Debo confesarlo soy admirador muy pasivo del futbol, prefiero una carrera de bicicletas a ir a un estadio, he preferido esperar horas “a la vera del camino” y ver pasar raudos a mis ídolos del ciclismo a estar en el loco bullicio de un estadio.

Teniendo en cuenta lo anterior escribo lo que he vivido en este mundial:

1. Me ha sorprendido y alegrado muchísimo la presencia de mis compatriotas en las ciudades extranjeras donde jugó la selección, toda una belleza amarilla,

2. Me ha emocionado escuchar el canto del himno nacional a pleno pulmón, en los estadios,

3. Las calles en Colombia son todas de color amarillo,

4. Cuando juega la selección todos nos reunimos y las calles espantan por su soledad,

5. Todos nos convertimos en sabios del futbol,

Ante esta preciosa realidad no podemos dejarla que ocurra cada 4 años, debemos entender que es la expresión simbólica del alma, la identidad, la memoria colectiva de lo que somos como nación debemos a través del futbol trabajar LA UNIDAD NACIONAL Y LOS SENTIMIENTOS PATRIÓTICOS que nos permita a todos generar, tener, una especie de DEBER CIVICO compartido siempre, donde la identidad colectiva y pertenencia supere al balón de futbol y nos permita crecer como sociedad, para que Colombia se convierta gracias a su selección en un país símbolo de cohesión y de orgullo colectivo donde todos nos respetemos y en el exterior nos miren como una nación con una clara expresión cultural motivo de orgullo nacional, capaz de salir de la crisis que padecemos de corrupción, violencia, etc.
Con base en toda esa emotividad que nos genera la selección podremos superar las diferencias regionales, políticas, morales,

CONCLUYO
Que gracias a la Selección Colombia:

1. Volvimos a unirnos como país,
2. Volvimos todos a tener esperanza, alegría y reconciliación nacional,
3. Queremos ser modelo de desarrollo deportivo,
4. Contamos con valores cívicos y sociales,
5. Se fortaleció la identidad, la memoria colectiva y el sentido de pertenencia,
6. No tuvimos el título mundial, pero nos dejó huella en la memoria y en el corazón de todos,
7. Somos una nación donde compartimos símbolos, emociones, recuerdos y relatos comunes,
8. El fútbol puede convertirse en un poderoso mecanismo de integración nacional.

No exagero: este mundial nos deja una excelente memoria colectiva como un gran acontecimiento histórico.
El trabajo de los directivos y jugadores se convirtió en patrimonio emocional de toda la sociedad colombiana, por ello millón de gracias nos elevaron la autoestima nacional, el sentido de pertenencia y la identidad nacional en un momento crítico de Colombia: GRACIAS.

Jorge Enrique González Rojas