Conferencista – Bastian Carter Thuillier – Exatleta de Chile, master y doctor en Investigación transdisciplinar, profesor universitario, entrenador de atletismo y con atletas rumbo al Mundial de Tokio 2025
RV: Doctor Bastián, nos va a exponer el tema El fenómeno de la migración y el atletismo.
BCT: En primera instancia, agradecer la invitación y felicitar a CEPALAC por esta iniciativa. También quisiera señalar que es un honor exponer en la misma jornada que José Ludwig, a quien conozco hace bastantes años. Sé la calidad de persona que es y que todos ya nos dimos cuenta de su calidad como entrenador, pero quisiera destacar también la parte humana. Hace años, cuando recién me iniciaba como entrenador, tuve la osadía de escribirle y él, tuvo la amabilidad siempre de contestar mis mensajes, orientarme y ayudarme. Creo que este es el momento para hacer los agradecimientos públicos, a una persona que se los merece.
Cuando recibí la invitación a este evento, la primera conversación con la organización fue sobre qué hablar. Seguramente habría un volumen importante de conferencias asociadas al entrenamiento. La reflexión fue: sí, habrá tantas conferencias sobre procesos, métodos, fisiología, etcétera. Quizás se podría aportar desde otra perspectiva. Por eso, lo que voy a intentar exponer hoy es un aporte desde el mundo de la educación y en especial desde la formación de profesionales del deporte: profesores de educación física, entrenadores y monitores.
Más aún, quise enfocarme en un tema contingente: la migración y cómo el atletismo puede ser una herramienta de inclusión social en contextos culturalmente diversos. Y, más aún, cómo formar entrenadores que comprendan el valor del atletismo como herramienta de inclusión. Sabemos que un entrenador no solo trabaja procesos de entrenamiento, sino también procesos mucho más complejos, como señaló Ludwig hace un instante.
Ahora sí parte mi conferencia. Lo primero es recalcar que el deporte es, sin lugar a dudas, tal como establecen autores hace 20 o 30 años, un fenómeno de alta trascendencia social. Prueba de ello es que las construcciones capaces de albergar a más habitantes en cada ciudad, son los recintos deportivos. Estos permiten cohesión, al punto de paralizar naciones enteras con un evento.
El deporte construye identidad y por eso los políticos buscan estar cerca de él. Es un objeto complejo que integra y diferencia al mismo tiempo: yo puedo sentirme parte del espectáculo deportivo, pero si soy deportista tengo una identidad que me distingue. Es un terreno fértil para construir identidades.
Además, el deporte es un espacio donde se construyen vínculos y relaciones humanas, lo que lo convierte en una práctica social llamativa. Incluso permite vínculos directos e indirectos: como deportista, entrenador o dirigente participo directamente; como espectador me vinculo de forma indirecta. Yo suelo contar que, cuando la selección chilena gana, mis estudiantes dicen “ganamos”, aunque no hayan jugado ni un minuto. Y cuando pierde, dicen “ellos perdieron”. Esa flexibilidad de pertenencia es parte del atractivo del deporte.
Durante las últimas décadas, los estudios en ciencias sociales han mostrado que el deporte supera la lógica del rendimiento y se constituye como un espacio fértil para la construcción de identidades, especialmente por el valor que la población le otorga.
Podemos señalar que el deporte nos permite este poder de convocatoria esencialmente porque tiene lógicas integradoras. Permite construir relaciones humanas, vínculos y posee una alta atención del medio social. Esto implica que, al fin y al cabo, son espacios de construcción de vínculos y de identidades. Esto hace que se constituya, sin lugar a dudas, como una práctica que puede ser un vehículo para la construcción de vínculos entre personas que pertenecen a diferentes culturas, por ejemplo.
De hecho, hace ya prácticamente dos décadas, Paradeise y Reina señalaban que las actividades físico-deportivas, por su carácter global y superacultural —es decir, que están presentes en diferentes culturas—, y por características como que las reglas son universales o la relativa falta de importancia del idioma, permiten comprenderlas como un importante campo de socialización.
Ese debate se ha profundizado en los últimos años, a tal punto que ya existe un consenso internacional respecto a la potencialidad que posee el deporte para favorecer los procesos de inclusión e integración social en espacios multiculturales, conformados por personas de diferentes culturas.
