse a buscar talentos. Eso evitó problemas con las nuevas reglas de World Athletics y abrió un espacio para el atletismo mundial.

Creo que una gran inversión es trabajar en la base, porque da sustentabilidad. Ubaldo Duany hablaba sobre la sustentabilidad de los procesos y de los deportistas. Tú hiciste una gran tarea en República Dominicana con los talentos dominicanos; todavía hay algunos contigo, lo que demuestra sustentabilidad. ¿Qué recomendación darías a los países latinoamericanos en general y, si conoces situaciones específicas, qué deberían tomar en cuenta para desarrollar talentos, capturarlos y también mejorar esta prueba, la vuelta a la pista, que para mí es la prueba clásica?

JLR: Bueno, el 100 pasa muy rápido, en 10 segundos ya se acabó. El 400 son cuatro veces más, 45 segundos de emoción, y ahí se notan mejor los errores. Gracias a Dios he tenido la experiencia de trabajar incluso con Olimpiadas Especiales; tuve un atleta medallista de oro en Atlanta 96. Y todos conocen el caso de Luguelín Santos, mi primer atleta de gran renombre, que empezó conmigo a los 14 años. Igual que la niña que ganó en Asunción, también inició conmigo a los 14 y hoy apenas tiene 19.

Una de las principales cosas, y algo que critico mucho de nuestros entrenadores, es que debemos enseñar a correr a nuestros niños antes de pensar en aplicar carga de trabajo. Correr en todo el sentido: biomecánicamente, técnicamente. A veces por querer ganar un campeonato escolar se les aplica carga sin enseñarles lo básico.

Esas edades son las más importantes para potenciar un atleta de alto rendimiento en el futuro. Si los jóvenes no caen en manos de alguien que entienda eso, se desperdician talentos. Yo no ando con prisa por mostrar medallas escolares, sino por desarrollar el talento que llega a mis manos. Se pueden hacer ambas cosas, pero nunca podemos cortarle el derecho a un joven talento de explotar su potencial y cumplir su sueño de representar a su país.

Lo mismo pasa en la NCAA: aparecen superdotados, pero a los dos o tres años desaparecen porque fueron explotados prematuramente. Últimamente las universidades en EE. UU. han contratado exatletas élite para reemplazar al típico profesor de educación física, porque ellos sí vivieron la experiencia y pueden transmitirla mejor. Eso es positivo.

JLC: Emperatriz González ya se había referido a esas marcas increíbles que obtienen las universidades en Estados Unidos. De alguna manera distorsiona el contexto formativo y nos hace replantearnos si ese es el camino fisiológica, sociológica y psicológicamente.

Tenemos muchos talentos en Latinoamérica, pero poco descubiertos. Creo que hay que trabajar con los profesores, en un proceso formativo de inducción, enseñar a correr, que es lo elemental.

Una última pregunta, ya específica sobre Irangi Alonso: la proyección que ella tiene hacia el futuro es fantástica. Uno mira su biotipo, la forma en que corre, y pensé que ganaba los 100; algo pasó ahí. Me gustaría cerrar mi ronda con estas dos mujeres extraordinarias y hasta dónde pudiesen llegar.

JLR: Voy a añadir una respuesta antes de responderte la pregunta específica, para responder también a una inquietud que me hicieron en el chat y que coincide con la tuya. Lastimosamente, los que estuvieron dándole seguimiento a ambas competencias, lo que fue la USAM y la final del 100 en Asunción, vieron que el clima cambió drásticamente de un día para otro.

La semifinal, en el caso de Lirangi, se corrió con 30-32 grados y sol radiante. Y en la final, la temperatura bajó a 14-16 grados y bajo lluvia; inclusive en la jornada de la mañana hubo que cancelar algunos eventos de pruebas combinadas.

