Muy buenos días a todos los seguidores de Ciudad al Aire en Cali Escribe. Hoy tenemos Encuentro de ciudad, ciudad-región, sobre el Plan de Ordenamiento Territorial. Saludamos a los presentes, nos acompañan el Arquitecto Benjamín Barney, Ec. Guillermo Ulloa, Lic. Yolanda Varela de Calderón, Ab.  Luz Betty Jimenez de Borrero, Ab. Pablo Borrero e Ing.  Germán Arboleda. Modera, el Ing. Ramiro Varela

Iniciamos este encuentro de ciudad haciendo ver la importancia de lo que representa un ordenamiento territorial para la ciudad de Cali, en virtud de que el actual ordenamiento es del año 2015. Fue anulado por el Tribunal Contencioso Administrativo de Cali y Cauca, y es una oportunidad para que las ciudades crezcan. No hemos podido avanzar en esos aspectos de tener un desarrollo del territorio armónico, equilibrado, social y ambientalmente, porque la realidad de estas ciudades latinoamericanas, tercermundistas, es que las necesidades sociales crecen más que el desarrollo económico.

¿Cómo observan, la importancia del ordenamiento del territorio para la ciudad de Cali, que arranca nuevamente su preparación final?

Benjamín Barney:
Me parece que siempre falta en esos planes que se plantee cómo se van a llevar a cabo y, si se llevan a cabo, cómo se va a controlar que lo que el plan dice se cumpla. El problema actual es que hay toda clase de normas que no se cumplen. Mientras el plan sea muy bueno, pero no tenga dentro del plan cómo se va a realizar y cómo se va a controlar, no sirve para nada.

Germán Arboleda:
A ver, primero que todo, es muy importante que se esté pensando en el ordenamiento territorial de Cali. Es trascendental, porque es la forma de podernos desarrollar de manera ordenada, teniendo una guía, una orientación; me parece muy importante.

Más importante me parece que, ahora que va a empezar la formulación del plan —porque la modificación que le están haciendo al plan apenas nos han presentado el diagnóstico—, se espera que para el 2 de octubre el plan esté en su etapa de formulación. Pero es muy importante que, a medida que lo vayan formulando, se le vaya informando a la comunidad para darnos cuenta de cuál es el modelo real que se quiere de ciudad y si es algo viable. No nos ganamos nada con tener cosas muy bonitas. A veces la gente piensa mucho, se eleva, sobre el papel se pintan cosas muy bellas, pero en la práctica son cosas que no se llevan a cabo y no dejan de ser cosas de papel.

Entonces es muy importante que la ciudadanía —así como fue consultada en el diagnóstico, donde hubo una buena participación ciudadana— en la formulación también sea informada. Que no sea que por allá en octubre aparezca un documento: “Esta es la propuesta, el modelo que queremos desarrollar del territorio para Cali”, y ya eso se vuelve casi que una camisa de fuerza. Y sabemos, lograr que el gobierno cambie algo es muy difícil. Mientras que, si a medida que se va dando el camino de formulación vamos participando, discutiendo y van quedando las cosas en firme, con mayor seguridad se van a poder realizar.

Guillermo Ulloa:
Totalmente de acuerdo con lo que han manifestado tanto Benjamín como Germán. Primero que todo, los planes de ordenamiento territorial, si no se les hace seguimiento, si no tienen un gerente que ejecute, quedan —como dice Germán— en palabras muy bonitas y en unos sueños de ciudadano.

¿Tú crees que Planeación no debe hacer ese papel?

Es que no lo hace. Planeación formula el plan de desarrollo, el POT, a diez o doce años, con escenarios bonitos, escenarios de ciudad, pero en la ejecución… Yo lo sé. Los famosos anexos de 2014, que eran más de cien: ¿cuántos se ejecutaron en estos doce años? Yo pensaría que más de la mitad quedaron sin ejecutarse.

Por lo tanto, volvemos a las palabras bonitas —como dice Germán—, a la formulación de la ciudad que queremos. Y aquí hay otra situación que veo en este plan, que para mí no ha sido fácil de entender: ¿cuál es la visión del famoso Plan 500?

Es la actual administración: el plan de Diana Rojas, del alcalde Eder, de los 500 años de la ciudad.

¿Crees que se excedió en el tiempo? Porque ya llevan quince, dieciocho meses y nada.
Y nada. No hay nada. Entonces no sé cómo van a manejar esos dos planes: los doce años que se va a formular y la famosa planeación a cincuenta o sesenta años, la supuesta planeación de Cali 500 años.

