La negociación entre Empresas Municipales de Cali (Emcali) y Celsia por la central hidroeléctrica de Salvajina abrió un debate que trasciende una operación empresarial. Están en juego la valoración de los activos públicos, el futuro financiero de Emcali, la generación de energía y la responsabilidad de quienes administran el patrimonio de los caleños.

En La Lupa Urbana de Caliescribe, el concejal Mauricio Zamora y José Reyes, miembro de la junta directiva de Sintraemcali, moderado por Ramiro Varela, expusieron sus argumentos frente a la propuesta de intercambiar el 18,06 % de las acciones que Emcali posee en Celsia por la central hidroeléctrica de Salvajina.

Coincidieron en un punto fundamental: no se oponen a que Emcali ingrese al negocio de generación de energía. Cuestionan que se pretenda avanzar sin que el Concejo y la ciudadanía conozcan previamente las condiciones económicas, técnicas, financieras, jurídicas, ambientales y sociales de la operación.

Un proyecto de acuerdo sin modelo económico

Mauricio Zamora fue contundente al referirse al proyecto de acuerdo 115, mediante el cual se busca otorgar facultades al alcalde para desarrollar la negociación.

«Nadie, nadie se opone a que Emcali pueda entrar en la generación de energía», afirmó. Sin embargo, advirtió que el proyecto presentado al Concejo no contiene un modelo económico.

Para el concejal, es indispensable conocer cuánto valen las acciones de Emcali en Celsia, cuánto cuesta realmente Salvajina y cuál es la capacidad de generación de ingresos de ambos activos.

Su conclusión fue categórica: «Lo que nos ha llegado en el proyecto de acuerdo 115, solicitándole al Concejo, es un cheque en blanco para él y no le vamos a dar un cheque en blanco».

Su posición no representa una oposición a la generación hidroeléctrica, sino una exigencia de responsabilidad en la administración del patrimonio público.

Las lecciones de Termoemcali, el MIO y las 21 Megaobras

El debate adquirió mayor profundidad cuando Ramiro Varela recordó tres experiencias que deben servir de advertencia para Cali: Termoemcali, el sistema de transporte masivo MIO y las 21 Megaobras.

Las tres iniciativas estuvieron acompañadas de grandes expectativas, pero sus dificultades posteriores dejaron interrogantes sobre la estructuración económica y financiera de los proyectos públicos.

José Reyes recordó que el endeudamiento de Emcali para desarrollar la central térmica fue uno de los factores que llevaron a la empresa a una situación crítica.

«Finalmente fue una de las razones por las cuales terminó intervenida la empresa y estuvimos a punto de la liquidación», expresó.

El dirigente sindical destacó el esfuerzo de trabajadores y ciudadanía para evitar la desaparición de Empresas Municipales de Cali. La advertencia es clara: Cali no puede repetir experiencias en las que primero se comprometen los recursos públicos y después aparecen las dificultades económicas.

Varela también recordó que el MIO avanzó sin una estructuración económica oportuna y que las 21 Megaobras fueron aprobadas sin estudios económicos suficientes, según su exposición. La memoria de estos proyectos se convirtió en uno de los argumentos centrales para exigir que Salvajina no siga el mismo camino.

Tres consultorías por cerca de $3.000 millones

Uno de los momentos más importantes de la intervención de Mauricio Zamora fue la referencia a las tres consultorías contratadas por Emcali para establecer la viabilidad de la operación.

Según explicó, una banca de inversión japonesa fue contratada para desarrollar el modelo financiero. A ella se suman consultorías para determinar la viabilidad jurídica y técnica.

El costo aproximado de las tres asesorías, de acuerdo con sus declaraciones, asciende a $3.000 millones.

La contradicción que plantea el concejal es evidente: si el proyecto de acuerdo ya está presentado y se solicitan facultades para desarrollar la negociación, ¿por qué simultáneamente se contratan los estudios que deben determinar si el negocio es conveniente?

Por eso pidió esperar sus resultados.

«Esperemos los resultados de la banca de inversión que va a determinar precisamente lo que estamos exigiendo», manifestó.