Por razones de trabajo y porque ya estamos en campamento hace dos meses, no pude viajar a Asunción. Lastimosamente la federación tampoco pudo enviar a ninguno de mis asistentes. Una chica de 19 años estaba sola, ella misma se dirigía a su calentamiento. Yo no sé si hizo algo mal ese día en el calentamiento, si calentó mucho por el frío o no lo suficiente para enfrentar la final del 100. Es obvio: 11.08 el día anterior, muy relajada y confiada; de hecho, íbamos a buscar 11.40 en la final. Ambos estuvimos de acuerdo: nunca fue ella. En las últimas cinco o seis carreras desde la salida del bloque fue otra persona. Eso mismo pasó en Lausana. Ahí fue todavía más drástico que en Asunción: la temperatura estaba en 34 grados el día anterior, pero ese día amaneció lloviendo y no paró. Se tuvo que calentar bajo agua, bajo un aguacero intenso, y Salwa no llevaba capa ni ropa de agua. Ya ustedes se imaginan. A nivel mental, ella no iba a correr. De hecho, muchos atletas de élite se retiraron, otros ejecutaron a un nivel inferior porque nadie desconoce que es un campeonato mundial, que hay compromisos contractuales con organizadores, y hay que salir a ejecutar. Pero mentalmente, bajo esas condiciones, en fango, haciendo flexibilidad y estiramientos en el suelo lleno de lodo, el ambiente era inhóspito. Salwa es muy temperamental. Yo traté de hacerle entender que había un compromiso: ese evento fue prácticamente montado para ella, representaba casi 20 000 dólares. Pero no quiso arriesgar y también venía arrastrando algo de la competencia anterior en Silesia, donde llegó sola al 300 y Marily la sobrepasó al final. Ella me pidió cambiar la estrategia y yo se la entregué: “haz como tú entiendas que puedas cerrar mejor”. Pero le dije que el problema no era ese, sino algo que debemos ver en el día a día, en el entrenamiento. Encima se presentó ese panorama y salió su peor marca en años. No había razones: otros atletas lograron grandes registros, como el de 110 vallas que hizo 12.98. Algunos saben enfrentar mejor la adversidad, sacan un extra, se retan a sí mismos. Lamentablemente en el caso de ella, la adversidad la venció. Esperamos que en el Sur sea mejor.

RV: Los comentarios del chat, nos dice Giraldo Palacios de Medellín que no hacen parte de la planificación del entrenamiento. Otro comentario: que vieron a nuestra atleta Nassar con una duda porque en una prueba de la Liga Diamante corrió 50.51, lo que no es propio de ella….

JLC: Yo creo que todo lo que ha planteado Ludwig básicamente tiene que ver con un sistema propio, con un modelo, con una forma de entrenar. Yo lo llamo innovación y sustentabilidad, porque hay contextos que tienen que ver con geografía, religión y muchas cosas que se cruzan.

Estos sistemas como el de Ludwig son universales: tienen claros los principios, pero la manera en que los ordenan, jerarquizan o priorizan se acerca mucho al arte, al arte de entrenar. No hemos hablado de tecnología, pero ahí hay un cruce entre lo tecnológico y el arte. ¿Podrías comentar algo pequeño sobre eso?

JLR: Juan Luis, justamente iba a tocar eso. Parte del éxito que hemos tenido con algunos atletas tiene que ver con lo que acabas de acotar. Nuestra misión como entrenadores es crear cambios en nuestros atletas a nivel celular. Una vez entendemos esa parte fisiológica y usamos todas las herramientas que tenemos a mano, debemos aplicarlas con un objetivo: producir cambios. A veces aplicamos cargas rutinarias, monótonas, que no producen cambios y las seguimos usando. Yo mantengo en mi plan solo lo que me da resultados. Sobre tecnología: puede que no me crean, pero hasta ahora no hemos tenido oportunidad de invertir 20-30 000 dólares en máquinas como Tenetti o similares. Y tampoco he tenido el interés de buscarla, porque entiendo que se puede sin ella. Yo soy muy de usar un trineo, una pendiente, lo mismo que usaban en los años 40, 50 o 60.

Tengo una experiencia con el Vertimax: compré dos plataformas, una en Puerto Rico y otra en dominicana. A los tres meses estaban guardadas porque no vi resultados. Si no me da resultados, lo quito. Prefiero enfocarme en lo que tenemos a mano, en la fortaleza de cada atleta.