Ramiro Varela:
Doctor Pablo Borrero, usted ha tenido muchas inquietudes sobre el POT; de hecho, esta reunión la gestó por su iniciativa y la de la doctora Luz Betty Jiménez de Borrero. ¿Qué nos dice al respecto?

Pablo Borrero:
Habría que preguntarse por qué y para qué un plan de ordenamiento territorial. Resulta que el territorio es la base física del Estado —nacional, departamental, municipal o distrital— y, sobre esa base, se debe regular una serie de funciones que deben cumplir las autoridades.

Por ejemplo, en este momento, con los cambios que se han producido en materia político-administrativa —dividir las ciudades en localidades—, hay que pensar en todas estas cosas, porque los nuevos alcaldes van a ejercer su competencia en un territorio con características específicas. Por eso la importancia de elaborar un muy buen POT.

Además, el POT —como ustedes lo saben— tiene que ver con la prestación de los servicios públicos, el transporte, la movilidad, el medio ambiente y una serie de elementos fundamentales para construir un orden racional y lógico, y no como lo que viene sucediendo en Cali, que lamentablemente ha crecido de manera espontánea y ha generado cualquier cantidad de situaciones de caos.

Los alcaldes generalmente se remiten a hacer lo suyo —sus propios planes— y no hay una relación con el desarrollo de un orden establecido, con programas y planes definidos en ese sentido. Quiero aprovechar estos pocos minutos para hablar, aunque sean dos palabras, sobre algo concreto.

En Cali, desde hace algún tiempo se viene hablando de renovación urbana. Como saben, la ciudad creció de manera espontánea y hoy esa forma de crecer…

El POT exige un orden especial y su cumplimiento. Por otra parte, hay algo muy importante…

Mire, de acuerdo con la Constitución Política y Económica del Estado Social de Derecho, las autoridades —a nivel nacional, departamental y municipal— tienen que garantizar la participación de los ciudadanos en aquellos asuntos de interés general. Este es un asunto de interés general. Por eso nosotros, desde la veeduría, hemos planteado la necesidad de que, como se trata de una cuestión de interés general, se garantice la participación ciudadana a través de cabildos.

Yo creo que es necesario que los ciudadanos que conocen y viven los problemas participen en la discusión de esos problemas. ¿Cabildos por comunas o por barrios? Podrían ser por comunas o por barrios, no sé, pero sería muy importante vincular a los ciudadanos al estudio de estos proyectos. Sé que ya se han hecho 1.500 o 2.300 reuniones con expertos y con personajes para tratar el asunto; ahora están discutiendo los ajustes técnicos con la CBC y luego el alcalde hará un proyecto que pasará al Concejo Municipal, y allá habrá una participación de dos minutos para cada ciudadano que quiera intervenir. Eso no es suficiente. Si queremos realmente ampliar la democracia participativa, debemos invitar a los ciudadanos —a través de sus juntas comunales, las JAL o las comunas— a hacer cabildos.

Nosotros estamos promoviendo esa idea y, por ejemplo, el presidente de la Junta Comunal del barrio San Pascual se ha comprometido a estudiar esa posibilidad y a ver si se hace un cabildo para que los ciudadanos intervengan en este caso.

Yolanda Varela:
Ustedes han tocado un punto neurálgico para Cali. Para mí, el sector más urgente es educación. Aunque el ente rector de la política pública es el Ministerio de Educación y las secretarías adoptan los planes del ministerio, las regionales no tienen la iniciativa —como planteó la Ley 115— de adaptar el currículo a las circunstancias del territorio.

¿Existe un diagnóstico de qué tipo de educación necesitan los nuevos ciudadanos caleños? ¿Cuál es el perfil de ciudadano caleño que queremos formar? No hay claridad al respecto. Tampoco conozco un diagnóstico puntual sobre educación en el territorio. Si ustedes lo conocen, háganlo saber.

Educacion hace parte del ordenamiento del territorio. el ente territorial tiene que comprometer al sector privado y a todos los actores de la educación. Los colegios públicos cumplen la media técnica —muy importante—, pero está desfasada frente a las necesidades de la ciudad. Hacen falta estructuras de bienestar, de respeto a la ciudad, de ética ciudadana. Como esta es una ciudad de inmigrantes, el Estado debe prepararse para que quien llegue se adapte y adopte las políticas; aquí llega gente de todas partes a comportarse como quiera.