Hasta aquí queda en evidencia que el deporte es reconocido internacionalmente como un espacio que favorece las relaciones entre personas de diferentes culturas y nacionalidades. A pesar de hablar distintos idiomas, puede ser un espacio de encuentro. Esto, en gran medida, se explica gracias a que en todas las culturas hay expresiones motrices, deportes y prácticas lúdicas que se constituyen como símbolos identitarios a nivel sociocultural.
Muchas de esas expresiones motrices se sustentan en cuestiones tan sencillas, simples y trascendentales como correr, saltar y lanzar, que son precisamente los tres grandes elementos que definen la identidad del atletismo.
Por tanto, es posible señalar que las actividades deportivas, gracias a esa dimensión global, su presencia en todo el mundo y la relativa importancia del idioma, se constituyen como una oportunidad valiosa de socialización intercultural, es decir, entre personas portadoras de diferentes identidades culturales.
La literatura científica disponible expresa que la práctica deportiva como el atletismo u otras, se constituye como un universo de referencias comunes. Dos niños o niñas que hablan idiomas distintos y provienen de diferentes latitudes pueden interactuar y comunicarse a partir de un lenguaje universal: la motricidad humana.
Por lo tanto, aunque no puedan interactuar en otras facetas del mundo escolar, producto de la inmigración y la movilidad mundial, sí pueden practicar atletismo conjuntamente o participar de otras prácticas motrices. Desde esa perspectiva, podemos señalar que el deporte, en este caso el atletismo, trasciende las fronteras y se constituye como un espacio de encuentro, interacción y comunicación entre desconocidos que de otro modo no sería posible.
La literatura es clara en señalar que el deporte, como recurso de la educación física, suele ser el gran medio que facilita la socialización de los colectivos migrantes cuando llegan a nuevos países. Precisamente porque muchas veces no dominan la lengua local, el deporte les permite construir relaciones.
No obstante, muchas veces desconocemos ese enorme potencial que tiene la práctica deportiva. Hasta aquí parece que todo son ventajas, parece que realmente el deporte es una enorme herramienta para favorecer las relaciones entre personas de diferentes culturas, porque hay reglas comunes y fáciles de comprender; el rendimiento es independiente del origen social, cultural o religioso; la competencia se basa en un principio de igualdad, todos partimos desde la misma línea y llegamos a la misma meta, y el idioma tiene una importancia relativa.
El deporte es un campo eficaz de socialización y fomenta el desarrollo de nuevas redes sociales, algo fundamental para quien llega desde otro país. Sin embargo, no podemos tener una visión acrítica: el deporte competitivo también puede producir nuevas formas de desigualdad, conflictos, elitismo y segregación. Aunque nos duela a quienes amamos el deporte, es una realidad.
Los estudios señalan que debemos decidir: trabajar el deporte desde un enfoque educativo o únicamente enfocado al rendimiento. Y digo únicamente, porque incluso el deporte de rendimiento, trabajado desde ciertas perspectivas, puede tener un trasfondo profundamente educativo.
En este sentido, la literatura plantea que debemos diferenciar: ¿vamos a trabajar el deporte en edad escolar, habitualmente con enfoque competitivo temprano, alta exigencia y deserción prematura? ¿O vamos a trabajar el deporte escolar en este caso el atletismo desde una perspectiva educativa?
Esto implica entender la práctica del deporte, y sobre todo el rol del entrenador, profesor o monitor, como una práctica unida al desarrollo de valores como la tolerancia y el respeto, pilares centrales para la aceptación, valoración y respeto de la diversidad.
Estudios muestran que cuando se desarrollan enfoques competitivos de especialización temprana, suele fomentarse la deserción. En cambio, los enfoques centrados en el desarrollo integral de la persona, en el respeto de las etapas del ciclo vital y en comprender que los niños no son adultos en miniatura, logran una adherencia más prolongada y una transferencia competitiva positiva.
De hecho, Ludwig lo comentaba hace un instante: a los niños hay que estimularles hábitos básicos del desarrollo, como enseñarles a correr, lo cual se vincula con la educación motora. Muchas veces pensamos que, si no exigimos rendimiento temprano, el potencial se pierde. Por el contrario: hay que respetar los ritmos de cada cual.