Por ejemplo, Lirangi es pequeña, 5.1, pero es una bolita de músculo. En 2020 la llevamos al programa Creando Sueños Olímpicos, pero la sacaron este año porque la consideraron “enana”. Hoy mismo el director me escribió sorprendido porque ella los confrontó: les pidió quitar un post de ella, ya que no la apoyaban. Yo no veo tamaño: cuando la veo salir de bloques o acelerar más que muchos hombres, yo veo potencial. Y eso está llegando lejos: ya tengo reuniones con Nike y Adidas. La enana ya está llegando. Lamentablemente a veces los de alrededor son quienes primero coartan sueños. Nosotros nunca podemos serlo. Es fácil trabajar con una atleta de 6 pies y biotipo perfecto, pero yo prefiero sacar gigantes de los que llegan pequeños.

RV: ¿qué proyección le da a la final de Tokio 2025 en el 400? Y la segunda: ¿qué recomendaciones le da a los más de 200 entrenadores conectados que aspiran a llegar a un podio olímpico o mundialista?

JLR: En el 400 las tres medallas deben estar entre Mary Levy, Salwa y Sydney McLaughlin, eso es indudable. Pero cualquier cosa puede pasar. Está Natalia Bucowieja de Polonia y la noruega Jagger, joven y hambrienta, que puede dar sorpresas.

En cuanto a recomendaciones: sueñen junto a sus atletas. Ahora mismo recibí una finalista mundial y olímpica que comenzará a trabajar conmigo, y la razón principal fue que sus metas estaban más adelante que las de su entrenador. Eso no puede pasar: nunca debemos quedar por debajo de los objetivos de ellos.

Porque eso repercute en la planificación: si yo pongo techo bajo, los voy a frenar. Debemos elevarlos al máximo, acompañarlos en toda la ruta hacia los objetivos.

Yo hago planes completos: entrenamiento, nutrición, competencias, campamentos, aun con juveniles. Y cumplo ese plan con o sin recursos, hasta haciendo colectas o apoyándome en amigos.

Ejemplo: Lirangi abrió con 11.40 este año y ya va en 11.04. Si yo pensara que su meta era solo 11.30, la hubiera frenado. Nosotros vamos por 10 y a estar en la final mundial.

Colegas, no quitemos sueños. A veces hay que aterrizarlos poco a poco, pero no frenarlos. Sueñen con ellos, planifiquen alto, ejecuten y acompañen. Ese es mi consejo. Yo no soy muy teórico, soy de campo, de pista. Allí demuestro la teoría con práctica, y eso es lo que nos lleva al objetivo. Muchas gracias.

JLR: Y a todo, cada uno de ustedes. Bueno, gracias a ustedes una vez más, y gracias a todos los colegas que estuvieron conectados y aquellos que la van a escuchar también grabada. Nada, queda mucho atletismo, queda mucho por hacer y está en nuestras manos el futuro de nuestros jóvenes y de nuestros países. Así que vamos a trabajar.

JLC: Muchas gracias, un honor haber conversado con Ludwig en Chile. Le tenemos aprecio, cariño, lo conocemos todos. De hecho, yo estaba esperando para hablar, y después me dicen que siga hablando. La verdad, me hacía mucha falta escuchar y ver a Ludwig. Es necesario soñar, soñar, soñar. Creo que habló un auténtico entrenador latinoamericano: sincero, de frente, valiente. Eso tiene un precio, pero hay personas que estamos dispuestas siempre a asumirlo por los atletas.

Muchas gracias, Ludwig, ha sido para nosotros un honor tenerte en CEPALAC, que es una organización que está partiendo con la idea de aunar esfuerzos, de apoyar a la gente. Como yo decía, nuestros grandes entrenadores latinoamericanos tienen que ser el reflejo para que los entrenadores jóvenes se atrevan a soñar. Tenemos muchos jóvenes que ya tienen miedo de soñar, y ustedes llevan una vida soñando y han demostrado que sí se puede y que ese es el camino que tenemos que hacer. Así que muchas gracias, muy agradecido y seguro de que nos volveremos a encontrar.

Redacción