¿Para qué nos formamos? ¿Para qué nos educamos? Para tener un comportamiento que aporte a la cultura cívica. Hay muchos vacíos: en formación docente, en bienestar de niñas y niños, en cómo se adopta el currículo. En países desarrollados se da importancia a la historia; aquí el Ministerio borró de un plumazo la historia. El territorio debería diagnosticar y priorizar áreas clave. Son muchas las cosas que hay que cambiar.

Luz Betty Jiménez:

¿Por qué un Plan de Ordenamiento Territorial en este momento crucial de la vida de Cali? Porque hay un caos inmanejable. Es una ciudad realmente invivible y ya hemos tenido dos POT. ¿Qué ha pasado? No se han cumplido metas ni programas.

Falta un diagnóstico adecuado y falta articular, como lo manda la Ley de Ordenamiento Territorial, lo nacional con las realidades territoriales, sociales, económicas y ambientales de Cali. Hoy, y lo dice el Plan Nacional de Desarrollo, el ordenamiento debe hacerse en función del agua. El problema climático es grave: Cali, con siete ríos, se está quedando sin agua. Dicen que hay agua subterránea, sí, pero eso tiene costos y particularidades.

Aquí la CVC —con todo respeto— solo piensa en el río Cauca y los ríos que nacen en Farallones. La formulación del POT debe empezar por respetar el agua: acuíferos, humedales, todo. Además, no es solo lo de Cali distrito con localidades —porque a la Topa y Tolondra nos lo van a imponer—, sino también el enredo del AMSO. Este POT es la base para el POT del AMSO. ¿En función de qué se está haciendo el ordenamiento? Con todo respeto, parece en función de las grandes constructoras, que son un grupo de presión enorme; los ciudadanos solo obedecemos.

Esto debe mirarse con cuidado. Ordenar el territorio no es solo urbanizar: es economía, lo social, la educación. ¿Dónde estarán realmente las escuelas? ¿Quiénes irán allí? La mayor parte de Cali es rural y buena parte está en áreas protegidas. Es un deber ciudadano empoderarnos: no se cumplen los principios de la Ley 388 sobre función social y ecológica de la propiedad. Las cargas nos quedan a la ciudad; los beneficios, a los constructores, que además hacen Vivienda de Interés Social con subsidios del Estado, trayendo más gente y engordando la ciudad. No hay agua suficiente y siguen “invitando al pato a nadar”.

Ramiro Varela:

Arquitecto Benjamín Barney, si tú fueras alcalde de Cali, ¿ese plan de ordenamiento territorial qué tendría como proyecto número uno?

¿Qué proyecto impulsaría usted como alcalde de Cali?

Benjamín Barney:
El plan de ordenamiento territorial debería ser un plan que realmente sea un plan. No un plan sobre un territorio que no se sabe cuál es. Debe implicar una acción política, tener en cuenta la geografía, la historia, lo social y la acción política.

Ramiro Varela:

¿Por qué no lo plasmamos aquí como una gran propuesta tuya, ya para aterrizar eso que acabas de decir, de lo general a lo práctico, para el futuro de la ciudad?

Benjamín Barney:
Creo que, primero que todo, tiene que haber un área metropolitana de verdad. Mientras no haya un área metropolitana oficializada, no puede haber un plan sobre esa área. La propuesta de los dos ejes viales es comenzar a organizar esa área metropolitana. De ahí su importancia.

Ramiro Varela:

¿usted sería partidario de que Cali se despoje de esa titularidad de capital del departamento y se le entregue a Buga, para mejorar el ordenamiento territorial vallecaucano?

Benjamín Barney:
Por supuesto. Creo que a Cali le han pasado dos cosas muy malas. Una fue cuando se pasó la capital del departamento de Buga a Cali. En ese momento, Cali sería una ciudad como Buga, y Buga sería un desastre como Cali.

Germán, ¿qué proyecto impulsarías dentro del POT de la ciudad?

Germán Arboleda:
A ver, yo impulsaría tres cosas. Primero, a título personal —porque ha sido un sueño que desafortunadamente no se ha podido concretar—, es definir un gran parque para Cali, un parque metropolitano. La ciudad ya cuenta con un número suficiente de habitantes, y si le agregamos los del área metropolitana, tener un gran parque le daría respiro a todos los caleños y a los municipios cercanos los fines de semana, festivos, etc. Ese sería el primer deseo: buscarlo y ubicarlo bien dentro de toda la geografía del POT.