Si entendemos el potencial del atletismo y del deporte en general, debemos trabajarlo desde una perspectiva formativa y educativa en edades sensibles del desarrollo. Así, nuestra práctica y el ritmo que promovamos en nuestros grupos de entrenamiento pueden ser una alternativa importante en contextos de diversidad cultural, aprovechando el potencial del deporte, pero resguardando principios educativos fundamentales.
Si promovemos estos principios, también estaremos promoviendo el desarrollo de valores interculturales, evitando el error de la especialización temprana. Desde esta perspectiva, el deporte escolar en este caso el atletismo puede jugar un rol determinante. Si, en nuestros grupos de trabajo con niñas y niños, promovemos actividades con diverso origen cultural, incorporando juegos vinculados con correr, saltar y lanzar, estaremos trabajando una iniciación correcta al atletismo, sin caer en la especialización temprana. A su vez, permitiremos el acercamiento entre lo culturalmente distinto, incorporando en la sesión de atletismo prácticas motrices propias de diferentes culturas.
No obstante, quiero poner un énfasis total aquí: la literatura señala que, a pesar del enorme potencial del deporte para construir vínculos sociales, y aunque el atletismo está presente en todos los países y se constituye como un universo de referencias comunes, el papel del educador es clave. El entrenador, la entrenadora, el monitor o la monitora son fundamentales. Si no cuentan con competencias interculturales, es muy posible que ese espacio de encuentro se transforme en un lugar de conflicto. Muchos de los conflictos entre personas de diferentes países se originan en el deporte, aunque también desde allí pueden superarse, dependiendo de los enfoques que utilicemos.
Por eso es tan importante que universidades y federaciones pongan atención a estos aspectos al formar a futuros entrenadores. La literatura internacional señala la necesidad de contar con educadores competentes en términos interculturales. Trabajar en contextos culturalmente diversos, con niñas y niños de distintos países una realidad cada vez más frecuente en América Latina y que no se va a detener por la tendencia mundial de migración, implica mayor complejidad.
Trabajamos con personas con diferentes identidades, percepciones y cosmovisiones respecto al cuerpo, el deporte y las prácticas motrices. Esto nos obliga a prepararnos para una realidad cada vez más cambiante.
Cuando hablamos de docentes competentes en términos interculturales, nos referimos a siete principios señalados por Nielsen (2019) tras revisar los estudios existentes. Estos principios son aplicables a la formación de entrenadores y profesores de educación física:
- Formar personas capaces de empatizar con el culturalmente distinto.
- Formar profesores y entrenadores con autoconciencia de su propia cultura, entendiendo que también son distintos a los ojos del otro.
- Formar personas que mantengan su identidad cultural al relacionarse con el distinto, respetando también su posición.
- Comprender sistemas culturales diferentes al propio, entendiendo cómo está construida la identidad del alumno o atleta.
- Contar con habilidades de comunicación e interacción con personas de otra cultura.
- Superar la dicotomía entre lo propio y lo ajeno, reconociendo elementos mutuos en la ciudadanía global, donde niños y adolescentes comparten cada vez más una cultura común.
- Tener flexibilidad cognitiva y afectiva para resolver situaciones: adecuarse a la relación con el otro, comprender que piensan y sienten distinto.
En pocas palabras, estos principios implican ponerse en el lugar del otro, reconocerlo, asumir que también podemos ser diferentes a sus ojos y construir desde allí una relación humana que posibilite la interacción entrenador-atleta. Se trata de humanizar los procesos de entrenamiento.
Finalmente, me pregunto: ¿qué pasa entonces en relación a estos temas en la educación física, el deporte y el atletismo escolar?
Los estudios que hemos desarrollado en distintos países de Iberoamérica demuestran que habitualmente no se trabaja el desafío de formar docentes, monitores y entrenadores para contextos de diversidad cultural. No se incorpora en la formación, a pesar de ser cada vez más necesario.
A nuestro grupo de investigación le resulta muy preocupante esta realidad, especialmente considerando la gran cantidad de evidencia disponible y el hecho de que este es hoy un tema permanente en los foros internacionales.
Esto es aún más preocupante si consideramos las características particulares de América Latina en relación con los procesos migratorios actuales y la presencia de pueblos originarios, que son una expresión por sí misma de diversidad cultural.
