El tráfico caleño es cada vez más caótico. El reciente anuncio del alcalde Eder sobre solucionar la discrepancia contractual de la semaforización inteligente es bien recibido, y es un principio para aportar, en parte, a la solución. Lamentablemente, a punto de iniciar el último año de gobierno, aún no han comenzado algunas de las obras de infraestructura vial previstas y financiadas con el empréstito aprobado por $3,5 billones.
En los últimos meses, la ciudadanía observa una menor actividad de la autoridad de tránsito en operativos de verificación documental, de cumplimiento normativo del parque automotor y en la eventual recuperación de ingresos provenientes de procesos sancionatorios no cancelados.
El irrespeto y el incumplimiento de las normas básicas de convivencia y responsabilidad generan mayor agresividad e intolerancia entre los conductores, lo que se traduce en una anarquía ciudadana.
Quizás uno de los factores que más influyen en este panorama es la falta de educación de los propios conductores. Sería importante legislar la obligatoriedad de asistir a cursos de actualización y capacitación cada vez que se renueven las licencias de conducción, y no solo cuando se asista por obligación.
Otro aspecto de la convivencia ciudadana que las autoridades deben abordar es el incremento casi exponencial del parque de motocicletas. No solo empezar por la educación del conductor, pues es lógico suponer que, en la mayoría de los casos, es la primera vez que conduce un vehículo. La capacitación de cientos de miles de personas que encuentran en las motocicletas un sustento y una solución individual a su necesidad de transporte es un buen comienzo para la convivencia ciudadana.
A lo anterior, es importante que se sumen los cada vez más numerosos servicios de mensajería y de entrega a domicilio, y su creciente uso, fundamentado en la facilidad para el usuario y en el trabajo formal remunerado del conductor. Igual importancia merecen los mototaxis, que brindan una solución individual a la necesidad de transporte de miles de ciudadanos que la requieren y la usan de forma permanente.
Con frecuencia se observa a conductores de motocicletas buscando direcciones en sus dispositivos móviles, despojándose del casco protector mientras conducen y obviando la regla de seguridad más sencilla. Cada vez es más frecuente la irresponsabilidad de jóvenes conductores y parrilleros que no usan casco protector y hablan por celular mientras conducen.
No se trata de sancionar la irregularidad; más bien, es importante velar por la seguridad ciudadana, que cada día está expuesta a siniestros viales cada vez más graves, a veces mortales, en los que la imprudencia de los propios conductores está involucrada.
Por lo anterior, es importante la educación formal de conducción vial, enseñando normas, técnicas y comportamientos que garantizan la circulación segura de conductores, pasajeros y peatones en la vía pública
Guillermo E. Ulloa Tenorio
Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.