El pasado mes de abril (2025) la firma encuestadora INVAMER publicó su medición bimestral de medición de favorabilidad de alcaldes de las principales ciudades. No sorprendió el primer lugar logrado por el burgomaestre de Medellín Fico Gutiérrez con un 77% superando en ocho puntos la anterior medición. Su postura frente al desgobierno nacional, sus ataques frontales en contra de su antecesor Daniel Quintero y la conectividad con sus gobernados le dieron una bajísima desaprobación de apenas 21%. 

En favorabilidad, fue seguido por el barranquillero Alejandro Char (75%), el cartagenero Dumek Turbay (66%), el bumangués Jaime Andrés Beltrán (56%) y al alcalde bogotano Carlos Fernando Galán (42%). El alcalde Eder se desplomó a un 31%, superado aun por el presidente Petro que registró un 37%. 

Las buenas intenciones de Eder han quedado en palabras. Ha incumplido reiterativamente con sus promesas de campaña de mejorar el sistema de transporte masivo, inversión social y realizar cambios estructurales en EMCALI, especialmente en el componente de Telecomunicaciones, cuyas perdidas opacan la gestión de las otras áreas. 

No es fácil para el alcalde Eder al tener la oposición constante de su antecesor Ospina, quien, como un cernícalo, sumado a las concejalas del Pacto Histórico, critican cualquier actuación de la administración. Aprovechan sus tarimas mediáticas para desviar la atención a lo que los caleños conocieron como la peor administración de los últimos tiempos. Se pavonean descaradamente ante la inoperancia de los entes de control de los procesos adelantados en su contra lanzando cortinas de humo de desprestigio.

Pero quizás el más grave error del burgomaestre, dada su inexperiencia publica, es desconocer el talento humano local, importando funcionarios con equivocados perfiles y poco conocimiento de la ciudad, desconectados con la comunidad y nula experiencia de la complejidad de gobernar el aparato estatal. 

No ha podido consolidar un segundo nivel articulador. La relación política la dejó en cabeza de neófitos funcionarios. La vicealcaldía, aquella posición encargada de velar administrativamente el quehacer diario, totalmente acéfala. La dirección de Planeación sin visión de mediano y largo plazo, con funcionarios bien intencionados pero que al cumplir la curva de aprendizaje son reemplazados. Secretarías de impacto social en cabeza de inexpertos funcionarios cometiendo infantiles equivocaciones de contratación y sin proyección de ciudad. 

Estos errores administrativos obnubilan las buenas gestiones logradas en registrar los más bajos indicadores de homicidios en décadas, la recuperación de la malla vial, la confianza el concejo municipal ha depositado en él y la amabilidad de su personalidad. 

No será fácil y le será imposible recuperar en tres años la favorabilidad y aceptación de sus colegas alcaldes sí no cambia la estructura organizacional, su forma de administrar y aprende a escuchar a sus gobernados. 

Sócrates esbozó su principio universal filosófico de gobernar en sencillas palabras. 

“Es el arte de buscar el bien común a través del diálogo, la razón y la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones, basadas en la virtud y el conocimiento”.

Guillermo E. Ulloa Tenorio

Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.