Y en este sentido, para cerrar, es fundamental enfatizar que un docente, un monitor o un entrenador que no cuenta con las competencias para trabajar en contextos de diversidad cultural puede condicionar negativamente, tal como señala un amplio volumen de evidencia, los procesos de aprendizaje. Con esto no me estoy refiriendo simplemente al aula escolar. En los procesos de entrenamiento también hay procesos de aprendizaje. Yo, cuando corrijo a un atleta en una pasada, en una valla, etcétera, hay un proceso de aprendizaje, hay un feedback de por medio. Entonces, pueden condicionar negativamente los procesos de aprendizaje, la convivencia, la motivación y, lo más preocupante, la permanencia en el deporte del alumnado. Esos aspectos son fundamentales a tener en consideración si pensamos que queremos formar entrenadores que a su vez sean capaces de formar atletas que persistan en el tiempo dentro de nuestro deporte. Sin más, mis dos colegas de la India, con quienes no hablamos el mismo idioma, pero compartimos el mismo lenguaje universal, que es el del atletismo. Les damos las gracias por su atención.
RV: Bastián, qué felicidad escucharte y hacer ese esfuerzo tan gigante en tu altísimo nivel profesional con tu máster y doctorado en España, tu gran experiencia en el atletismo de Iberoamérica y el conocimiento de las universidades en los Estados Unidos. Que te hayas puesto a proyectarnos un modelo de debate totalmente diferente requiere un reconocimiento muy grande a nosotros y propio del nivel que han dado todos los conferencistas aquí, en este encuentro de profesores y entrenadores latinoamericanos y del Caribe.
Bastián, tú conoces muy bien el modelo. Hablaste de no atletismo escolar, de atletismo universitario. Hiciste una crítica seria y responsable del sistema y de la manera de cómo se debe enfocar, de cómo reorientar un poco o mucho en unas áreas. La migración Chile la ha vivido. Hay que decirles a todos los latinoamericanos aquí presentes que Chile, en nuestro contexto, es un país rico. Para entenderlo, Chile tiene más del doble del producto interno bruto per cápita que la mayoría de los países latinoamericanos: que Colombia, que Venezuela, que Ecuador, que Perú, que los de Centroamérica como Honduras o Nicaragua. Obviamente, Panamá es un paseo totalmente diferente, y también México. Entonces, Chile es un país rico para nosotros y por eso tiene una inmigración fuerte. Y hay una experiencia gigante de Bastián desde el punto de vista de los hijos de los migrantes que llegan al atletismo y también otros que llegan a conocer el sueño dorado de Chile.
¿Qué rumbo debe tener el atletismo latinoamericano en el modelo español o en el modelo de las universidades norteamericanas para construir su propio modelo latinoamericano? Porque CEPALAC tiene en el fondo esa disyuntiva de presentarle a una futura federación de atletismo universitario de Latinoamérica su propuesta de que el rumbo debe ser X, Y o Z, y conformada por entrenadores. Esa es la segunda inquietud, como para que tú, que conoces a la perfección, nos lo digas. Y gracias por contarnos historias con el profesor José Luis Rubio. Tú, como joven inquieto, meterte en el tema. Entonces, esa primera inquietud del modelo iberoamericano hacia Latinoamérica y la segunda, de darle democracia profesionalizada, como dijo Emperatriz González, a través de los entrenadores y los profesores.
Hoy nos dijo José que fue Presidente de la Federación de República Dominicana. Yo, muchos años, estuve en contacto con los presidentes de esa Federación. Entonces, esas dos inquietudes, porque tu excelente conferencia hará parte del libro. Quisiéramos escucharte en tu análisis, en ese relevo generacional, profesionalizado que ya representas.
BCT: Muchas gracias, Ramiro, por tus palabras y también por las preguntas, porque son preguntas tremendamente desafiantes. Pero precisamente son las interrogantes que hoy tenemos que plantearnos y que tenemos que resolver. Estoy convencido de que, a partir de los resultados que ha tenido el atletismo de América Latina en los últimos años y de la convicción que ha ido surgiendo respecto a que se pueden lograr aún mejores resultados de los que ya se están logrando, cobra sentido abordar inquietudes de esta magnitud.
