En las ciudades, la regeneración de su artefacto construido – y en Cali especialmente después del sismo del 10/08/2026- se refiere al proceso de restaurar, renovar o reparar algo dañado o perdido, para mejorarlo, ampliarlo o cambiar su uso, en lugar de demolerlo, generando escombros, para construir nuevas edificaciones. Diseño regenerativo de la ciudad que abarca su recuperación, remodelando partes o reconstruyendo otras, lo que lleva a una nueva arquitectura y construcción, y a la conservación del entorno urbano y paisajista existente.

         La planeación regenerativa sería entonces un enfoque integral que busca restaurar ecosistemas, fortalecer comunidades y dinamizar la economía local mediante la rehabilitación de áreas construidas degradadas, en lugar de expandir la ciudad siguiendo solamente el negocio de urbanizar sus alrededores de propiedad privada. Va más allá de la sostenibilidad, buscando impactos netos positivos en el medio ambiente y la cohesión social, promoviendo ciudades más compactas, de usos mixtos compatibles, y con alta eficiencia energética.

         El urbanismo regenerativo es, en consecuencia, un enfoque que busca no solo sostener, sino reparar y revitalizar cuadras, barrios y sectores de la ciudad sin desplazar sus comunidades, y promoviendo la resiliencia climática, superando la mera reducción de impactos en ellos. Además, busca integrar la naturaleza a la ciudad mediante la correcta arborización de sus calles, avenidas y paseos, y la conformación de más parques y amplias zonas verdes adentro de la ciudad, así como vinculándola con los parques naturales en sus cercanías.

         El paisajismo regenerativo es un enfoque de diseño que restaura activamente los ecosistemas locales, mirando más allá de su sostenibilidad, para proteger el suelo y las corrientes de agua, y fomentar la vegetación, la fauna y la biodiversidad; y por lo tanto ofreciendo la posibilidad de su mayor disfrute por parte de los habitantes de la ciudad. Utiliza plantas nativas y prácticas orgánicas, y gestiona el riego con agua de forma natural o reciclada, para crear espacios resilientes que capturan carbono y requieren muy poco y fácil mantenimiento.

         El mobiliario urbano regenerativo y reubicable es un enfoque del diseño del equipamiento requerido para todos los espacios urbanos públicos (bancos, fuentes, luminarias, papeleras, basureros, señalización vial, nomenclatura, paradas del transporte urbano) que no solo busca minimizar el daño ambiental que pueda ocasionar su presencia, o el desconocimiento irrespetuoso del entorno urbano en que se instala, y que al mismo tiempo procura restaurar, mejorar y reutilizar lo existente, y no desecharlo y reemplazarlo al considerarlo ya obsoleto.

La arquitectura regenerativa va más allá de la sostenibilidad, buscando reutilizar, ampliar y mejorar apropiadamente las edificaciones existentes (edificios o casas u otros inmuebles) en lugar de sólo reducir los daños que el paso del tiempo ha producido en ellas. Diseña edificaciones que generan parte de la energía de la que consumen, capturan carbono, reciclan las aguas servidas, gestionan residuos y promueven la biodiversidad, integrándose armoniosamente con el entorno urbano inmediato en el que se hallan y el entorno natural cercano.

         La regeneración de las ciudades, en tanto artefactos, mediante su planificación, urbanismo, paisajismo, diseño urbano y arquitectura regenerativa, transforma áreas envejecidas o degradadas en nuevos entornos sostenibles, funcionales y equitativos, pero sin ocultar su historia. Busca recuperar espacios construidos —en lugar de demolerlos o expandirse— promoviendo la eficiencia energética, zonas verdes y la cohesión social, integrando la planificación urbana con la participación comunitaria para mejorar la calidad de vida y la economía local.

Benjamin Barney Caldas

Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011.