China está impulsando una nueva industria audiovisual basada en herramientas de inteligencia artificial. Gobiernos locales ofrecen subsidios, oficinas con arriendos reducidos, apoyo técnico y capacidad de cómputo a estudios y creadores que produzcan videos, animaciones y series cortas con estas plataformas.

La estrategia busca trasladar al campo audiovisual una fórmula que el país ya usó en sectores como los vehículos eléctricos, los paneles solares y la robótica: atraer empresas, concentrar talento y reducir costos para competir a gran escala.

Shenzhen, Shanghai y Beijing están entre las ciudades que activaron programas para atraer estudios de video generativo. En Shenzhen, las ayudas incluyen soporte para producción de video, efectos visuales y generación de contenidos, además de arriendos subsidiados. En Shanghai, las medidas anunciadas en mayo ofrecen modelos en la nube y recursos de cómputo para producir microdramas y distribuirlos en otros mercados.

Beijing cuenta con un fondo de 260 millones de yuanes —unos 39 millones de dólares— destinado a tecnología audiovisual. El distrito de Huairou, uno de los centros de la industria cinematográfica china, entrega bonos para reducir el costo de cómputo a productores de dramas cortos realizados con estas herramientas.

Videos más baratos

La reducción de costos es uno de los principales atractivos para productores y plataformas. Durante el primer semestre de 2026, el costo de producir un minuto de drama corto con inteligencia artificial cayó de alrededor de 5.000 yuanes, equivalentes a 747 dólares, a unos pocos cientos de yuanes.

El director y estudiante de cine Pan Xiaojun explicó que una escena de boda, cuyo rodaje convencional podría costar cerca de 60.000 yuanes, pudo realizarse con estas herramientas por unos 1.400 yuanes.

La diferencia está en que una herramienta de generación de video puede crear escenarios, personajes, fondos, efectos y movimientos de cámara sin movilizar equipos de producción, alquilar locaciones ni construir sets. Eso no elimina la necesidad de guion, edición, dirección de arte o posproducción, pero reduce el dinero requerido para experimentar con una idea.

Para los microdramas —series breves diseñadas para consumo en celular— esa reducción puede cambiar la escala del negocio. Con una inversión menor, estudios pequeños pueden producir más episodios, probar historias y publicar contenidos con mayor frecuencia.

La apuesta de plataformas

El impulso no viene solo de gobiernos locales. iQIYI, una de las principales plataformas de video de China, también está ofreciendo subsidios a algunos creadores que publiquen contenido generado con inteligencia artificial en su servicio.

La plataforma busca sumar producciones de bajo costo al mercado de series cortas, que ha crecido con fuerza en China gracias al consumo desde celulares y a los modelos de pago por episodios o suscripciones.

La expansión, sin embargo, también plantea dudas sobre la capacidad del mercado para absorber tantos contenidos. La facilidad para generar videos puede producir una gran cantidad de títulos parecidos, con historias repetidas o baja calidad narrativa.

Reglas para identificar contenido creado con IA

China está impulsando esta industria al tiempo que endurece las obligaciones para identificar contenidos generados con inteligencia artificial.

Las producciones audiovisuales creadas con estas herramientas deben incluir etiquetas que indiquen su origen. Las plataformas también deben verificar que los creadores cuenten con autorización para usar la imagen o la voz de una persona y reforzar los controles durante la publicación y distribución.

Desde septiembre de 2025, las normas chinas exigen marcas visibles o metadatos incorporados en textos, imágenes, audios, videos y escenas virtuales generados con inteligencia artificial.

El objetivo es reducir el riesgo de suplantaciones, videos falsos y uso no autorizado de rostros o voces. El reto está en que las reglas deben aplicarse a una producción que crece rápido y que puede circular entre plataformas, redes sociales y servicios internacionales.

Un mercado que mira al exterior

La apuesta china no se limita a producir contenidos para el público local. Los programas de Shanghai incluyen apoyo para que los microdramas hechos con estas herramientas puedan llegar a mercados internacionales.

Eso pone presión sobre estudios, agencias, medios y productores audiovisuales de otros países. Las herramientas de video generativo ya permiten bajar costos y acelerar procesos, pero China está sumando una política pública que combina recursos de cómputo, formación de talento, apoyo económico y distribución.

Para Colombia, el caso abre una discusión sobre el acceso a tecnología y capacidad de producción. Los creadores pueden usar herramientas disponibles en línea, pero la diferencia competitiva aumenta cuando una industria cuenta con centros de cómputo, financiación, normas claras y plataformas dispuestas a distribuir el contenido.

China está apostando a que el video generado con inteligencia artificial se convierta en una industria propia. El resultado dependerá de si logra combinar producción rápida con historias que encuentren audiencia, reglas que protejan a creadores y mecanismos que permitan diferenciar una obra original de una pieza automatizada.

Nicolás Patiño Collazos

Experto en diseño, desarrollo, implementación proyectos multimedia (Producción de contenidos digitales visuales, sonoros y comunicativos para múltiples plataformas)