Respecto a la primera pregunta que tenía que ver con los posibles modelos: tú me planteabas el modelo de la Península Ibérica, sobre todo, versus el modelo norteamericano, más bien estadounidense. La verdad de las cosas es que yo creo que precisamente el éxito de esos dos modelos radica en que esas regiones del mundo han sido capaces de reconocer sus características, sus fortalezas, sus debilidades, y desde allí construir modelos viables. Por eso, no creo que tengamos que seguir ninguno de esos dos modelos. Lo que tenemos que hacer es construir y definir un modelo propio, tal cual como han hecho esas dos regiones del mundo que tú señalabas.
Creo que ahí cobra mucho más valor aún la existencia de este tipo de espacios donde nos reunimos a discutir, a escuchar y, sobre todo, a fomentar nuestros aciertos: cómo los hemos construido. Escuché ahora la inspiradora entrevista de José Lugry, y cuando él tenía este gesto de altruismo de compartir cómo había construido sus éxitos, dar cuenta de su camino, etc., parece que ahí él nos da cuenta de un modelo. Un modelo exitoso en un contexto donde el éxito no siempre es frecuente. Y también, no solo comentar nuestros aciertos, sino también nuestros fracasos. Desde allí, desde esos éxitos y fracasos, identificar qué tenemos que hacer como región mancomunadamente para poder alcanzar aquellas metas que nos propongamos.
En definitiva, creo que lo que tenemos que hacer es avanzar hacia un modelo propio, construido a partir del reconocimiento de nuestras características, de nuestra historia y de nuestros potenciales. Creo que eso es clave.
JLC: Creo que lo que ha planteado Bastián tiene un sentido lógico y es parte de lo que se hace en la academia. Es parte de un proyecto de investigación financiado por el Estado chileno, que está preocupado de este fenómeno de inmigración y también del deporte como un ente catalizador, un punto de encuentro entre inmigrantes que vienen a jugarse la vida, por decirlo así, en países que a veces los reciben bien o simplemente no los reciben bien porque no están preparados.
Hay dos puntos importantes de lo que planteaba Bastián, mirado desde el humanismo. Uno es el espacio de la escuela y del colegio, y el otro es el deporte, que son donde llegan los niños inmigrantes. No solo a aceptar lo que les está entregando el país donde llegan buscando suerte, sino también trayendo su cultura, su juego, su diversidad. Pero en todos los países se corre, en todos los países se salta, en todos los países se lanza. Por lo tanto, hay un lenguaje común, un lenguaje universal.
El ser humano primero se movió y después razonó, porque el movimiento es instintivo. Cuando una persona debe salir de su país forzadamente, ya sea por motivos políticos, religiosos, culturales, de pobreza o amenaza, comienza un renacer. Y el atletismo, como deporte de base, sirve justamente para que estas posibilidades se den de acercarse.
Ha sido una experiencia bien sencilla. A mí me pasó que un día me encontré con un venezolano inmigrante, y luego eran siete. Estábamos hablando de deportistas que habían sido quintos en el mundo, que habían tenido actuaciones fantásticas. Sentí que nuestra Federación debería haber tenido un programa que los acogiera. Pero creo que fui parte importante como Presidente de la Federación, porque tuvimos la primera atleta que llegó desde Haití y se transformó en campeona iberoamericana en el último iberoamericano adulto, en la prueba de 800 metros planos. Por primera vez tuvimos un atleta que no tenía el mismo color de piel que el resto, y sentimos que dimos un paso gigante de 100 años. Por eso creo que el Gobierno chileno, si bien ha sido lento en algunas cosas, ha sido rápido en entender que la escuela y el deporte son vehículos fundamentales de humanismo y encuentro entre las personas en esta situación.
RV: Bastián, ¿tienes tú un mensaje para redondear esa excelente conferencia que nos has dictado en un modelo que aún Latinoamérica está escaso de ese tipo de reflexiones tan importantes y que es un ejemplo para todos nosotros? Un mensaje final que le quieras dar a estos casi 200 participantes que aún siguen conectados con nosotros.
BCT: Lo primero, antes de entregar un mensaje más vinculado al campo y a la disciplina propia del entrenamiento, es dar las gracias a todas las personas que se han quedado hasta esta hora para escuchar estas reflexiones y la conferencia compartida. Y, por otro lado, hacer un llamado a que podamos seguir, como entrenadores, reuniéndonos, compartiendo, discutiendo, debatiendo y, por qué no, incluso disintiendo. Y desde ese disenso, ir construyendo conocimiento que dé cuenta del camino recorrido en América Latina en relación a la formación de entrenadores y atletas.
