El éxito de los países altamente desarrollados e industrializados y por ello con altos ingresos, se basa principalmente en la calidad de su educación, que no solamente habilita a la juventud para cumplir bien su oficio, sino que crea interés en el estudio y la investigación de nuevos desarrollos en todos los campos.

El daño que FECODE le causa al país, al supuestamente defender los intereses de los maestros no permitiendo la evaluación de lo que enseñan, es enorme. Una buena educación requiere de buenos y exigentes maestros para lograr la adecuada formación de los estudiantes en la escuela primaria y el bachillerato. Ninguna organización deja de vigilar el rendimiento y calidad de las labores de sus empleados, pues de esa calidad depende el éxito de la empresa u organización. Es igual que en los servicios personales de abogados, arquitectos, médicos, ingenieros, etc., de su conocimiento y calidad en el servicio depende el éxito profesional y su clientela. Eso todos lo tenemos claro.

Pero cuando lo que se enseña en las escuelas públicas del país no se vigila y no se califica, lo que se enseña es algo similar a la empresa que no controla la calidad de sus productos, de ello depende su fracaso. Nadie compra productos de los que se sabe su calidad es defectuosa.

Hemos conocido los comentarios de algunos profesores de universidades oficiales, sorprendidos por el bajísimo conocimiento de los bachilleres en comprensión de lectura, ortografía e ignorancia de temas elementales.

Reiteramos que sin una educación de calidad nuestro país nunca abandonará el subdesarrollo, ya que ni innovamos, ni creamos nuevos productos. Las empresas que tienen éxito son cuidadosas en escoger su personal, vigilan su rendimiento y sobre todo sus conocimientos y creatividad. Nadie acude a un médico, abogado, contador o arquitecto sin prestigio, hacerlo es comenzar mal o como se dice, salir con el pie izquierdo.

Si a la problemática de la pésima calidad de la educación pública agregamos el actual desgobierno, experto en dar palos de ciego en busca de respaldo populachero, cada día estaremos más atrás en el subdesarrollo. No olvidemos que nunca se puede cosechar sin sembrar.

Nicolas Ramos Gómez

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP