La polarización política y social que vive el país, cobra sus primeros resultados de carácter electoral con el triunfo en primera vuelta del candidato de la extrema derecha Abelardo De La Espriella y en un segundo lugar, con el candidato Iván Cepeda del Pacto Histórico.
Esta circunstancia abrió el camino para que, en segunda vuelta, los partidos y movimientos políticos afines a las ideas y propuestas del candidato De La Espriella se sumen a su proyecto político-económico, lo cual se inició con la adhesión de militantes del Centro Democrático y de otros partidos tradicionales.
Ahora bien, en el caso de que el candidato Abelardo De La Espriella gane en segunda vuelta la presidencia de la república, se estaría legitimando la posibilidad de que se entronice en nuestro país un régimen político caracterizado por el mesianismo populista y autoritario de derecha, muy similar por ejemplo, a los de la república del Salvador con el presidente Bukele, en Argentina con Milei o en Chile con Kast y, no obstante las diferencias entre dichos mandatarios por razones económicas y geopolíticas.
Entretanto, el país entraría en un proceso de mayor incertidumbre y violencia en medio de una mayor polarización política y social, dificultándose con ello cualquier solución, distinta a la aclimatación de la paz y la solución de los graves problemas del país.
Con el eventual triunfo del candidato Abelardo De La Espriella al frente de la presidencia de la república, se allana el camino hacia la derechización del régimen político del Estado colombiano, modificándose de esta forma, el contenido de las políticas económicas, sociales, financieras, fiscales, ambientales, culturales, etc., al igual que las garantías de los derechos y libertades de los ciudadanos.
Por otra parte, se abre de nuevo la compuerta de la militarización del país y de guerra contra los grupos armados ilegales, sin descartar desde luego, la aplicación de la denominada “justicia remedial” que se aplica por la justicia de los Estados Unidos de Norteamérica, particularmente en tratándose de delincuentes ligados con el narcotráfico y otro tipo de delitos.
En cuanto a las relaciones en el Congreso de la república, el señor Abelardo De La Espriella contaría con el apoyo del Centro Democrático y de otros partidos tradicionales para el trámite y aprobación de los proyectos de ley y actos legislativos que presente su gobierno.
Sí bien es cierto, la vida en general de los colombianos demanda de un cambio sustancial, quienes en la actualidad compiten por lograr el acceso al poder del Estado y realizar las acciones políticas de cambio que se requieren, lo cierto es que sus ejecutorias no irán más allá de resolver algunos de los males que padecen la mayoría de los colombianos. A fin de cuentas, se trata de reforzar las bases del régimen económico, político e institucional formalizado a través del denominado Estado Social de Derecho, con el cual vienen gobernando el país las viejas y nuevas clases dirigentes, incluyendo en esta oportunidad a representantes de la llamada izquierda que en la actualidad aspira mantenerse al frente del poder del Estado.
Cualquiera de los candidatos que acceda a la presidencia de la república tan solo contará con el apoyo de las “mayorías-minorías” electorales con las cuales se ha venido conduciendo el país en medio de unas condiciones caracterizadas por la compra de votos y de conciencias, extorsiones, chantajes y violencias desatadas en varias regiones del país. Circunstancias estas, que no solo aplazarán los cambios y transformaciones que se requieren, sino que terminarán agudizando las contradicciones y conflictos sociales que mas temprano que tarde se traducirán en una gran fuerza social capaz de cambiar el destino de nuestro acontecer histórico y social.
ADENDA: Los partidos y movimientos políticos que compiten por la presidencia de la república, están utilizando toda clase de estrategias que lindan con la legalidad con el objetivo de demeritar las acciones del contendor. Dicha práctica no es ajena en aquellas organizaciones que se apartan de las formas y métodos democráticos para acceder al poder del Estado y con los cuales se desvía la atención de los potenciales electores y ciudadanos en general en cuanto a los debates necesarios e indispensables que deben realizarse con el fin de estimular la conciencia y disposición de los ciudadanos a participar en certamen electoral.