Tal como decía Ludwig, soñar. No dejar de soñar en la posibilidad de un atletismo cada vez con más protagonismo en nuestra región. Yo creo que eso es clave y lo que hoy día nos ha convocado. El hecho de que todas y todos nos hayamos quedado hasta ahora, y que haya existido una convocatoria tan amplia, da cuenta de que ese deseo existe. Lo que ahora tenemos que hacer es ponernos a trabajar para que ese propósito se cumpla, tal como ocurre en el atletismo propiamente tal: nos ponemos a entrenar para llegar a las metas que nos hemos propuesto.
RV: Juan Luis, hay unos mensajes muy importantes en el chat. Si tiene la bondad, porque el esfuerzo de los participantes lo queremos apoyar. Decirles que CEPALAC y Juan Luis Carter, quien les habla, el próximo viernes entregarán los certificados de asistencia. Ya estamos valorando con el 80% de participación. Se entregarán los certificados el próximo viernes. Igualmente, mañana daremos la información precisa. A 20 participantes les daremos micrófono, es decir, les daremos el link de panelista y conferencista para que puedan desarrollar su intervención.
JLC: Sí, es increíble, hay una gran participación. Mira, aquí alguien plantea: “Qué interesante el profe Bastián con el enfoque sociológico o antropológico, y el tema de la flexibilidad cognitiva o flexibilidad afectiva, espacio de integración. Qué lindo que el docente sea competente, sobre todo para empatizar con los diferentes e integrarnos con tolerancia y respeto. Gracias”.
Creo que ahí hay conceptos que también sirven mucho al contexto de los entrenadores: flexibilidad, integración, y cosas que de alguna manera nosotros, cuando partimos en este conversatorio, hablamos del pensamiento prospectivo. Finalmente, ocuparse de esto es pensar prospectivamente: esto es lo que va a seguir pasando, esto es lo que necesitamos para poder cambiar, que es la integración y el espacio de conocimiento.
Uno pudiera mirar que esto está un poco alejado de lo que nos planteó Ludwig. Pero, por el contrario, son un punto de encuentro para seguir potenciando lo que de alguna manera han logrado entrenadores como él, Ubaldo Duani y otros grandes, que en su propia lucha no siempre cuentan con el apoyo de las instituciones.
RV: Oiga, y no ha sido fácil que los profesores y los entrenadores en el extranjero tengan un buen consenso técnico, deportivo y hasta personal. En la ciudad de Cali siempre les abrí el espacio a los atletas y entrenadores del exterior en eventos nacionales, porque nosotros tenemos que mirarnos como si fuéramos Estados Unidos, donde la Florida compite con California, con Nueva York, etc. Así tenemos que vernos Colombia, Chile, Argentina, Panamá, Jamaica, Costa Rica, República Dominicana, por decir algunos.
Entonces, todas esas dificultades son las que hoy nos ha planteado Bastián alrededor de la inmigración y una serie de elementos muy importantes.
JLC: Yo cerraría con un aporte que hace Héctor González: “Comparto la idea del profesor Bastián de construir nuestro propio modelo”. Yo con eso cierro. Creo que hay que construir un modelo propio en camino.
RV: Bastián, y tú te despides con una frase que resuma todo tu pensamiento deportivo, social, tecnológico, porque estás altamente preparado en todas las áreas, y político, porque lo que planteas es una política deportiva. Entonces, despídenos con esa frase.
BCT: Probablemente, la frase que mejor resuma todo lo que he presentado hace un instante es la de pensar en un atletismo para todas, todos y de todos y todas. Creo que esa es la clave y que da cuenta de asumir que este es un deporte universal, que puede ser un espacio de encuentro y de desarrollo. Pero para eso hay que poner el foco en la formación de entrenadores. La evidencia internacional así lo muestra, y creo que es precisamente lo que está haciendo ahora CEPALAC. Por eso, aplaudo esta iniciativa.
RV: Muchas gracias al doctor Bastián Carter por su generosa exposición en el día de hoy. Por supuesto, a nuestro director académico Juan Luis Carter y a todos los participantes que se nos quedaron hoy en esta gratísima jornada de lo que nos apasiona y amamos: el deporte en Latinoamérica.


