El modelo deportivo caleño y vallecaucano, Lo bueno, lo malo y lo feo de un modelo que domina en Colombia, pero todavía debe demostrar cuánto produce en la élite internacional y cuánto de los recursos públicos llega realmente al deportista
El deporte de Cali y el Valle del Cauca tiene una realida…….Hay talento, historia, infraestructura, campeones y una cultura deportiva construida durante décadas. Pero también existe una pregunta que ya no puede seguir aplazándose: ¿por qué una región que se presenta liderazgo nacional?
El deporte público regional está principalmente bajo dos administraciones: la Secretaría del Deporte y la Recreación de Cali, responsable de la política deportiva distrital, programas, escenarios y fomento del deporte en la ciudad, e Indervalle, como instituto departamental encargado de la política deportiva del Valle. La Secretaría tiene entre sus funciones definir políticas para el bienestar de los deportistas, administrar escenarios y formular programas deportivos; Indervalle conduce, entre otros frentes, el alto rendimiento departamental.
LO BUENO: una potencia deportiva real. No se puede desconocer lo que funciona.
El Valle ganó los Juegos Nacionales de 2023 con 210 medallas de oro y 490 en total, consolidando una hegemonía nacional construida durante años. Existe además una tradición que se remonta a los Juegos Panamericanos de 1971 y una infraestructura que convirtió a Cali en referente deportivo nacional. La ciudad conserva escenarios especializados y continúa organizando competencias nacionales e internacionales.
Valle campeón existe desde 1950, se ratificó en 1954 y por 3 décadas creció….…Valle Oro Puro, con una década de existencia, también ha permitido sostener una política de apoyo al alto rendimiento. Y el aporte internacional existe: Indervalle reporta varias medallas olímpicas desde el 2000 al 2024 en Paris, obtenidas por deportistas vallecaucanos. Eso es patrimonio deportivo real, no una invención publicitaria.
LO MALO: ganar en Colombia no es ganar en el mundo Ser primero en los Juegos Nacionales no significa ser potencia olímpica, panamericana o mundial. La pregunta importante ya no es cuántas medallas gana el Valle dentro de Colombia, sino cuántos deportistas mantiene regularmente en finales y podios de la élite internacional.
Cali olvidó organizar grandes eventos en el periodo 2024 – 2027 . sin reivindicar su condición de capital deportiva, se sabe que organizar competencias no equivale a producir campeones internacionales, pero hacen proceso , como en Panamericanos Cali 1971, Mundiales de atletismo, ciclismo, pesas, etc.
El problema es construir un atleta capaz de llegar a una final olímpica , que exige procesos de ocho, diez o doce años, ciencia aplicada, nutrición, medicina deportiva, tecnología, análisis de datos, competencias internacionales y acompañamiento integral. Gran inversión y es lo que falta.
La pregunta incómoda: ¿el sistema está diseñado para producir medallas nacionales o para producir atletas de clase mundial?. La respuesta es que seguimos observando la parroquia, solo es evaluar que Colombia fue No 66, en olímpicos Tokio 2021 y Paris 2024.
LO FEO: el dinero público, la contratación y la transparencia. No basta saber cuánto dinero recibe el deporte. Hay que saber cómo se contrata, quién contrata, quién ejecuta, cuánto cuesta cada programa y cuál es su resultado deportivo.
En septiembre de 2026 comenzó una auditoría financiera, de gestión y resultados de Indervalle correspondiente a 2025, que incluye presupuesto, contratación, control interno y obras. La auditoría permitirá establecer si la administración de los recursos cumplió con los principios de eficiencia, eficacia y transparencia. Existen además multiples denuncias en redes y cuestionamientos sobre contratación y manejo de recursos que deben ser investigados por los organismos competentes. No es responsable convertir una denuncia en una condena, pero tampoco ignorarla, porque hay muchas denuncias de ligas departamentales, con peaje y sin funcionar. Caliescribe va a poner este dedo en la llaga y comienza la investigación.
El caso de la Maratón de Cali 2025 es especialmente sensible. Se cuestionó un convenio por $7.074 millones, con $3.500 millones aportados por la Alcaldía, señalando cuestionamientos sobre contratación, experiencia del operador y estructura financiera del evento. Es una denuncia periodística que debe contrastarse con los documentos contractuales y los controles fiscales correspondientes. Y se repitió en el 2026.
¿Cuánto de cada peso público destinado al deporte termina realmente en el atleta, el entrenador, la ciencia, la nutrición, los escenarios y la competencia internacional?
Y hay otra: ¿cuánto termina en administración, contratación , viajes en buses, eventos, intermediarios y contratación?
LA VERDADERA NARRATIVA. Cali y el Valle tienen derecho a reivindicar su historia deportiva. La región domina Colombia. Tiene talento. Tiene escenarios. Tiene entrenadores. Tiene tradición. Tiene recursos públicos y una política de alto rendimiento.
Ahora debe demostrar algo más difícil: que todo ese patrimonio se convierta en competitividad internacional. Y para demostrarlo necesita algo que va más allá de una medalla o resultados: datos públicos, trazabilidad del gasto, evaluación de resultados, transparencia contractual y control ciudadano.
Porque la verdadera pregunta del deporte caleño y vallecaucano en 2026 ya no es si somos potencia deportiva. Es mucho más concreta: ¿potencia para qué, con qué resultados y a qué costo para el ciudadano?.
Indudablemente, Cali y el Valle: Son potencia deportiva, pero dejan cuentas pendientes