Ramiro Varela:
¿Dónde crees que debe ser ese parque metropolitano?

Germán Arboleda:
Inclusive ya se habló del área de Navarro. Hay un macroproyecto de interés social que se llama Santa Fe, y precisamente por tener que respetar algunos determinantes ambientales, debe dejar muchas zonas sin construir. Ahí se podría tener un parque. Ese proyecto está por los lados de, por el Hormiguero. Este plan —no plan parcial, sino macroproyecto dirigido por el Ministerio de Vivienda— genera un macroparque, no un parquecito, que podría ser el parque metropolitano. O, en su defecto, ubicarlo en la zona de Navarro.

Ramiro Varela:
¿La base aérea la descartas?

Germán Arboleda:
Pues yo no quisiera —y eso es un deseo personal— que la base aérea se retire de Cali. Eso le da cierto señorío a la ciudad. Si sacamos esa base y llenamos eso de vivienda de interés social, no tiene sentido. Yo aceptaría que se sacara siempre y cuando quede establecido —y puede ser a través del POT— que eso será una zona verde, un parque, y no se utilizará para desarrollo urbano ni para vivienda.

Bueno, quiero terminar. El segundo punto que pediría es revisar muy bien la estructura vial básica de Cali y, sobre todo, su sistema arterial. Hemos sido muy olímpicos, tengo que decirlo. Desarrollamos por los lados de la vía a Puerto Tejada muchos planes parciales sin tener claridad en cómo se va a mover la gente. Hay un cuello de botella que no se ha podido resolver. La verdad es que en Cali nadie está pensando en la movilidad. Cali está totalmente olvidada en términos de movilidad.

Benjamín Barney:
Hace años propuse un parque metropolitano con un lago y todo en la base aérea, conservando la escuela. Lo que hace que se mantenga todo ese territorio son los aviones de combate, que podrían estar en Medellín o Bogotá.

Benjamín Barney:
Conservando la base aérea y, por supuesto, no construyendo nada, sino un parque. Lo del lago es muy importante. Allí hubo un humedal, del río Cauca.
El parque metropolitano, además, estaría en la mitad, lo cual es una ventaja.

Ramiro Varela:
Germán, tú eres experto en infraestructura urbana y vial. Ante el fracaso del MIO, ¿crees que valdría la pena revivir la idea de un metro para Cali?

Germán Arboleda:
El metro tiene una connotación. No es una solución única a la movilidad masiva; es un componente más. Cali podría pensar en su metro y empezar a diseñarlo, tener un planteamiento claro. Ya es una ciudad grande, más grande que muchas que tienen metro, así que ya se justifica.

Pero en paralelo, el transporte en bus —llámese MIO, más cumplimiento, etc.— debe fortalecerse. Acabo de venir de Londres, donde está el mejor metro del mundo. Pero cuando uno sale del metro, ¿qué encuentra?

Germán Arboleda:
Sí. El metro está casi todo subterráneo. Es impresionante. Después de 45 años volví a Londres, y esos 45 años los he vivido aquí, en América Latina, con toda su problemática. Y encontré un metro ampliado, con más líneas, pero lo más impresionante fue la red de buses. Si uno quiere hacer el viaje en bus, lo encuentra a una o dos cuadras.No se percibe esa red de buses, porque está muy bien diseñada y mantenida. La red vial está en buen estado, lo que hace que el tránsito de los buses sea suave y cómodo. Y quiero terminar. Hablé de tres cosas.

Uno: el parque. Dos: revisión de la infraestructura vial arterial. No podemos pensar en expansión sin tener clara la red vial necesaria. Y tres —que lo trajo Yolanda y me pareció muy importante—: si yo fuera alcalde de Cali, lo primero que haría sería mejorar toda la infraestructura escolar, y dentro de ella, todo lo que territorialmente necesita el sector educativo.

Con buena infraestructura escolar, cambia la mentalidad de los niños. No podemos pensar en niños sanos si estudian en escuelas deterioradas, sin baños adecuados, sin infraestructura deportiva. Esos serían mis tres puntos claves dentro de una propuesta de POT.

