Abril dejó claro que Cali no puede seguir enfrentando la violencia de forma fragmentada. La escalada de ataques y el miedo instalado evidenciaron una ciudad demasiado vulnerable, donde la respuesta institucional de la alcaldiainsuficie nte frente a la magnitud de la problematica. Insistir en la lectura de fracaso sin actuar es aún más grave, ésta crisis exige un giro inmediato: pasar de la dispersión sin autoridad a la unidad. La seguridad no puede seguir siendo responsabilidad aislada de la alcaldía,  requiere articulación “real” entre autoridades, sector privado y ciudadanía. En Cali, la mayoria no creen en nadie ( abstencion Senado 2026 en Cali 53%, Medellin 49% y Bogotá 48 % ,  la ciudad no saldrá de este momento con esfuerzos individuales, una acción colectiva y masiva. O esperar más ataques de tantosos carteles extranjeros y fenomenos subversivos, que habitan en la ciudad, nos desestabilizan.

Menos confrontación, más coordinación efectiva

La tensión entre la administración del alcalde Eder, el Gobierno nacional Petro, con amplio sector ciudadano, ha demostrado ser improductiva frente a la urgencia que se vive. Cali no tiene margen para disputas políticas estériles, unirse con la verdad. La prioridad debe ser dialogo sincero, con concejales, gremios, JALS, JACs, medios, más una coordinación directa en seguridad, inversión social, con la  ejecución de los proyectos. La sola aprobacion del alcalde del 18.2 % obliga rectificar: es asumir liderazgo y en serio. La ciudad necesita decisiones conjuntas, no discursos cruzados. Lo que está en juego no son  diferencias ideológicas, es la estabilidad misma de la ciudad, y esperar 3 semanas, a las elecciones de 1a vuelta, es desnudar más nuestras diferencias.

Única salida responsable

Cali necesita entender su crisis  y con urgencia un gran acuerdo vinculante que supere la retórica, que integre al alcalde con sectores políticos, gremiales, empresariales,  y  organizaciones sociales, con metas claras, cronograma público y responsabilidades verificables. Este espacio debe ser liderado directamente por Alejandro Eder y enfocado en resultados concretos: seguridad, recuperación del MIO, Emcali, control del espacio público, cuentas de la valorizacion y oportunidades sociales. La unión no puede seguir siendo un discurso vacío; debe traducirse en decisiones y ejecución. La ciudad necesita dirección. Sin ese pacto real, la crisis crecerá al 2027. Con él, Cali puede construir mayorias ciudadanas y empezar a recuperar el control, la confianza y futuro.

Campaña sin ideas: el odio como estrategia electoral

A un mes de las elecciones, la confrontación entre Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella, Paloma Valencia y Sergio Fajardo ha desplazado el debate programático hacia un terreno de ataques personales, inundando medios y redes. Las acciones y reacciones,  acusaciones mutuas entre miedo, mentira, caos y tibieza reflejan una campaña dominada por la descalificación. El lenguaje ya no busca persuadir sino deslegitimar, convirtiendo al rival en enemigo, que se ha tomado al votante. Este clima no solo degrada la discusión democrática, instala una narrativa de exclusión que profundiza resentimientos, erosiona la confianza ciudadana y reduce la política a un campo de confrontación sin propuestas claras. Cual candidato ha logrado escalar una propuesta ganadora?. Ninguno….

País irreconciliable, rumbo a las urnas

Más allá de los discursos, la campaña evidencia una gran fractura en Colombia: ya no solo ideológica, sino social y cultural. Cada intervención refuerza la idea de un país irreconciliable, donde dialogar se percibe como debilidad y ceder como derrota. Esta dinámica electoral no solo moviliza votos, también legitima el enfrentamiento y endurece posturas, dejando un escenario posterior altamente complejo. El verdadero desafío no será ganar elecciones, sino gobernar en medio de la desconfianza y la polarización. Si el odio se consolida como herramienta política, reconstruir la cohesión nacional será una tarea difícil y prolongada, ya sea la derecha o la izquierda la ganadora, porque habrá gigante oposicion.

Telecomunicaciones, símbolo de negligencia estructural

Durante 10 años, EMCALI Telecomunicaciones no solo ha acumulado pérdidas por $1,29 billones, sino que ha evidenciado un fracaso de gestión, de 4 alcaldes seguidos, desde Guerrero 2015. El punto más crítico se registró en 2024, con pérdidas de –$230.764 millones, mientras que en 2025, aunque hubo una reducción, el déficit siguió siendo grave con –$80.074 millones. Es una total  incapacidad de las juntas directivas de Emcali, para entender las perdidas y el problema de ciudad. El año positivo (2021) artificial, subsidios de pandemia. Alcaldes han administrado sin liderazgo, tolerando déficits. No hay sorpresa: permanentes advertencias ignoradas. Eder , Roger , junta directiva y sindicatos: Una década siempre en rojo no es coyuntura, es quiebra funcional: Y no reaccionan, no  explican convincentemente.

EMCALI drena el desarrollo de Cali

Las pérdidas de telecomunicaciones de $1.29 billones / 10 años, sin entender el record nacional, son un drenaje directo al desarrollo de Cali. Cifra perdida en inversión, podria servir  a reducir tarifas de energía, expandir cobertura de AGUA. En una ciudad que necesita competitividad y modernización, EMCALI ha hecho lo contrario: debilitar el acceso a servicios clave para educación, empleo y empresa. Este costo oculto se traduce en menor calidad de vida y en oportunidades perdidas que nunca aparecen en los balances. El deterioro del patrimonio público afecta a todos los caleños, que terminan financiando ineficiencia. La presión financiera acumulada limita la sostenibilidad futura y reduce la capacidad de inversión. EMCALI no solo pierde dineroen telecomunicaciones y acueducto: le resta futuro a la ciudad.

