El programa de Mejoramiento y Adecuación de Sedes Educativas en Cali hace parte de los esfuerzos del Distrito por garantizar entornos escolares seguros, dignos y funcionales para estudiantes, docentes y comunidades educativas. A través de obras de infraestructura y mantenimiento, la ciudad busca responder a un problema estructural: el deterioro acumulado de muchas instituciones oficiales por falta de inversión sostenida durante años.
En los últimos dos años, la Alcaldía de Cali, a través de la Secretaría de Educación y en articulación con otras dependencias distritales, ha ejecutado intervenciones orientadas a la reparación de cubiertas, baterías sanitarias, redes eléctricas e hidráulicas, cerramientos, aulas, comedores escolares y zonas comunes. Estas obras han priorizado sedes con mayores niveles de deterioro y aquellas ubicadas en comunas y corregimientos con alta demanda educativa.
Durante 2024 y 2025, el enfoque del programa se ha concentrado en el mantenimiento preventivo y correctivo, entendiendo que pequeñas intervenciones oportunas evitan daños mayores y cierres parciales de instituciones. En varias sedes, las adecuaciones han permitido mejorar las condiciones para la jornada única, la prestación del Programa de Alimentación Escolar y el desarrollo de actividades pedagógicas y deportivas.
Uno de los avances más relevantes ha sido la programación gradual de obras para no afectar el calendario académico. Las intervenciones se realizan, en muchos casos, durante recesos escolares o por fases, con el fin de reducir el impacto sobre las clases. Esto ha requerido una coordinación constante entre rectores, contratistas y la administración distrital.
Sin embargo, el programa enfrenta desafíos importantes. La magnitud del déficit de infraestructura educativa en Cali supera la capacidad anual de inversión, lo que obliga a priorizar sedes y a dejar otras a la espera de intervención. Además, algunas obras presentan retrasos asociados a procesos contractuales, ajustes técnicos o condiciones imprevistas en edificaciones antiguas.
La comunidad educativa cumple un papel clave en este programa. Rectores y consejos directivos son los principales canales para reportar necesidades de mantenimiento y deterioro de las sedes. Estas solicitudes se consolidan y evalúan técnicamente para definir su inclusión en los planes de intervención del Distrito. Cuando las obras no avanzan o se detectan fallas, la ciudadanía puede ejercer control a través de veedurías y mecanismos de participación.
El mejoramiento de la infraestructura escolar no es solo un asunto de cemento y pintura. Las condiciones físicas de los colegios influyen directamente en la permanencia escolar, el bienestar de los estudiantes y la calidad del proceso educativo. Un aula en buen estado, un baño funcional o una cubierta sin filtraciones son factores que inciden en la dignidad y seguridad de la comunidad educativa.
En Cali, el reto es sostener este programa de manera continua y con criterios de equidad territorial. Avanzar hacia sedes educativas seguras, accesibles y adecuadas es una condición básica para fortalecer la educación pública y responder a las necesidades reales de niños y jóvenes en la ciudad.