En la columna pasada hablamos de la problemática que está enfrentando el barrio San Antonio con respecto al boom turístico y el consecuente desbordamiento de los usos comerciales.
En esta columna hablaremos acerca de posibles soluciones a esta problemática, muchas de las cuales han sido implementadas en otros sectores históricos del mundo.
La gestión de la gentrificación en barrios históricos requiere de un enfoque integral, que combine instrumentos regulatorios por parte de la Alcaldía con la participación de la comunidad y de los agentes del turismo; es decir, una colaboración intersectorial para crear equilibrio entre el crecimiento económico y la protección del patrimonio, del medio ambiente y del bienestar social.
Una estrategia fundamental que se ha empleado en otros países es el control del mercado inmobiliario mediante topes de alquiler y protección de los inquilinos, limitando incrementos anuales y estableciendo precios de referencia. En nuestro país se podría implementar en sectores históricos de manera paralela a los incentivos que ya se aplican como la exoneración del impuesto predial y tarifas bajas de servicios públicos. Sabemos que estas medidas han sido creadas para contribuir a financiar la restauración y el mantenimiento y conservación de los bienes patrimoniales
Otra estrategia es limitar las licencias de restaurantes y de hospedaje turístico de acuerdo con el número de predios del barrio, estableciendo un porcentaje mayor para el uso de vivienda y una vez cumplido ese porcentaje, no permitir nuevas licencias. Es decir, controlar los usos en estas zonas residenciales y patrimoniales para que los turistas puedan disfrutar sin alterar sus valores arquitectónicos, ambientales y sociales.
Se debe fortalecer la organización y participación comunitaria que hoy existe en el barrio. Los residentes pueden convertirse en guías locales que comuniquen la esencia del barrio, su identidad cultural, sus tradiciones y sus valores como sector patrimonial; actividad que les genere beneficios económicos, al mismo tiempo que promueven en los turistas una contemplación consciente del sector.
Los comercios tradicionales pueden ser protegidos por la Alcaldía y contar con una especie de subsidios o incentivos para mantener su autenticidad cultural como sitio de encuentro y tertulia además de que se promocione este consumo local entre los visitantes.
Los agentes turísticos pueden implementar una estrategia de comunicación que propicie una conexión cultural con el barrio, al mismo tiempo que eduque responsablemente, transformando la promoción turística en una experiencia formativa que genere comportamientos apropiados y una conciencia sobre la preservación y sostenibilidad del patrimonio cultural. En lugar de presentar el sector como producto de consumo, lo posicione como un legado vivo que requiere cuidado colaborativo, generando empatía y responsabilidad en los visitantes. Incluir en la promoción conceptos de personas expertas en la conservación del patrimonio, historiadores, artistas, artesanos y residentes del barrio que puedan contribuir de manera significativa a la sensibilización y al respeto de los turistas.
Los turistas y visitantes locales pueden ser guardianes y embajadores de San Antonio, motivándolos a que compartan sus experiencias de turismo consciente y sostenible en redes sociales, creando una comunidad comprometida con la preservación del patrimonio.
Todos estos aspectos se deben tener en cuenta en el Plan Especial de Manejo y Protección que en estos momentos está elaborando la Alcaldía para conservar el barrio San Antonio y otros sectores patrimoniales de la ciudad.
En resumen, el turismo sostenible en sectores patrimoniales requiere combinar la regulación inteligente, estableciendo límites y normas específicas por parte de las autoridades para preservar la diversidad social y funcional que caracteriza a barrios como San Antonio; la participación de la comunidad para escucharla y hacerla parte de las soluciones, pues conoce y sufre de primera mano los problemas; y la consciencia del visitante, promovida por los agentes turísticos. El éxito radica en implementar estas medidas de forma coordinada y equilibrada, adaptada a las especificidades del barrio, reconociendo que la preservación del patrimonio y la calidad de vida local son condiciones necesarias para la sostenibilidad turística en el largo plazo, muy conveniente para la ciudad.
Debemos ser conscientes que el patrimonio es frágil y enfrenta muchos riesgos, por lo tanto, la comunicación debe combinar educación, emoción y acción concreta, transformando la experiencia turística en un acto de corresponsabilidad cultural.
La visita al barrio San Antonio debe contribuir a la preservación del patrimonio y al desarrollo local sostenible.