Ramiro Varela:
Estoy tan inmensamente feliz con este debate que pienso, seriamente, que aquí están todos preparados para ser alcaldes y alcaldesas de Cali. Lo digo con seriedad porque conocimos mucho al alcalde Eder, conocimos al alcalde Armitage.

Entonces, Guillermo, tu propuesta de ciudad en este POT.

Guillermo Ulloa:
Primero que todo, si estamos pensando en 50 años —tú y yo regresando de Londres después de 45 años—, tenemos que pensar en la región. Se habló del AMSO. El AMSO es una goterita que no se sabe si va a funcionar ni si los tres municipios van a funcionar. El planteamiento del alcalde debe ser invitar a todos los que forman parte de una gran zona metropolitana. El POT no puede ser solo de Cali, debe ser zonal, del sur del departamento y del norte del Cauca, para conformar la verdadera ciudad.

La ley lo permite. Si la ley lo permite, con mayor razón. Ahí está el futuro a 50 años, y con ese futuro uno piensa en el “cómo”: el agua, la infraestructura vial metropolitana, zonas verdes, incluyendo el parque natural farallones como gran parque urbano. Y de ahí, entramos en lo social: dotación en salud, educación, deporte, recreación, formación y capacitación deportiva. Eso es lo que necesitamos.

Si no tenemos un proyecto de ciudad, si no pensamos más allá de los 12 años… Ya llevamos 25 años desde el POT del 2000, y no vemos que la ciudad se piense a mediano o largo plazo. Me preocupa esa mentalidad cortoplacista: cada alcalde llega con su plan de gobierno, su plan de desarrollo, y no alcanza a ir más allá del año cuatro. El próximo alcalde llega, borra lo anterior, y arranca de cero otra vez.

Entonces, si no tenemos un plan de ciudad-región a 50 años, estamos perdiendo tiempo.

Pablo Borrero:
Bueno, a mí me parece que, en este momento, es necesario pensar en ese gran proyecto de la renovación urbana, no solamente del centro de la ciudad, sino de los barrios periféricos que circundan al centro. Es importante porque esta es una alternativa que se impone en todas las ciudades que van creciendo y se convierten en metrópolis. No podemos pensar que las soluciones de vivienda, transporte y servicios públicos se hagan sobre la base de expandir la ciudad; eso solo genera una cantidad de problemas.

La renovación urbana es una realidad y hay que apostarle de lleno, más que a cualquier otra cosa. Pero la renovación urbana debe hacerse con la gente que vive en el centro y en los barrios contiguos: con habitantes, comerciantes, negocios y la economía de servicios, no como lo están haciendo ahora.

¿Qué están haciendo? Desplazar a la población raizal de hace 40, 50 u 80 años, prácticamente fundadores de Cali. ¿Qué ha generado eso? Por ejemplo, en la renovación del centro, barrio San Pascual y El Calvario: sacaron a la gente —gente pobre, sin mayores recursos— de una zona deprimida. Les pagaron poco por su propiedad; allí se cometió una gran trampa. Ese sector era estrato 3 y lo bajaron a estrato 1 para adquirir las propiedades a bajo precio.

Ahora están expulsando a la gente. Esa población se fue a formar tugurios: recorran San Bosco, Santa Librada, Bretaña… todo se ha “tugurizado”; en una casa viven 30 personas. Muchos planificadores hacen elucubraciones lindas en su cabeza, pero no ven la realidad que padecen quienes habitan esos sectores.

La renovación urbana no puede hacerse solo desplazando población: debe hacerse con la población. Detrás de todo esto hay un gran negocio: no construye el Estado, sino contratistas, grandes urbanizadores y dueños de tierra que se apropian del suelo para hacer su negocio. No es lo mismo un local de dos pisos que un edificio de veinte para alquilar.

Me dicen habitantes de San Pascual que la mayoría en esos nuevos bloques no son caleños; algunos compran solo para alquilar por quince días o un mes a turistas, imitando lo que pasa en Bogotá y Medellín. Ese es el gran negocio.

Pablo Borrero:
Ahora bien, el alcalde a veces dice que va a peatonalizar todo el centro porque Cali ya es una ciudad turística; otras veces dice que no.

Últimamente dictó un decreto para arrendar espacio público: un comerciante en la Plaza de Caicedo puede pedir que la mitad del andén sea suyo para exhibir productos. Eso ya pasa en el Parque del Perro: hay calles cerradas para negocios. Se legaliza entregar el andén.

Ramiro Varela:
Pero en las ciudades modernas todos lo hacen.

