Ante la incoherente verborrea del Presidente Petro, que nunca presenta algo positivo para el desarrollo del país, la oposición a su mal gobierno tampoco presenta propuestas dirigidas a mejorar la economía, la salud y lograr una verdadera paz combatiendo el narcotráfico. Lo cierto es que los cultivos de coca crecen, las zonas controladas por la narco guerrilla aumentan y la fuerza pública está maniatada o sin recursos para ser contundente. Es evidente que no hay una política de estado para estos escenarios.

Después de tres años del actual desgobierno, el país sigue siendo un barco a la deriva y la oposición fuera de gritar fuera Petro y criticarlo, tampoco propone algo, no nos inspire para soñar con un futuro mejor ni hace un llamado a la acción. Lo único que pudiéramos llamar positivo es que hay más de setenta candidatos a la Presidencia de la República, es decir, hay de donde escoger. Falta conocer cuál es la mejor opción para orientar y reorganizar el país, que los diferentes partidos y candidatos se unan a su alrededor y plantear sus propuestas serias de mejora.  

Entre las cosas vitales que necesitamos para progresar es la educación de calidad, que como antaño se inicie en la casa con las buenas maneras, la responsabilidad personal y la enseñanza de los deberes para con Dios, la patria, nuestros semejantes y nosotros mismos. Es decir, buenos miembros de la sociedad en que se vive. Hay que agregar nuestro compromiso con el medio ambiente, o, en otras palabras, debemos cuidar la casa, es decir el Planeta Tierra, víctima del calentamiento global, que, de no detenerlo, hará imposible la vida para 1950.

El mundo y el país, necesitan propuestas para avanzar en la realidad, no en la Galaxia, dado que no tenemos los recursos energéticos que permitan abandonar nuestra pelota que gira sobre sí misma y no como se pensaba antes de Galileo Galilei.

Son urgentes las propuestas para abandonar no solo el subdesarrollo, sino garantizar que tendremos mejores oportunidades en un país que posee los recursos naturales para superarse y por ello necesitamos menos discursos y más acción.

Volviendo a la fábula, seamos como la laboriosa hormiga y no como la alegre cigarra para no mencionar al galáctico parlanchín y bien inútil Presidente que tenemos.     

Nicolas Ramos Gómez

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP