Durante los últimos 10 años, la unidad de telecomunicaciones de EMCALI ha acumulado pérdidas por $1,29 billones, equivalentes a unos USD 325 millones. Esta cifra, más allá de su gran magnitud contable, representa un fenómeno económico, financiero,  social y político que trasciende los balances financieros: es el reflejo de una empresa pública quebrada en telecomunicaciones, que no logró adaptarse a un mercado altamente competitivo y tecnológicamente dinámico. Diez años sin alcaldes y juntas…

Desde el punto de vista económico, el problema es estructural. Entre 2015 y 2025, la unidad solo registró un año de utilidad (2021), por la pandemia, el país subsidió, mientras que el resto del periodo evidencia déficits recurrentes. La pérdida más profundas se concentra en 2024, -$230.074 millones. Aunque en 2025 se observa una reducción (–$80.074 millones), el acumulado por $1.29 billones es crítico. Esto sugiere fallas en el modelo de negocio: Alcaldes y gerentes, sin liderazgo , ni autoridad, con sindicatos en las juntas directivas en mas de 8 años, co – responsables del problema,  altos costos operativos, rezago tecnológico frente a operadores privados y una estructura rígida que limita la capacidad de respuesta en servicio, precios, cobertura y calidad.

En el plano social, las pérdidas no son neutras. EMCALI es patrimonio de los caleños, y sus resultados impactan indirectamente la calidad de vida de la ciudad. Recursos que podrían destinarse a disminuir los costos de la energía, que son altos, la expansión de servicios, innovación o subsidios terminan absorbidos por déficits operativos. Además, la pérdida de competitividad en telecomunicaciones afecta el acceso a servicios digitales, importante para educación, empleo y desarrollo empresarial. En una economía cada vez más digital, una empresa pública débil en este sector amplía brechas en lugar de cerrarlas.

Políticamente, la situación plantea interrogantes sobre gobernanza y responsabilidad pública. EMCALI ha estado históricamente bajo la dirección de administraciones locales, lo que introduce ciclos de decisión influenciados por el alcalde, las juntas directivas, el Concejo de Cali, con agendas políticas de corto plazo. La ausencia de una política clara de empresa para telecomunicaciones ha derivado en decisiones fragmentadas, sin continuidad estratégica. El resultado es una década de pérdidas que no solo comprometen la sostenibilidad de la empresa, sino también la credibilidad institucional.

Durante más de 8 años, la participación de sectores sindicales en la junta directiva de EMCALI ha coincidido con una defensa persistente del statu quo en la unidad de telecomunicaciones. Si bien la protección del empleo es legítima, sostener un modelo que acumula pérdidas termina debilitando la propia empresa y han puesto en riesgo esos mismos puestos de trabajo. La responsabilidad hoy exige ir más allá de la resistencia al cambio y asumir un compromiso real con la viabilidad futura de la entidad.

PERDIDAS ANUALES 2015–2025 (millones de pesos corrientes)

2015: –120.318

2016: –110.340

2017: –108.264

2018: –84.367

2019: –139.214

2020: –65.180

2021: +11.980 ( por el alivio nacional de la pandemia )

2022: –172.856

2023: –203.556

2024: –230.764

2025: –80.074

Frente a este panorama, se requieren decisiones firmes y técnicamente sustentadas. Primero, es imprescindible una reingeniería operativa profunda, que reduzca costos y optimice la estructura interna para: Escindir y/0 vender o asociárse con quien sea competitivo, ó alianzas estratégicas con operadores privados, que permitan compartir riesgos, acceder a tecnología y mejorar eficiencia sin perder el control público. Se necesita una gobernanza independiente y profesional, con juntas directivas blindadas de presiones políticas, sindicales y orientadas a resultados de largo plazo.

Importante redefinir el portafolio de servicios, concentrándose en segmentos donde EMCALI pueda ser competitiva y abandonar aquellos estructuralmente inviables. Y es el agua, donde es cuasi monopolio, la actual gerencia general, nos puso a soñar a ser gestores en energía, pero seguimos siendo solo unos comercializadores. Una década de pérdidas es quiebra; señal inequívoca de que el modelo actual se agotó. Cali enfrenta, así, una decisión histórica, sobre  la factura de decisiones aplazadas y es  materializar la quiebra del componente telecomunicaciones.

Alcalde Eder, gerente Mina: Ya no es viable mantener el statu quo, no sigan  afectando su patrimonio público, van por $1.29 billones. Y los responsables, son los alcaldes, las juntas directivas y los gerentes  2015 – 2026: pero sobre sus hombros , se han perdido en el 2024 ( – $230.764 millones  y en el 2025  -$80.074 millones ), es decir $312.138 millones , es decir el 25% del daño, cabe responsabilidad fiscal, disciplinaria y penal, con el agravante de tener 8 años de antecedentes. Por favor, pongasen rojos y actuen por la ciudad, la empresa y los caleños, sus dueños.

Nota: Costo oculto para Cali:

  1. La presión financiera de $1.29 billones: ha afectado tarifas y sostenibilidad .
  2. Los recursos por $1.29 billones, se dejaron de invertir: costo de oportunidad silencioso.
  3. Deterioro del patrimonio público: Es de $1.29 billones , EMCALI es de los caleños.
  4. Menor competitividad de la ciudad, al dilapidar en inversiones por $1.29 billones
  5.  En 10 años seguidos, perder $1.29 billones , es destruir la confianza ciudadana
Ramiro Varela Marmolejo