Pablo Borrero:
El problema no es si lo hace Zutano o Mengano; con éxito, sí, para los comerciantes. Pero desplazan habitantes y afectan a pequeños comerciantes. Cali, tras estar en manos de transportadores, ahora la dirigen grandes urbanizadores, dueños de tierra y negociantes de raíz, con voceros en la administración —empezando por el alcalde— y en gremios como Camacol. La gente no participa. Ejemplo: las famosas 21 megaobras. ¿A quién se consultó ese plan fracasado? ¿A quién benefició? A contratistas y negociantes de propiedad raíz.

Por eso insisto: reflexionemos sobre la ciudad en que vivimos. Somos raizales de Cali, vivimos y queremos morir aquí; nos preocupa lo que pasa, que dirigentes y gremios prioricen el interés particular sobre el social. Por eso mi esposa, Luz Betty Jiménez de Borrero, y yo pedimos cabildos para que la ciudadanía plantee problemas y proponga soluciones, y sobre esa base se tomen decisiones.

Luz Betty Jiménez:
Cuando usted pregunta ahora cuál es el interés y qué propondríamos los ciudadanos que estamos aquí, si fuéramos alcaldes, realmente no podríamos proponer algo coherente porque no tenemos claridad sobre cuál es la visión que este alcalde le quiere imprimir a la ciudad. Lo que deducimos y vemos por lo que está plasmado en documentos y en otro tipo de acciones es: construcción, construcción y construcción. No les importa la movilidad, no les importa el agua, no les importa la seguridad alimentaria.

Y aquí, repito, con toda el área rural, que es la mayor parte de la superficie de la ciudad… Y no obstante, el Plan de Desarrollo Nacional de este gobierno tiene como metas el agua y la seguridad alimentaria. Pero aquí creen que seguridad alimentaria es permitir unos antejardines, en unos barrios por allá lejanos, para que siembren árboles frutales o tomates.

Hombre, eso es importante, pero la seguridad alimentaria de una ciudad y de una región va mucho más allá.

Además, venimos con una visión impuesta: Cali turística. Entonces, ahora la idea es convertir casas y apartamentos en hoteles por ocho días o quince días, porque eso es rentable. Pero eso genera otras problemáticas, como la prostitución, que se tiene callada. Es decir, una serie de problemáticas que la ciudad no está viendo, sencillamente porque no hay posibilidad de discutir estos temas.

Si queremos hacer formulaciones de ciudad, debemos tener en cuenta qué va a ser Cali a los 500 años de su fundación. ¿Qué va a ser de la región? Ese enredo que yo llamo el “enveleco” del AMSO, que lo hicieron express, sin discusión ciudadana, impuesto desde Bogotá por unos congresistas con argumentaciones que no correspondían a la actualidad.

Entonces, hay dos cosas fundamentales:

La ciudad no se puede seguir hinchando, así sea ciudad-región, así sea algo improvisado y anárquico, atrayendo gente simplemente para que compre vivienda, beneficiando solo a algunos. No hay equilibrio de cargas y beneficios.

No se está pensando en movilidad, que es un eje estructurante del ordenamiento territorial. No se está pensando en la cultura ni en el patrimonio. Y el patrimonio no es solo decir “la iglesia de La Merced”, es mucho más: es conocer la historia, entender por qué es importante y qué debe hacerse en el centro de Cali.

Están pensando en construir moles de concreto. El paisaje es un derecho colectivo garantizado por la Constitución. En el Plan Nacional de Desarrollo también se habla de paisaje y medio ambiente.

Han cambiado los microclimas. Quienes vivimos en el oeste lo sabemos. El microclima cambió. Y mis amigos en Pance están sin agua, rodeados de edificios altos que les arrebatan la vista a los Farallones, y son justamente los que menos impuesto predial pagan.

Los “bobos” somos los que sí pagamos predial y nos arrebataron paisaje, medio ambiente, agua y tranquilidad. Porque además de esa proliferación anárquica de edificios, hay ruido, hay estrés, hay contaminación. Todo eso deteriora la calidad de vida. Eso no lo tiene en cuenta el alcalde.

Y eso es lo que tenemos que ver para estructurar un verdadero plan de desarrollo que cumpla con los fines y principios, no solo de la Constitución, sino de la parte general de la Ley 388.