Gobernanza capturada….

El problema es político e institucional. EMCALI ha sido rehén de decisiones de corto plazo, influenciadas por administraciones debiles y un modelo de gobernanza muy por debajo de su tamaño. La participación sindical en juntas durante más de 8 años ha consolidado la defensa del statu quo, incluso cuando éste conduce a pérdidas sostenidas. Proteger empleo sin garantizar viabilidad es una contradicción que termina debilitando la empresa. La responsabilidad de Alcaldes, juntas, gerentes, concejales y sindicatos,  década negra 2015 – 2026 permitieron gran deterioro progresivo, sin verguenza. No es de diagnóstico: Son responsabilidades fiscales, disciplinarias y penales. Persistir en la gradualidad, es complicidad con deterioro del patrimonio público, éste alcalde 2024 carga pérdidas  ( – $230.764 millones  y en el 2025  -$80.074 millones ). Es decir $312.138 millones , el 25% de los 10 años.

Contrato que condenó a Emcali 30 años. Trampa financiera.

La hábilisima  modificación de los estatutos  de Termoemcali mediante la escritura No. 0132 de 1997 no fue un simple ajuste de abogados, fue el gol contra Emcali de los privados, para su entierro, gestado por los hermanos Lloreda Caicedo, apoyados por los alcaldes Guerrero I y Guzman. Fue en los contratos PPA y EPA, la empresa con un cargo fijo de US$4,5 millones mensuales por disponibilidad de energía, sin importar uso, esquema “take or pay” que garantizó rentabilidad y trasladó el riesgo al público. Empezó como una obligación anual de más de US$50 millones fue una trampa financiera. Desde su origen, el contrato desequilibrado para Emcali y diseñado para desfalcarla, golpe tan duro que sigue sin norte empresarial 30 años despues, ahora perdiendo hasta en acueducto y  completaron 10 años continuos en Telecomunicaciones. Nadie habla de transformarse de fondo, ante esa pérdida de más de US1.000 millones. No hay 1 doliente en la junta directiva de Emcali en 10 años, IRRESPONSABLES

La ingeniería del colapso

La obligación escaló de forma agresiva por cláusulas de indexación internacional, ajustes por combustible, tasas de interés y variaciones técnicas. En pocos años, los pagos mensuales subieron a niveles entre US$6 y US$8 millones, agravados por la devaluación del peso entre 1998 y 2002, que multiplicó el impacto sobre ingresos en moneda local. El resultado fue un desbalance estructural insostenible: deuda en dólares creciendo sin control frente a ingresos en pesos debilitados. Las evaluaciones del Gobierno, la Superintendencia, la Contraloría y el BID coincidieron en lo evidente: el diseño contractual condenó a Emcali a una asfixia financiera progresiva, para obtener la quiebra económica y financiera. Y no hubo detenidos…. ni responsables….solo la verdad, a los 30 años.

US1.000 millones evaporados….

El costo real del desastre supera cualquier justificación técnica y economica. A valor presente de 2010, más de US$1.000 millones salieron de la tesorería de Emcali hacia Termoemcali, en muchos casos financiados con endeudamiento local para cumplir obligaciones en dólares. El compromiso total proyectado rondó entre US$1.200 y US$1.500 millones, una cifra desproporcionada que llevó a la intervención en el 2000 y a una reestructuración posterior con deudas como el Tramo E por más de US$173 millones. Lo más grave no es solo el daño financiero, sino la ausencia total de responsables o sanciones. Las decisiones fueron avaladas por juntas directivas y alcaldes de la época, sin consecuencias penales ni fiscales, consolidando uno de los episodios más críticos de mala gestión pública en Cali.

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Maratón Cali: negocio millonario con barreras sociales

El auge de las grandes carreras en Colombia dejó de ser solo una fiesta deportiva para convertirse en un negocio altamente rentable, pero muy excluyente, por el costo de la participacion. Eventos como la Maraton de Cali , 20.000 participantes en promedio inscripcion a $180.000, genera ingresos de $36.000 millones al organizador “Fundacion campeones de futuro ( Luis Felipe Posso ), apoyado por el gerente de campaña Eder , Felipe Montoya, ex secretario de deportes. En el año 2025 ,  el alcalde Eder les invirtió $3.500 millones de dinero público. Las investigaciones van por escalera  Y se esconde una realidad incómoda: el acceso está cada vez más restringido por los altos costos. Inscripciones que rondan desde los $180.000 y alcanzan hasta $240.000 convierten el running caleño en un privilegio, no en un derecho ciudadano. Mientras las ciudades se venden como vitrinas globales del deporte, miles de corredores quedan por fuera. La inclusión social, que debería ser el corazón del atletismo urbano, está siendo reemplazada por una lógica de mercado que prioriza negocios e ingresos sobre participación.

El otro rostro del negocio

Detrás del crecimiento del running en ciudades como Cali, Bogotá o Medellín hay una estructura económica robusta. Millonarios patrocinios privados hoy se investigan por aportes de la alcaldía. Está bien apoyar en organizacion, hay beneficios en hoteleria , etc, en Bogotá el negocio economico es mayor, con gran retorno social y deportivo y hasta cobran el  uso del espacio público.

La masificación del running ha sido capturada por intereses comerciales que dominan la agenda, mientras la DIAN observa las triangulaciones , para evadir impuestos y  el ciudadano  ayuda a financiar el espectáculo. En el Concejo, ninguno interviene….habrá inscripciones gratuitas para todos?. Sobre el costo para Cali, Dian sin carro, parar la ciudad, llegará la investigacion. Una alcaldada.

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