El atletismo en Sudamérica ha transitado un camino de crecimiento constante, pasando de ser una disciplina de esfuerzos individuales aislados a una potencia técnica en pruebas específicas. Históricamente, la región encontró su nicho en las pruebas de largo aliento, como el maratón, pero en las últimas décadas ha evolucionado hacia la maestría en saltos y marcha atlética.

La historia dorada comenzó con el fondo argentino. Juan Carlos Zabala (Los Ángeles 1932) y Delfo Cabrera (Londres 1948) se coronaron en el maratón, estableciendo la primera era de gloria. Posteriormente, el brasileño Adhemar Ferreira da Silva revolucionó el salto triple con dos oros olímpicos consecutivos en Helsinki 1952 y Melbourne 1956.

En la era moderna, el espectro de triunfos se amplió notablemente:

  • Jefferson Pérez (Ecuador): Pionero en la marcha, obtuvo el oro en Atlanta 1996 y fue tricampeón mundial.
  • Caterine Ibargüen (Colombia): Dominadora absoluta del salto triple, oro en Río 2016 y doble campeona mundial (2013, 2015).
  • Yulimar Rojas (Venezuela): Actual referente global, oro en Tokio 2020 con récord mundial y múltiple campeona mundial bajo techo y al aire libre.
  • Thiago Braz (Brasil): Sorprendió al mundo con el oro en salto con garrocha en Río 2016, superando los seis metros.
  • Brian Pintado (Ecuador): Ratificó la tradición marchista con el oro en los 20 km de París 2024.

La mentalidad de los atletas ha sido clave en esta evolución. Tras romper el récord mundial en Tokio, Yulimar Rojas expresó:

“No tengo palabras, no puedo describir esta sensación. Ganadora de la medalla de oro con récord olímpico y mundial. Es una noche fantástica”.

Por su parte, el colombiano Anthony Zambrano, tras su plata olímpica en los 400 metros, sintetizó el proceso de formación del atleta sudamericano con una frase contundente:

“El diamante en bruto uno lo va puliendo hasta que brilla”.

Sudamérica ha dejado de ser un invitado para convertirse en protagonista, apoyada en una infraestructura técnica creciente y el talento innato de sus deportistas.

Nubela Meneses