Ramiro Varela:
Yolanda, como alcaldesa, ¿cuál sería tu proyecto? Aunque Germán ya eligió todo…

Yolanda Varela:
Ustedes han hablado de temas muy importantes, pero lo más triste es que ni en el plan pasado —si es que hubo—, ni en el futuro, vamos a tener lo que dice la ley: un desarrollo sostenible, armónico, que responda al bienestar social de la comunidad.

Con todas las falencias que tenemos en educación, perdiendo cada vez más en las pruebas Saber y en las pruebas Pisa… Ahí están los datos.

Ramiro Varela:
Yolanda, Cali está en el puesto 25, y Quibdó en el 23, en pruebas Saber.

Yolanda Varela:
Gravísimo. Y siguen llegando inmigrantes, y no tenemos ni en física, ni en infraestructura, ni en nada. Si no se plantea eso como un plan de verdad, que un alcalde responda a las necesidades propias… Ustedes han dicho cosas hermosas, como lo de los parques.

Es triste lo que pasa en Cali. Visiten un centro comercial un domingo: medio Cali va allá a comerse un helado, a recrearse sin tener que comprar. Veo Jardín Plaza, por ejemplo. Eso demuestra la necesidad de espacios.

Por eso, lo del agua y los parques es maravilloso. ¡Qué rico que los caleños tuvieran dónde oxigenar sus vidas y sus pulmones!

Luz Betty Jiménez:
Mira, lo que estás diciendo de los parques es importantísimo, siempre y cuando sea para el disfrute colectivo y no para la privatización.

Yolanda Varela:
Termino con una frase de Platón. En Grecia, en su época, llegaban mercancías del Oriente: oro, tapetes… Y los discípulos de Platón se burlaban de él porque no compraba nada. Le decían: “Maestro, venimos a burlarnos de usted porque mira, y mira, y no compra nada”.

Y él les respondía: “Sí, vengo a censurarme de que no necesito nada para ser feliz”.

Eso mismo hacemos los caleños: miramos, miramos y no compramos nada. Con eso quiero decirles que, prácticamente, sí… la verdad.

Ramiro Varela:
Bueno, entremos a los cinco minutos finales. Cada uno, una propuesta de ordenamiento territorial para el alcalde, en concreto.

Benjamín Barney:
Primero, el área metropolitana. Segundo, la región del Valle Alto del Río Cauca. Tercero, implementar el crecimiento de las otras ciudades. Esta es una región de ciudades, hay que retomar eso: que no crezca tanto Cali, sino que crezca más Palmira.

Yolanda Varela:
No, ¡lo que ha crecido! Está creciendo Palmira…

Benjamín Barney:
Eso es lo ideal. Que crezca Palmira, que crezca Buga, que crezca Candelaria, y no Cali. Exactamente.
Y, tercero, reitero lo que dije al principio: que se vea cómo se va a realizar ese plan y cómo se va a controlar una vez realizado.

Germán Arboleda
A ver, yo pensaría en una cosa más técnica. Yo casi que exigiría que, una vez se definan los grandes proyectos que va a tener la propuesta del Plan de Ordenamiento Territorial, se tenga dentro de la infraestructura vial que plantee ese mismo POT un modelo de movilidad que garantice que, con esos proyectos —incluyendo todos los planes parciales actuales y futuros, y los desarrollos en zonas de expansión—, la ciudad se va a mover de manera cómoda y confortable.
El municipio no se puede quedar corto en eso. Por eso digo que exigiría que ese modelo de movilidad, bien estudiado, nos lo presenten como prueba de que esa propuesta del plan va a ser funcional.

Guillermo Ulloa:
Yo vuelvo a insistir en la calidad de un Plan de Ordenamiento Territorial. No podemos seguir importando “genios externos” cuando aquí hay suficiente intelectualidad, …académica…
¿Está hablando el surcoreano? Sí, absolutamente. Y no solamente Spinoza, que fue el gran diseñador del plan actual en el 2014, vino, formuló el plan como director de Planeación y se fue. No lo echaron.
A mitad de camino le tocó al alcalde echarlo. ¿Por qué? Por la “gran familia”. Entonces, si seguimos importando, como ha hecho este alcalde que importó su gabinete, pues nunca vamos a tener ese fervor, ese cariño del que hemos hablado en esta mesa, porque somos los que vivimos… y vamos a morir en esta ciudad.

