En medio de un discurso grandilocuente cargado de promesas de cambio el presidente Abelardo De La Espriella se comprometió en Cali en los actos de posesión, a convertir a Colombia en lo que llamó “la patria milagro” que construiría a partir de la ejecución de una serie de medidas relacionadas con diferentes aspectos de la vida económica, política, social, cultural, ambiental, etc., algunas ya propuestas durante su campaña electoral y que ahora asume como jefe del Estado.
En su discurso de posesión el presidente hizo énfasis en que, durante su mandato, el gobierno estará al servicio de todos los colombianos y que no se perseguirá a nadie por pensar diferente, en tanto, que invitó a los ciudadanos a participar en el control de su gestión.
Así mismo anunció que su gobierno combatirá a todas las estructuras criminales existentes en el país y que para aquellos criminales que no se sometan a la justicia recaerá todo el peso de la ley.
En otro aparte de su discurso se refirió a la salud, la educación, el cambio climático, la fumigación de los cultivos ilícitos, sin entrar en mayores detalles sobre los mismos.
El gobierno nacional se empeñará en rescatar los principios de autoridad, libertad y orden contrarios al autoritarismo o dictadura que afectan la Constitución y la ley.
En general, se puede señalar que los temas contenidos en el discurso del presidente tan solo constituyen una repetición de aquellos asuntos que se trataron superficialmente durante la campaña electoral que tampoco profundizó sobre su contenido con el que ahora se trata de gobernar, en tanto se agravan los problemas sociales que padece el pueblo en general, sometido a la violencia, bajo todas sus formas y manifestaciones.
Es necesario que el nuevo gobierno haga partícipes a los ciudadanos del análisis y discusión de los problemas del país, tal como se establece en la Constitución a fin de recoger algunas de las iniciativas que se propone atender ya que de lo que se trata es de profundizar en el examen de las causas de los problemas que hoy aquejan a los colombianos, particularmente a todos aquellos que viven en lo fundamental de su trabajo.