Zamora insistió en que su obligación como concejal es contar con toda la información para tomar una decisión razonada sobre el patrimonio público. También recordó quiénes son los verdaderos propietarios de Emcali:

«Los dueños de Cali no es el alcalde Alejandro Eder, no es su junta directiva, no es el gerente, no son los trabajadores ni los sindicatos, es la ciudad».

Esta afirmación resume su posición: las decisiones sobre Emcali deben discutirse de cara a sus verdaderos propietarios, los caleños.

José Reyes: una negociación acelerada y sin estudios suficientes

José Reyes llevó el debate al terreno de la defensa laboral y empresarial. Su preocupación se concentra en la celeridad con la que se pretende desarrollar la negociación de Salvajina, mientras otros asuntos estratégicos de Emcali permanecen sin resolver.

El dirigente sindical cuestionó que se presente una operación de semejante importancia sin estudios técnicos, financieros, jurídicos, ambientales y de responsabilidad social.

«Se aventuran en este propósito», expresó. Reyes también relacionó la discusión con el proceso del alumbrado público, cuya eventual concesión ha generado cuestionamientos.

A su juicio, la discusión sobre Salvajina no debe desviar la atención de otros negocios que comprometen el futuro de Emcali.

Recordó que la empresa operó directamente el alumbrado público durante años y que sus trabajadores deberían tener un papel fundamental en la recuperación de esa actividad.

Considera contradictorio que no exista una oposición de igual intensidad frente a la posibilidad de entregar nuevamente la operación del alumbrado a un particular durante otros veinte años.

¿Qué se entrega y qué se recibe?

La negociación exige comparar rigurosamente los dos activos involucrados.

De un lado están las acciones que Emcali posee en Celsia, un activo financiero que representa una participación en una empresa energética. Del otro, una central hidroeléctrica construida en 1985, cuya propiedad y operación implican responsabilidades técnicas, ambientales, financieras y sociales.

Mauricio Zamora utilizó una comparación sencilla: adquirir Salvajina sin conocer sus condiciones sería como comprar un vehículo sin revisar el motor, la caja de cambios o sus componentes.

«Lo mínimo que tiene que tener es saber cómo está funcionando», señaló.

Trasladó esa comparación a la central hidroeléctrica: es indispensable conocer su capacidad de embalsamiento, sus condiciones tecnológicas, las subestaciones, las relaciones laborales, los compromisos con las comunidades afrodescendientes y las demandas ambientales existentes.

José Reyes complementó el argumento con interrogantes sobre la vida útil de los equipos, la sedimentación del embalse y las condiciones reales de generación.

Según manifestó, las máquinas tienen más de cuarenta años y existen deficiencias que deben evaluarse antes de asumir nuevas responsabilidades empresariales.

Su advertencia apunta a que una central hidroeléctrica no puede valorarse exclusivamente por su capacidad instalada: también deben contabilizarse las inversiones necesarias para garantizar su operación futura.

El agua: una discusión que merece claridad

La ciudadanía también tuvo espacio en el programa mediante una consulta realizada en las calles de Cali por la periodista Erika Muñoz.

Las respuestas revelaron un desconocimiento considerable sobre Salvajina. Varios ciudadanos manifestaron no conocer el embalse, mientras otros reconocieron su importancia para el agua y la energía del Valle del Cauca.

La consulta evidenció que una infraestructura fundamental para la región no forma parte del conocimiento cotidiano de buena parte de sus habitantes.

Ramiro Varela recordó que, según su planteamiento, el derecho al aprovechamiento del agua asociado al embalse ya había sido establecido contractualmente cuando se privatizó Salvajina hace aproximadamente 41 años.

Por eso cuestionó los mensajes oficiales que presentan la negociación como si fuera la garantía de cien años de agua para Cali.

La discusión no solamente está en la propiedad de la central, sino en precisar cuáles derechos existen, qué compromisos se adquirieron y qué beneficios adicionales representaría la operación para Emcali y sus usuarios.

La ciudad inteligente y el futuro de Emcali

José Reyes amplió el debate hacia otro de los grandes activos estratégicos de Empresas Municipales: las telecomunicaciones.

Señaló que Emcali cuenta con infraestructura de fibra óptica instalada en Cali, pero cuestionó la falta de impulso comercial y de nuevos clientes para ese componente empresarial.