Pablo Borrero:
Bueno, yo, con todo el respeto que se merecen mis amigos aquí en la mesa de diálogo, quiero insistir e invitarlos a reflexionar sobre la propia realidad que vivimos en la ciudad de Cali. No me opongo, ni más faltaba, a que se hagan grandes parques metropolitanos, pero la propuesta concreta, en 50 segundos, es esta:
Primero, hay que partir de la realidad, de los problemas que tenemos. Por eso insisto en la celebración de cabildos.
Yo sí sería partidario de que, si es posible, incluso desde la propia revista, se estimule la posibilidad de que las juntas comunales o las JAL promuevan cabildos con el propósito exclusivo de que la gente participe en el análisis del Plan de Ordenamiento antes de que entre al Concejo Municipal. Porque ya después de que entre a la corporación, va a ser muy difícil que la ciudadanía participe ampliamente.

Luz Betty Jiménez:
Insisto e invito a no caer en lo mismo de los últimos 25 años con planes de ordenamiento territorial, donde lo único que ha habido es más caos, más hinchazón. Cali se convirtió en una fábrica de pobres, porque eso es: atrayendo más y más gente que nos toca subsidiar.
Claro, con solidaridad, nos toca. Comparto lo que dice Pablo: invitemos y exijamos nuestros derechos como pueblo soberano. Esto no tiene color político ni ideológico ni nada.
La Constitución dice que tienen que oír nuestras voces. ¿Quién? La Administración Municipal. ¿Qué? ¿Cuál es el enfoque que se le va a dar a la ciudad?
Tenemos que hacer un plan en función del agua y la seguridad alimentaria, que no se está contemplando en esos diagnósticos, ni en las formulaciones del nuevo plan.
Porque lo otro es caer en retazos, como en una piñata: cada uno propone esto y aquello. Y mientras tanto, los parques se están privatizando.
Tenemos que ordenar de verdad el territorio de Cali y la ciudad-región. Eso hay que discutirlo, porque es importante, y la Constitución lo respalda.
No podemos seguir con improvisaciones y propuestas sueltas al gusto de cada quien.

Yolanda Varela:
Se han dicho cosas muy importantes, pero yo creo que la génesis histórica de esto es un problema ideológico. Me encantaría que algún día, en enero, tratáramos ese tema en esta mesa.
¿Por qué? Porque todos estos males en la planificación vienen desde el Estado centralista. Y con la Ley de Navarra y la elección popular de alcaldes, se agravó y se debilitó el poder del departamento.
Esa falta de articulación entre nación, departamento y municipio nos tiene completamente desarticulados.
Y eso genera un desperdicio de recursos económicos.

Ramiro Varela:
Muy brevemente. Me dejaron solo 59 segundos para mi proyecto.
Sin economía, no hay nada.
Recojo la propuesta de Guillermo y la de toda la vida de Benjamín: que nuestra visión metropolitana sea amplia y generosa, con un enfoque vallecaucano.
Unir el desarrollo territorial con la región es imperioso para Cali, para reducir la presión y el centralismo.

Cuando éramos niños, nuestros abuelos y padres nos enseñaron la importancia de Buenaventura. Hoy mis hijos de 25 y 27 años no conocen Buenaventura, ni les interesa.
En muchas instituciones educativas que hemos visitado con temas deportivos, Buenaventura no hace parte del imaginario de los jóvenes.

Cali tiene que volver a ser ciudad cruce de caminos, como nos enseñó Benjamín: Cali-Buenaventura-Canal de Panamá. Ese contexto internacional debe volver a funcionar.

Propongo una gran zona franca en ese triángulo equilátero: Cali – Buenaventura – Buga – Cali. Eso es necesario para el desarrollo económico. Y puede replicar las ventajas competitivas de las grandes regiones de China o India, que no son solo industria con altos requisitos, sino que generan empleo juvenil a través de la microelectrónica, entre otros sectores.

Que ese triángulo esté unido por tren, por dobles calzadas.
Y me excuso con el señor alcalde, se lo he dicho en privado: el tren de Zacarías a Jamundí es importante, sí, pero más importante es resolver el transporte en los 400 barrios y asentamientos subnormales de Cali.
Eso sí tiene que ver con el ordenamiento territorial.

Ramiro Varela:
Mi gratitud enorme a todos ustedes. Han hecho unos planteamientos muy importantes.

La sumatoria de lo que todos han dicho… es impresionante. La riqueza conceptual que hay aquí es enorme. Y nuevamente, muchas gracias a todos ustedes.

Redacción