Tenía un personaje nuevo para estas elecciones, algo entre Heriberto de la Calle y un consultor político quebrado, de esos que cobran en dólares pero terminan explicando encuestas en una panadería de barrio. Porque esta campaña presidencial dejó una conclusión: todos los candidatos cometieron errores, pero algunos los convirtieron en estrategia.

Y ahí están, llegando al cierre de la primera vuelta, sonriendo en tarimas, abrazando niños y bailando,  algunos sin saber danzar, mientras los estrategas se preguntan quién dañó más la campaña.

El candidato que parecía pedir permiso para ser candidato

Iván Cepeda hizo una campaña seria y organizada. El problema es que a veces parecía más en un seminario universitario de marxistas, que una candidatura presidencial. Mucha teoría y poca conexión emocional. El error de Cepeda fue creer que Petro le endosaba el 100% del 2022, que el prestigio intelectual reemplaza el carisma.

Muchos votantes lo sintieron distante y que le dio miedo ir a debates. El ciudadano quería saber si el candidato entendía el precio del arroz, la inseguridad o el transporte, y a veces recibía respuestas que parecían panel universitario. Que ausencia de carisma e imagen de guerrilleros del viejo país, Farc recalcontrante, Marquez y Santrich.

Además, cargó con otro peso: la cercanía permanente con Gustavo Petro. Eso le ayudó a consolidar un sector de izquierda, pero también le cerró puertas. Porque el gobierno tiene más de un karma, y en una eventual segunda vuelta, el petrismo tiene techo. ( Remember Argentina y Chile).

Jaime Garzón habría dicho: “Cepeda habla como si el país estuviera leyendo pie de página”.

La pregunta: En los debates de la 2ª vuelta, morderá al tigre?

Se la jugó con media Colombia y cooptó los partidos

Abelardo de la Espriella entró a la campaña, sin partido y  como un bulldozer. Eso le sirvió para hacerse visible rápido. Pero en política la 1a vuelta no siempre la gana el más bravo…el que deja menos enemigos.

Su gran error fue radicalizar demasiado el discurso para intentar meterse a la segunda vuelta. Comenzó a pelear con periodistas, candidatos y sectores que después podría necesitar. Fue error o estrategia para copar los medios….??

Una cosa es entusiasmar a la base dura y otra construir mayoría nacional.La matemática dice que puede crecer rápido con un discurso duro. Pero el elector  moderado suele desconfiar del candidato que parece estar siempre en combate.

Jaime Garzón seguramente habría resumido así la campaña: “Abelardo no hizo alianzas; hizo lista de bloqueados”.

El litigante en 2ª vuelta, deberá mostrar sus mejores cualidades felinas, perode amor hacia la manada.

Ensamblar 8 campañas dentro de una sola

Lo de Paloma Valencia fue ingeniería electoral de emergencia. Le tocó construir una coalición en 4 dias y consolidarla en 1 mes, unir egos, equipos y discursos distintos.  Ese fue su principal error: intentar ensamblar demasiadas piezas. Una coalición requiere confianza, tiempo y coherencia. Y a Paloma le faltaron las tres cosas.

Encima, su vice arrancó desautorizandola, y ella rectificó….algunos aliados terminaron convertidos en opositores internos. Luego Vicky Davila, que no aguantó con los nuevos socios de Paloma, pero el episodio del representante  Briceño, adicionalmente   gerente de campaña ( ex senador),  fue casi una metáfora de campaña…..terminando convertidos en opositores,. Resumen, desbandada para donde el tigre.

Jaime Garzón lo habría bautizado “ Parecía coalición presidencial… y terminó junta de copropietarios., con chat y vecinos peleados”

La candidata se acercó al centro, ella goda en seguridad y progre en otros temas, tuvo que equilibrar sectores  ortodoxos, que se fueron, conservadores, liberales y uribistas reclacitrantes, y moderados, mientras intentaba mantener identidad propia.

El hombre que se quedó mirando la consulta desde la casa

Sergio Fajardo cometió uno de los errores más comentados: no entrar a la consulta. Y sí, hoy parece evidente. Pero lo más curioso fue la explicación. Decía que no participaba porque Uribe ya la había ganado y que hace 4 años le había ido mal en una consulta. Como si las campañas fueran fotocopias.

Fajardo terminó atrapado en su propia prudencia. Quiso evitar riesgos y terminó perdiendo protagonismo. Mientras otros candidatos peleaban y ocupaban titulares por extremos, él quedó como espectador de una fiesta de centro,  donde nunca se animó a bailar.

Jaime Garzón probablemente habría dicho: “Fajardo hizo campaña como profesor que deja trabajo en grupo y después no aparece”.

Derecha a las 7 de la mañana, izquierda al mediodía y gritona en la noche.

Claudia López cometió un error clásico: intentar hablarle a demasiados públicos al mismo tiempo.Un día sonaba de derecha en radio, en la tarde reaparecía con discurso progresista en otro medio y en la noche le gritaba a Petro o a Uribe o Abelardo o a Cepeda. El elector terminó confundido  sobre cuál era realmente su centro político.

La candidata perdió claridad ideológica e identidad. Porque el votante puede perdonar contradicciones, pero rara vez perdona no entender qué representa alguien.

Jaime Garzón habría cerrado así: “Claudia no cambió de opinión… cambió de emisora”.

Y la derrotó el fracaso de su esposa, al senado 2026.

Y mañana termina la primera vuelta

La campaña se acaba mañana, unos jingles dejarán de sonar,  los estrategas perdedores volverán a dormir y los ganadores a jornadas de 24 horas

Pero quedará una lección: en política no solo pierde el que saca menos votos. También pierde el que nunca entendió cuál era su principal error.

Quedamos pendientes de los discursos de la noche electoral

Cepeda y Abelardo , la tienen difícil, porque ganará el que aglutine al centro y a los perdedores, siendo que ambos solo le jugaron a sus líneas, donde el fenómeno es Abelardo , pero el petrismo resiste y batalla

Las elecciones colombianas siempre terminan pareciéndose a una comedia nacional: todos prometen salvar el país, pero nadie logra salvarse de sí mismo.

Jaime Garzón II