En su opinión, el alumbrado público representa una oportunidad para desarrollar una ciudad inteligente mediante tecnologías de conectividad, redes 5G y modernización de la infraestructura urbana.

«Esa ciudad inteligente a través de esas lámparas que puedan desarrollar inclusive redes de 5G», manifestó.

Para Reyes, entregar el alumbrado público a un operador privado puede significar perder una oportunidad de integración tecnológica con las telecomunicaciones de Emcali. También cuestionó el estado de la infraestructura de saneamiento, particularmente la PTAR y las estaciones de bombeo, que requieren inversiones cuantiosas.

Su planteamiento es que antes de asumir nuevas operaciones empresariales, Emcali debe recuperar y fortalecer sus propios componentes.

Varela complementó esta visión con una propuesta alrededor del agua, los Farallones y la inteligencia urbana.nA su juicio, Cali debe aprovechar su patrimonio natural y empresarial para construir alianzas estratégicas internacionales que permitan desarrollar proyectos ambientales, turísticos y tecnológicos, preservando la titularidad pública de sus activos.

Cabildos abiertos: la ciudadanía debe participar

Mauricio Zamora propuso convocar uno o varios cabildos abiertos para que los caleños conozcan y discutan la negociación.

La iniciativa busca que la ciudadanía no permanezca al margen de una decisión que compromete uno de los activos más importantes de Emcali.

«Hagamos un cabildo abierto o varios cabildos abiertos, porque es un patrimonio público», expresó.

El concejal considera que la administración debe presentar los estudios y explicar las condiciones de la operación antes de solicitar decisiones definitivas.

También invitó a la ciudadanía a participar en la defensa del patrimonio público mediante la acción popular que presentó frente al proceso del alumbrado público, admitida por el Juzgado 20 Administrativo del Circuito Judicial de Cali.

Zamora recordó que el proceso busca proteger el patrimonio público, la moralidad administrativa y los intereses económicos de los caleños.

Una discusión que trasciende Salvajina

En la parte final del programa, el concejal hizo un balance crítico de diferentes decisiones de la administración distrital.

Mencionó el manejo del servicio de aseo, la participación de operadores privados, el futuro del alumbrado público y los riesgos que, en su opinión, pueden comprometer la viabilidad del conglomerado Emcali.

Su preocupación es que las decisiones empresariales sin suficiente estructuración terminen afectando la capacidad de la empresa pública para prestar sus servicios y desarrollar nuevas oportunidades.

José Reyes, por su parte, hizo un llamado a los trabajadores para que asuman un papel activo en la defensa de Empresas Municipales.

«Comprometámonos con quienes nos están ayudando, con las autoridades ciudadanas, con el concejal, con todo este grupo de personas importantes que nos rodean para que defendamos nuestra empresa y el patrimonio público que representa Empresas Municipales de Cali».

La decisión está en manos del Concejo y de la ciudad

El debate de La Lupa Urbana dejó una coincidencia fundamental entre Mauricio Zamora y José Reyes: Emcali puede y debe explorar nuevas oportunidades de generación energética, pero no puede comprometer su patrimonio sin conocer previamente las condiciones reales del negocio.

No se trata de cerrar la puerta a Salvajina, sino de establecer si la operación representa una verdadera ventaja económica y estratégica para Cali.

La valoración independiente de los activos, los estudios técnicos, financieros, jurídicos, ambientales y sociales, y la transparencia en la negociación constituyen las exigencias centrales de los dos invitados.

La advertencia de fondo es que Emcali no puede repetir los errores del pasado. La empresa es patrimonio de los caleños y sus decisiones deben responder al interés general.

Al despedirse, Mauricio Zamora dejó una frase que resume su intervención: «Caleños y caleñas, vamos a defender el patrimonio público que nos pertenece».

José Reyes completó el mensaje: «Todos unidos por la defensa del patrimonio público Emcali».

Esa es la discusión que Cali tiene por delante: decidir si Salvajina representa una oportunidad estratégica para Emcali o si, antes de avanzar, es indispensable conocer todos los riesgos y demostrar que el negocio realmente beneficia a la ciudad.

Redacción