Es deseable que todas las ciudades, además de contar con escenarios deportivos públicos, inviten a sus habitantes a hacer ejercicio en sus calles, avenidas, paseos, parques y zonas verdes, sencillamente al recorrerlos; igual que en sus edificios de vivienda. El deporte es toda actividad física, sujeta a normas y reglas específicas, ejercida con fines recreativos, de salud o de competencia. El ejercicio, por su parte, es cualquier movimiento corporal repetitivo, sea planificado o no, que contribuye a mantener o mejorar la salud y la aptitud física.

Canchas deportivas en tanto espacios físicos para llevar a cabo competiciones ante el público, y diseñadas con medidas, líneas de demarcación, superficies diferentes según cada caso, y equipamiento reglamentario según la disciplina a desarrollar en cada una de ellas, como baloncesto, voleibol y microfútbol. O solo sencillas canchas para practicar variedad de deportes, que pueden ser específicas para algunos de ellos o de multiuso, como igualmente para algunos juegos locales; o que son adaptadas con marcaciones para distintos deportes.

            Ciclovías, cuyo propósito principal es proteger a los ciclistas separándolos del tráfico vehicular, fomentando así la seguridad, el transporte sostenible y la actividad física; por lo que entonces hay que considerar que además de ser un carril diseñado de forma exclusiva para la circulación de bicicletas para ir de un lugar a otro, sea también para pasear y hacer ejercicio, pero procurando que un uso no interfiera con otro. Las bicisendas, por su parte, suelen ubicarse sobre las veredas o aceras peatonales y carecen de una separación física estricta.

Parques, principiando por los llamados biosaludables o activos, que son espacios públicos al aire libre, equipados con máquinas y estructuras deportivas; están diseñados para fomentar la actividad física, mejorar la salud, trabajar la fuerza muscular y promover el bienestar general en un entorno natural. Mientras que en los parque tradicionales, sus andenes y senderos deben invitar a caminar, con o sin perros, o a trotar por ellos haciendo ejercicio, pero sin molestar a los que solo van a descansar y mirar a los que pasan haciendo ejercicio.

            Andenes, los que deben ser seguros, funcionales y confortables, propiciando su mayor uso y por consiguiente el ejercicio que significa simplemente caminar por ellos, pero que es una excelente actividad de bajo impacto que ofrece una amplia gama de beneficios para la salud, y mejora el estado de ánimo si además están adecuadamente arborizados. Una forma de mantenerse activo mientras  se circula por la ciudad según las diferentes actividades en ella, que no requiere equipo costoso ni habilidades especiales pero que invita al deporte.

Piscinas, las que siempre habría que considerar que no deben ser solo para la recreación, sino que deben facilitar ejercitarse en ellas, ya que nadar es una excelente opción de bajo impacto que protege las articulaciones al reducir el peso que soportan, a la vez que utiliza la resistencia natural del agua para fortalecer los músculos y mejorar el sistema cardiovascular. Por eso es que todos los conjuntos de vivienda, casas o apartamentos, deberían contar con una piscina de uso común, pensada tanto para recrearse como para hacer ejercicio en ella.

Escaleras, pues subir y bajar por ellas es un ejercicio cardiovascular y de fuerza de alta intensidad muy eficiente, fortalece glúteos y piernas, mejora la salud del corazón, y quema más calorías que caminar en lo plano ya que requiere más esfuerzo. En consecuencia, las escaleras de los edificios de apartamentos no solo deben ser seguras para su eventual evacuación, sino que también deben ser agradables e invitan a subirlas y bajarlas en lugar de usar siempre el ascensor; y que además se presten para hacer ejerció en ellas, como flexiones y otros.

Benjamin Barney Caldas

Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011.